Un cohete SpaceX tiene previsto despegar desde California en la noche del martes, en el marco de un proyecto de la NASA para probar un pionero sistema de defensa planetario diseñado para desviar un asteroide de una posible colisión apocalíptica con la Tierra.

La misión DART pondrá a prueba la capacidad de la NASA para alterar la trayectoria de un asteroide con fuerza cinética, estrellando una nave espacial robótica a alta velocidad en su contra y empujando la roca espacial lo suficiente para mantener nuestro planeta fuera de peligro.

El objetivo de DART es una pequeña fracción del tamaño del asteroide cataclísmico Chicxulub que se estrelló contra la Tierra hace unos 66 millones de años, acabando con la vida de la mayoría de las especies animales del planeta. No está en una senda de colisión con la Tierra en un futuro previsible.

No obstante, los científicos dicen que los asteroides más pequeños son mucho más comunes y representan una amenaza teórica mucho mayor para la Tierra a corto plazo.

No queremos estar en una posición en la que un asteroide se dirija hacia la Tierra; debemos probar esta técnica".

Lindley Johnson, del Departamento de Defensa Planetaria de la NASA.

VIAJE DE 10 MESES

La NASA contrató a SpaceX, la compañía de Elon Musk, para lanzar DART a bordo de un cohete Falcon 9 a las 22:20 horas locales desde la Base de la Fuerza Aérea Vandenberg en la costa de California, a unos 240 kilómetros al noroeste de Los Ángeles.

Si se pospone el despegue, la NASA tiene una ventana de lanzamiento de 84 días para volver a intentarlo.

Una vez lanzado al espacio, DART viajará 10 meses hasta su destino, a unos 11 millones de kilómetros de la Tierra. Su objetivo es un asteroide del tamaño de un estadio de fútbol que orbita un trozo de roca unas cinco veces más grande, en un sistema llamado Didymos, la palabra griega para gemelo.

La pequeña luna, llamada Dimorphos, es uno de los objetos astronómicos más pequeños con nombre permanente. Con 160 kilómetros de diámetro, su tamaño es típico entre los asteroides conocidos, que son restos que quedaron de la formación del sistema solar hace 4 mil 600 millones de años.

EL IMPACTO

La nave se estrellará en Dimorphos a una velocidad de 24 mil km/h. El impacto arrojará toneladas y toneladas de material. Pero “no va a destruir el asteroide, sólo le dará una pequeña sacudida”, dijo Nancy Chabot, del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, que dirige la misión en colaboración con la NASA.

Como resultado, la órbita del asteroide más pequeño alrededor del más grande se reducirá sólo “alrededor del 1 por ciento”, explicó.

A partir de las observaciones realizadas por telescopios en la Tierra desde hace décadas, se sabe que Dimorphos orbita actualmente alrededor de Didymos en exactamente 11 horas y 55 minutos.

Utilizando los mismos telescopios, este periodo se medirá de nuevo después de la colisión. En ese caso, quizá sean “11 horas y 45 minutos, o algo así”, dijo.

¿Pero cuánto exactamente? Los científicos no lo saben, y eso es lo que quieren averiguar.

También viajará un pequeño satélite. Se desacoplará de la nave principal diez días antes del impacto y utilizará su sistema de propulsión para desviar ligeramente su propia trayectoria.

Tres minutos después de la colisión, sobrevolará Dimorphos, para observar el efecto del impacto, y posiblemente el cráter en la superficie.

El costo total de la misión es de 330 millones de dólares.

AMENAZAS FUTURAS

La NASA afirma que esta misión es parte de una serie de técnicas que podrían usarse en el futuro para intentar desviar asteroides, entre las que están métodos que usarían fuerza gravitacional desde una nave o láseres.

Sin embargo, la primera parte es identificar los asteroides que puedan representar un peligro para la Tierra.

Actualmente se conocen unos 27 mil asteroides cercanos al planeta. Bennu, que mide 500 metros de diámetro, es uno de los dos asteroides identificados en nuestro Sistema Solar que suponen un mayor riesgo para la Tierra, según la NASA.

Pero de aquí al año 2300, la probabilidad de colisión es apenas del 0.057 por ciento.

Creemos que esta técnica podría formar parte de una caja de herramientas, que estamos empezando a llenar, para desviar un asteroide".

Lindley Johnson, del Departamento de Defensa Planetaria de la NASA.