Los hondureños acudirán el domingo a las urnas para elegir Presidente, diputados y miles de otros cargos locales en unas elecciones donde el conservador Partido Nacional (PNH) podría perder el poder que ostenta desde 2010, en medio de escándalos de corrupción y acusaciones de narcotráfico de sus líderes.

A pesar de que hay 13 candidatos al sillón presidencial, las encuestas colocan sólo a dos con las mayores opciones de hacerse del cargo: Nasry Asfura, Alcalde de Tegucigalpa y contendiente por el PNH, y la ex Primera Dama Xiomara Castro, del izquierdista Partido Libertad y Refundación (Libre).

 

DE ALCALDE A PRESIDENTE

“Yo soy diferente”, así se autodefine Nasry Juan Asfura, actual Alcalde de la capital de Honduras que busca convertirse en presidente en las próximas elecciones del 28 de noviembre.

¿Por qué es diferente?, cuestionan diversos sectores que ven en su bloque político, el oficialista Partido Nacional, una entidad marcada por un alto grado de corrupción y vínculos con el crimen organizado de varios de sus líderes.

¿Por qué me siento diferente? Porque hemos hecho las cosas diferentes a través de tantas épocas de política en Honduras. Hoy me considero diferente en mi manera de actuar y de pensar, en mi manera de hacer las cosas y en mi trabajo".

Nasry Asfura, en un mitin en Tegucigalpa

Lleva al frente de la Alcaldía de Tegucigalpa dos periodos consecutivos, ocho años de administración (2014-2018) y (2018-2022), en los que se enfocó en mejorar la infraestructura vial de una capital congestionada de vehículos. Sin embargo, a inicios de 2021 el Ministerio Público lo acusó por los delitos de malversación de caudales públicos, uso de documentos falsos, violación de los deberes de los funcionarios, lavado de activos y fraude.

También se le vincula al presunto desvío de 28 millones de lempiras (más de un millón de dólares) de los fondos municipales y que, según la fiscalía, fueron usados para beneficios personales. No obstante, la Corte Suprema de Justicia declaró que no hay lugar para la acción hasta que el Tribunal Superior de Cuentas realice una investigación que deduzca su responsabilidad penal. Asfura niega esas acusaciones y siguió su campaña electoral a nivel nacional centrando como eje principal de su Gobierno la generación de empleo para jóvenes y mayores de 50 años, que actualmente no tienen mucha oportunidad.

“Nosotros debemos entender lo que Honduras necesita, trabajo y oportunidades, hoy ustedes, los jóvenes, son el presente, pero tenemos que ver hacia adelante (…) que no tenga duda la juventud de nuestro país que vamos a fortalecer el programa de becas para que tengamos esa oportunidad”, expresó en su discurso durante el mitin político.

Nacido en Tegucigalpa el 8 de junio de 1958, está casado con Lissette del Cid y es un empresario de la construcción conocido popularmente como “Tito” Asfura o “Papi a la orden”. Fue regidor de la Corporación Municipal del Distrito Central (2006-2009) y coordinador de campaña en el departamento de Francisco Morazán en la candidatura del ex Presidente hondureño Porfirio Lobo Sosa (2009- 2010). Además fue diputado al Congreso Nacional (2010-2014) y ministro del Fondo Hondureño de Inversión Social/ FHIS (2010-2012).

Para el director ejecutivo del Centro de Estudios para la Democracia, Gustavo Irias, el posible triunfo de Asfura sería una continuidad del actual Gobierno con un nuevo rostro. Irias considera que en 12 años de Gobierno del Partido Nacional hubo un rediseño político en un función de proyectos políticos y económicos en los que hubo múltiples actividades de corrupción que implican la malversación de fondos. Incluso cuestiona que se reformaron algunos marcos jurídicos para “blindar” a una determinada clase política y en ese sentido asegura que el núcleo de políticos que apoya a Nasry Asfura es el mismo que apoya al Presidente Juan Orlando Hernández.

El Presidente Hernández lleva dos periodos en el poder (2014-2017 y 2018-2022). La Constitución prohíbe la reelección, pero el Mandatario lo logró gracias a una resolución de la Corte Suprema de Justicia en 2015.

Además en el juicio de su hermano Juan Antonio “Tony” Hernández, condenado a cadena perpetua en Estados Unidos por tráfico de drogas, el Gobernante fue mencionado de tener vínculos con el narcotráfico y haber recibido financiamiento para sus campañas políticas. Asimismo, fue acusado en el juicio del narcotraficante hondureño Geovanny Fuentes Ramírez de sostener reuniones con capos en las que habría recibido sobornos a cambio de favores políticos. El Gobernante, quien no tiene acusación formal de Estados Unidos, niega esas acusaciones.

