Ucrania y sus aliados afirman desde hace semanas que Rusia está concentrando tropas en la frontera con Ucrania con vistas a una posible invasión, algo que Moscú desmiente. Estas son algunas preguntas clave para intentar entender mejor esta crisis.

¿QUÉ ESTA PASANDO EN LA FRONTERA?


A finales de octubre comenzaron a circular videos por las redes sociales donde se decía apreciar movimientos de tropas, carros de combate y armamento pesado ruso en dirección a la frontera ucraniana.

Los dirigentes ucranianos afirman desde entonces que Rusia ha desplegado cerca de 115 mil soldados.

Por otro lado, Kiev y sus aliados occidentales acusan a Moscú de entregar armas y personal a los separatistas prorrusos del este de Ucrania desde que estalló el conflicto en esta zona en 2014, poco después de la anexión rusa de Crimea. Algo que el Kremlin desmiente con firmeza.

El 11 de noviembre, el Secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, declaró que Washington tenía “serias preocupaciones sobre las poco habituales actividades militares de Rusia” en la zona.

¿POR QUÉ AHORA?

No es la primera vez que en los últimos tiempos Rusia acumula tropas en su frontera con Ucrania, ya lo hizo en abril, cuando movilizó a cerca de 100 mil militares.

Moscú afirmó que las había retirado después de que se anunciara la primera cumbre entre Vladimir Putin y Joe Biden. Algunos analistas vieron en este despliegue militar una demostración de fuerza rusa antes de la reunión de ambos líderes.

Para algunos expertos, Rusia podría estar usando ahora la misma táctica, ya que Moscú y Washington discuten la organización de una nueva cumbre.

También hay quien afirma que Rusia estaría mandando un mensaje a Ucrania después de que este país hubiera usado a finales de octubre drones fabricados por Turquía, una nación miembro de la OTAN.

¿QUÉ QUIERE PUTIN?

Vladimir Putin acusó esta semana a Occidente de alimentar la tensión con los ejercicios militares en el mar Negro (donde se encuentra la península de Crimea) y entregar armamento moderno a Kiev.

El miércoles, Putin pidió negociar con Occidente “garantías jurídicas” de que la OTAN no se ampliará hacia el este. Putin no desea que Ucrania entre en esta alianza militar.

Además, en un artÍculo publicado en julio, acusó a Occidente de cultivar en Ucrania un sentimiento antirruso.

Rusos y ucranianos forman “un solo pueblo”, escribió Putin, con “nexo espirituales, humanos y de civilización” desde hace “varios siglos”.

¿CÓMO REACCIONÓ OCCIDENTE?

Tanto Blinken como el Reino Unido, la OTAN y la Unión Europea, advirtieron en varias ocasiones a Moscú de las consecuencias de una invasión.

El jueves mantuvieron una tensa reunión en Estocolmo (Suecia) Blinken y el Ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

Blinken advirtió a Lavrov que “si Rusia decide buscar un enfrentamiento, habrá consecuencias graves”, y añadió que “la mejor manera de impedir una crisis es a través de la diplomacia”.

Por su parte, el Canciller ruso dijo que era “imperativo” proporcionar”garantías de seguridad a largo plazo para las fronteras occidentales”.

Lavrov también pidió a su homólogo estadounidense que no arrastre a Ucrania al juego geopolítico de Estados Unidos”, pues de lo contrario Moscú se vería “obligado a tomar medidas para restablecer el equilibrio militar-estratégico”.

Blink confirmó después que podría darse otro encuentro entre Biden y Putin.

¿QUÉ PROBABILIDADES HAY DE UNA INVASIÓN?

Rusia calificó las acusaciones en su contra de “histeria”. Putin recordó esta semana que después de la movilización de primavera boreal no se produjo ninguna invasión.

Alexandre Baunov, analista del centro de pensamiento Carnegie de Moscú, declaró a la AFP que difícilmente se podría “imaginar una invasión sin motivo”.