Los científicos están haciendo esfuerzos para mantener vigilado un volcán activo que entró en erupción el fin de semana frente a la isla de Tonga, en el Pacífico Sur, después de que la explosión destruyó el cráter a nivel del mar y sumergió su masa, ocultándola de los satélites.

La erupción del volcán Hunga-Tonga-Hunga-Ha’apai, que se encuentra en el sísmicamente activo Cinturón de Fuego del Pacífico, envió olas de tsunami a través del Océano Pacífico y se escuchó a unos 2 mil 300 kilómetros de distancia en Nueva Zelanda.

La preocupación en este momento es la poca información que tenemos y eso da miedo. Cuando el respiradero está bajo el agua, nada puede decirnos qué pasará después".

Janine Krippner, vulcanóloga en Nueva Zelanda del Programa de Vulcanismo Global del Instituto Smithsonian.

Krippner dijo que los instrumentos in situ probablemente fueron destruidos por la erupción y que la comunidad vulcanológica estaba reuniendo los mejores datos y conocimientos disponibles para revisar la explosión y predecir la actividad.

Así se vio

El Servicio Geológico de Tonga difundió imágenes de la erupción de un volcán submarino que prácticamente aisló al país insular del resto del mundo.

SEÑAL DE AUXILIO


La erupción del sábado fue tan potente que los satélites captaron no sólo enormes nubes de ceniza, sino también una onda de choque atmosférica que irradió desde el volcán a una velocidad cercana a la del sonido.

Las fotografías y los vídeos mostraron nubes grises de ceniza sobre el Pacífico Sur y olas de un metro de altura que llegaban a la costa.

La isla volcánica deshabitada de Hunga-Tonga-Hunga-Ha’apai prácticamente desapareció tras la explosión, según imágenes de satélite de unas 12 horas después. El archipiélago del Pacífico quedó cubierto de ceniza y las nubes volcánicas se extendieron a países situados a miles de kilómetros al oeste.

Una señal de socorro fue detectada en un grupo de islas aisladas y bajas del archipiélago de Tonga tras la enorme erupción volcánica y el tsunami del sábado, dijo Naciones Unidas este lunes.

Todavía no hay informes oficiales de heridos o muertos en Tonga, pero las comunicaciones telefónicas y de Internet son extremadamente limitadas y las zonas costeras periféricas permanecen aisladas.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) dijo en su actualización del lunes que “no se puede descartar una mayor actividad volcánica” y que solo hubo heridos leves, pero que aún no se habían realizado evaluaciones formales, especialmente en las islas exteriores, ya que las comunicaciones están muy afectadas.

La OCHA dijo que no había habido ningún contacto desde el grupo de islas de Ha’apai y que había “especial preocupación” por dos pequeñas islas bajas: Fonoi y Mango, donde se había detectado una baliza de socorro activa. Según el Gobierno de Tonga, 36 personas viven en Mango y 69 en Fonoi.

Mira la secuencia

Fotos: AGENCIAS

ACTIVO DESDE HACE UN MES

Los expertos dijeron que el volcán, que entró en erupción por última vez en 2014, llevaba activo desde alrededor de un mes antes de que el magma ascendente, sobrecalentado a unos mil grados Celsius, se encontrara con el agua de mar a 20 grados, provocando una explosión instantánea y masiva.

La inusual y “asombrosa” velocidad y fuerza de la erupción indicaba que podía haber una fuerza mayor en juego que el simple encuentro del magma con el agua, dijeron los científicos.

Según Raymond Cas, profesor de vulcanología de la universidad australiana de Monash, cuando el magma sobrecalentado ascendió rápidamente y se encontró con el agua de mar fría, también lo hizo un enorme volumen de gases volcánicos, lo que intensificó la explosión.

Algunos vulcanólogos comparan la erupción con la del Pinatubo en Filipinas en 1991, la segunda mayor del siglo 21, que mató a unas 800 personas.

La agencia de Servicios Geológicos de Tonga, que estaba vigilando el volcán, no pudo ser contactada el lunes. La mayoría de las comunicaciones se han cortado después de que el principal cable submarino se quedó sin energía.

La isla volcánica Hunga-Tonga-Hunga-Ha'apai

Fotos: AGENCIAS

RAYOS Y CENTELLAS

El meteorólogo estadounidense Chris Vagasky estudió los relámpagos alrededor del volcán y descubrió que habían aumentado a 30 mil descargas en los días previos a la erupción. El día de la erupción detectó 400 mil rayos en sólo tres horas, lo que equivale a 100 por segundo.

La cifra se compara con los 8 mil rayos por hora que se durante la erupción del Anak Krakatau en 2018, que provocó que parte del cráter se derrumbara en el estrecho de Sunda y enviara un tsunami al oeste de Java, que mató a cientos de personas.

Cas dijo que es difícil predecir la actividad y que los respiraderos del volcán podrían seguir liberando gases y otros materiales durante semanas o meses.

“No sería raro que se produjeran algunas erupciones más, aunque quizá no tan grandes como la del sábado”, dijo. “Una vez que el volcán se desgasifique, se calmará”.

AYUDA OBSTACULIZADA

Australia y Nueva Zelanda enviaron vuelos de vigilancia el lunes para evaluar los daños y el ministro australiano para el Pacífico, Zed Seselja, dijo que la policía visitó las playas e informó de graves daños con “casas tiradas por todas partes”.

El impacto de la erupción se sintió en lugares tan lejanos como Fiyi, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Japón. Dos personas se ahogaron en una playa del norte de Perú debido a las altas olas provocadas por el tsunami.

El jefe adjunto de la misión de Tonga en Australia, Curtis Tu’ihalangingie, dijo que a su país le preocupa el riesgo de que las entregas de ayuda propaguen el Covid-19 a la isla, que está libre de la enfermedad.

No queremos traer otra ola, un tsunami de Covid-19. Cuando la gente ve una explosión tan grande quiere ayudar".

Curtis Tu'ihalangingie, Encargado dilomático de Tonga en Australia

Tu’ihalangingie dijo que los diplomáticos de Tonga también están preocupados por algunos esfuerzos de recaudación de fondos privados e instaron al público a esperar hasta que se anuncie un fondo de ayuda para el desastre.

Cualquier ayuda que se envíe a Tonga tendrá que ser puesta en cuarentena, y es probable que no se permita el desembarco de personal extranjero en los aviones, afirmó.

Las comunicaciones internacionales se han visto gravemente obstaculizadas por los daños sufridos por un cable submarino, cuyo restablecimiento podría llevar más de una semana, y Australia y Nueva Zelanda están ayudando con las llamadas por satélite, indicó.

Las redes telefónicas de Tonga se han restablecido, pero la ceniza estaba suponiendo un importante problema sanitario, al contaminar el agua potable.

“La mayoría de la gente no es consciente de que la ceniza es tóxica y mala para respirar, tienen que llevar mascarilla”, dijo Tu’ihalangingie.