¿Quién es Aung San Suu Kyi?


Alguna vez comparada con Nelson Mandela o Martin Luther King, la Premio Nobel de la Paz Aung San SuU Kyi, recientemente depuesta del poder por un golpe de Estado, ha empañado su imagen como ícono más resplandeciente de la democracia en Myanmar -país también conocido como Birmania-, acusada de defender a los militares y minimizar la campaña genocida contra la minoría musulmana rohinyá.

Vida en el exilio

Aung San Suu Kyi creció en una familia que pertenece a la nobleza política del país porque es hija del General Aung San, el héroe de la independencia birmana que fue asesinado en 1947, cuando ella tenía solo 2 años.

Parte de las negociaciones llevadas a cabo por el General condujeron a Birmania a independizarse del Imperio Británico ese mismo año, aunque el Gobierno instaurado en ese entonces fue derrocado en 1962 por un golpe militar.

La muerte de Aung San trasladó, años más tarde, la vida de su mujer e hija a India y posteriormente a Reino Unido, donde Suu Kyi estudió en la Universidad de Oxford, y aprendió otros tres idiomas además del Birmano: Japonés, Francés e Inglés.

Después, la vida de Suu Kyi transcurrió entre Londres y Nueva York, donde formó una familia con el doctor británico Michael Aris, con quien tuvo dos hijos.

En busca de la democracia

Después de pasar 28 años en el extranjero, Aung San Suu Kyi regresó a su patria en 1988, cuando las protestas a favor de la democracia, que dejaron miles de muertos, estaban estallando en todo el país. A los pocos meses, pasó de ser una ama de casa a convertirse en la lideresa del movimiento.

Ese mismo año, ella y otros líderes a favor de la democracia formaron la Liga Nacional de la Democracia (LND), un partido político que pedía el fin del régimen militar.

"No podía, como hija de mi padre, mantenerme indiferente a todo lo que pasaba".
Aung San Suu Kyi durante su primer discurso en 1988, considerado como su entrada en la política.

Sin embargo, la junta militar ordenó su arresto domiciliario en 1989, después de lo cual su partido ganó las elecciones pero los resultados fueron ignorados por la dictadura.

Durante su detención, que duró 15 años en una villa en Rangún, Suu Kyi mantuvo un horario estricto. Escuchaba las noticias radiales de la BBC. Practicaba el piano. Y, según ella, meditaba al estilo budista. No pudo disfrutar la crianza de sus dos hijos y tampoco pudo asistir a la ceremonia funeraria de su esposo, que falleció de cáncer en 1999.

Premio Nobel de la Paz


En 1991, Aung San Suu Kyi ganó el Premio Nobel de la Paz “por su lucha no violenta por la democracia y los derechos humanos”, pero no pudo acudir a Oslo a recibir el premio debido a su arresto domiciliario. Tuvo que esperar más de 20 años para recogerlo.

Su carisma y su activismo la llevaron a ser reconocida internacionalmente como un icono de la democracia en el país.

Una nueva era para Myanmar

Luego de fuertes presiones políticas y años de dictaduras, el mando militar finalmente cedió en 2011: se liberaron a muchos presos políticos y se convocaron elecciones para el año siguiente, con lo que comenzó la era del Gobierno civil, aunque liderado por los mismos generales autoritarios y con un Parlamento en su mayoría militar.

Suu Kyin, quien salió de su arresto domiciliario en 2010, se presentó a esos comicios de 2012 por la LND y obtuvo un cargo de representación regional.

Más tarde, en 2015, se presentó a las elecciones presidenciales, y aunque ganó, no se le permitió ser Mandataria por tener hijos de otra nacionalidad. Así que su aliado, Htin Kyaw, asumió como Presidente, mientras que la lideresa fue nombrada Consejera de Estado, Ministra de Relaciones Exteriores y Ministra de la Oficina de Presidencia, con lo que logró estar al mando del Ejecutivo.

Aunque, tras ello, el país tuvo el primer Gobierno civil desde 1962, la Administración siguió trabajando estrechamente con el Ejército, al cual Suu Kyi elogiaba constantemente.

El drama de los rohinyá

La lideresa prometió a los birmanos que su prioridad sería ponerle fin a los conflictos étnicos que involucran a más de 20 grupos rebeldes y que han mantenido a Myanmar en un estado de guerra civil desde la independencia del país, una promesa que marcó el rumbo de su Gobierno.

Uno de los conflictos que más tensiones había generado era el de los musulmanes rohinyás. En 2012 miles huyeron a Bangladesh y otros países vecinos tras enfrentamientos con los budistas, pertenecientes a la etnia dominante bamar. Alrededor de 200 mil se asentaron en campamentos en el estado de Rakhine.

Para 2017, militantes rohinyás atacaron varios puestos de control de seguridad en Rakhine, pero los militares respondieron con una campaña que incluyó el incendio de cientos de aldeas, persecuciones, violaciones y asesinatos.

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rohinyás murieron
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fueron desplazados a Bangladesh.

En lugar de condenar los hechos, Aung Sann Suu Kyi defendió la acción del Ejército y tildó a los rohinyás de “terroristas”, lo que, a su vez, le sumó el apoyo de los bamar.

Su falta de compasión provocó la ira de la comunidad internacional: Canadá y varias ciudades británicas le retiraron el título de ciudadana de honor y Amnistía Internacional la privó de su premio de “Embajadora de conciencia”.

Además, su Gobierno también enfrentó críticas por encarcelar y enjuiciar a periodistas que reportaron la masacre de rohinyás, como el caso de dos reporteros de la agencia Reuters.

En las pasadas elecciones de noviembre, su partido volvió a ganar las elecciones con ella como candidata presidencial. Sin embargo, acusando fraude electoral, el Ejército volvió a realizar un golpe de Estado, el pasado 1 de febrero, el mismo día en que el nuevo Legislativo tomaría protesta, y Suu Kyi volvió al arresto domiciliario.

Fuentes: The New York Times y Agencias

Fotos: AP