Diario de una stylist

Entre popelina, algodón y seda es como Cassandra Pelizza recuerda su infancia, pues su padre, Mario Pelizza, tenía una sastrería, así que el buen vestir fue algo con lo que ella creció y, posteriormente, se convirtió en un gusto y talento heredados.

Al vivir rodeada de ese mundo, aprendió lo suficiente para dominar la industria del entretenimiento, por lo que le fue sencillo desenvolverse en ésta.

Mi amor no va tanto hacia la moda, no soy de las que ‘peina’ las revistas sobre el tema, yo prefiero crear a partir de la apariencia de las personas. Claro que todo está enfocado en la ropa y tendencias, pero lo mío es la imagen”,

dijo la stylist.

A la par, cuenta que otra de sus grandes aficiones es la música; sin embargo, a sus papás no les encantaba la idea de que ella estuviera en ese ámbito, por lo que se graduó en Diseño de Imagen y, posteriormente, tomó cursos en distintos países al respecto, lo cual, confiesa, la llena en todos los aspectos, pues le gusta prepararse.

Un pedazo de mí siempre está en el escenario, en los videos musicales o las fotos de los cantantes, pues visto a distintos talentos, lo cual me hace estar cerca de todo eso y me hace muy feliz. De esta manera, honro lo que sé hacer y con lo que crecí; además, estoy de la mano de ese otro sector artístico que tanto me fascina, ambas pasiones se fusionaron y hacen una magia padrísima. Me siento orgullosa”,

contó la egresada del Instituto de Estudios Superiores de Moda, Casa de Francia.
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Es así que para crear conceptos fashion para los artistas, Cassandra se mantiene informada de lo que existe en el mercado, sin embargo, su fuerte es analizar, a partir de la morfología de los cuerpos y el estilo de cada quien, qué es lo que mejor va con la gente para crear su mejor versión físicamente.

Más allá de lo que está trendy, es un tema de colores, estaciones y formas para exaltar su esencia y que no se vean disfrazados. En específico, para los shows, tengo a un diseñador con el creo los vestuarios, pero, para editoriales o videoclips, acudo a tiendas o showrooms, los cuales me prestan la ropa”.

Aunque asegura que su trabajo es toda una aventura en la que no falta la diversión, también confiesa que requiere de mucha disciplina y esfuerzo, pero, sobre todo, necesita de una gran organización, pues su casa, familia y emprendimiento en trajes de baños para niños también le exigen tiempo.

Uno de sus mejores aliados para cumplir con todo es su esposo, Óscar Alarcón, pues la apoya con el cuidado de sus dos hijas si es que ella tiene que viajar; además, su mamá, Rosa María Peñavera, también se ha convertido en un pilar con el que siempre cuenta.

Aún no sé cómo le hago, pero en este medio no te puedes romper bajo presión, así que me coordino lo mejor que puedo. Hago horarios, cuando puedo voy por mis niñas a la escuela y como con ellas, las ayudo con sus tareas y, después, corro a sacar ropa; luego, veo una película con mi marido o salimos a cenar; vale la pena el empeño”.

De sol a sombra

La diseñadora de imagen comparte cómo es un día de trabajo para ella.

  • Definitivamente, no me gusta hacer ejercicio y en una jornada laboral no hay cabida para eso, pero casi siempre me despierto entre 5:00 y 6:00 horas.
  • Me baño, me arreglo y corro a mi llamado, si no es que tengo que ir al aeropuerto para algún trabajo fuera de la Ciudad.
  • Una vez que llego, saco toda la ropa, la plancho y dejo los looks en orden. Si estoy en un videoclip, primero me acercoal director para saber cuál será el orden de los looks.
  • Llega el talento, lo visto y después comienzan todos los cambios.
  • Generalmente, los rodajes terminan muy tarde, en la madrugada, son casi 20 horas de trabajo continuo.
  • En caso de tener un viaje próximo, me dedico a hacer citas en los showrooms para que me presten ropa, de manera que, a las 14:00 horas, pueda pasar por mis hijas, comemos y sigo recogiendo ropa.
  • Al llegar a mi casa, guardo todo en la maleta para irme a mi viaje al día siguiente.

 

Anécdota

Estaba con las JNS en el Auditorio Nacional, eran las 19:15 horas, el concierto empezaba a las 20:00 y la ropa no llegaba, las chicas preguntaban por sus vestuarios, estaba vuelta loca, no se imaginan mis gritos en el pasillo. Regina Murguía me dijo: ‘Cass, ¿todo bien?’, y, en eso, las dos soltamos la carcajada por la crisis de nervios; al final, sí llegaron los cambios, pero tenía que aguantar y resolver”.

Conquista los escenarios

Éstos son algunos de los talentos con los que ha trabajado Cassandra