LA EX PRIMERA DAMA

“La tercera es la vencida”, reza el dicho popular que cae como anillo al dedo a la ex primera dama de Honduras, Xiomara Castro de Zelaya, de 62 años, quien busca por tercera vez la presidencia de su país.

Candidata del izquierdista Partido Libertad y Refundación (Libre), tiene como coordinador a su esposo, el ex Presidente Manuel Zelaya Rosales (2006-2009), quien fue derrocado en un golpe de Estado en 2009.

"El próximo 28 de noviembre votemos bien... y no nos vamos a equivocar porque seremos libres, pensemos en el futuro de Honduras".

Castro de Zelaya en un mitin en Yoro, Honduras.

Libre es la segunda fuerza política más importante del país centroamericano y si Castro de Zelaya llegara a la presidencia, se convertiría en la primera mujer en ostentar la primera magistratura de esa nación.

Es oriunda de Tegucigalpa, la capital de Honduras, pero tras su matrimonio se trasladó al departamento de Olancho, donde vivió gran parte de su vida junto al ex Presidente, con quien procreó cuatro hijos. Como Primera Dama no tuvo mayor trascendencia más que manejar programas encaminados a favorecer a los más desposeídos y grupos vulnerables como mujeres y niños.

Su mayor relevancia comenzó tras el golpe de Estado de 2009, cuando lideró sendas protestas encabezadas por el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) para exigir el retorno al país y la restitución en el poder del ex Presidente Zelaya, exiliado en Costa Rica y luego en Nicaragua. Su popularidad comenzó a tomar fuerza entre los seguidores del ex Presidente cuando, una vez organizado el Partido Libre, se convirtió en la primera opción como candidata presidencial y no su esposo debido a la prohibición de la reelección en Honduras

Castro de Zelaya es una de las principales detractoras del Gobierno actual, encabezado por Juan Orlando Hernández, quien llegó al poder en 2014 e inició un segundo mandato en 2018. La candidata lo acusa de la crisis económica y social que atraviesa el país como resultados de los actos de corrupción y narcotráfico a los que están vinculados sus funcionarios.

“A Honduras lo califican como un narco-Estado por esta mafia que nos gobierna y por la que también nos señalan como el país más corrupto de América Latina. Pueblo hondureño, este es el momento de decir basta ya a la miseria, a la pobreza y la exclusión que hoy vive nuestro país”, agregó Castro de Zelaya durante el mitin.

En 2013 se postuló a la Presidencia con el mismo partido, pero perdió contra Hernández, candidato del oficialista Partido Nacional, que para entonces estaba en el poder a través del Presidente Porfirio Lobo Sosa (2010-2014). Para 2017 también lanzó su candidatura, pero decidió deponer sus aspiraciones y unirse a la Alianza de Oposición contra la Dictadura, que llevó como candidato a la presidencia al presentador de televisión Salvador Nasralla.

En esos comicios, la Alianza fue derrotada nuevamente por Juan Orlando Hernández, cuya reelección se logró a través de una interpretación y reforma en 2015 de un artículo de la Constitución por parte de la Corte Suprema de Justicia. Xiomara y Nasralla acusaron de fraude a Hernández e incentivaron a sus seguidores a protestar en las calles, lo que provocó actos de vandalismo y dejó al menos dos decenas de muertos en enfrentamientos con las fuerzas del orden.

En las elecciones generales de 2021, Castro de Zelaya se presenta nuevamente a la Presidencia en Alianza con Nasralla, quien esta vez declinó su aspiración para que la ex primera dama sea la candidata oficial.

Según las últimas encuestas, Libre encabeza la intención de votos sobre su contrincante más fuerte, el candidato del oficialista Partido Nacional, Nasry Juan Asfura Zablah. El partido de Gobierno lleva 12 años en el poder.

Para el director del Instituto Holandés para la Democracia, Luis León, Libre mostró en 2013 la capacidad de generar voto y simpatía ciudadana. “Eso es evidente al punto que Xiomara se perfila como una posible ganadora”.

Si Libre gana las elecciones, León considera que el Gobierno será inclinado a los sectores sociales y las decisiones a favor del pueblo hondureño, tratando de incluirlos en algunos temas.

“Me parece que Libre está claro que en un país se debe cogobernar, porque si ellos (Xiomara y su esposo Manuel Zelaya) actúan de forma impositiva, el nivel de ingobernanza (desgobierno) será alto porque el ganador lo hará de forma apretada”.

“Libertad y Refundación no se arriesgaría en su primer Gobierno a cerrar las puertas de un diálogo, mantener las cuotas de poder con otros partidos. Será un gobierno flexible para poder subsistir durante los próximos cuatro años y volver a ser opción en 2025”, apuntó.