A lo largo de la historia de Pumas en Primera División, el equipo representativo de la UNAM se ha distinguido por fichar a brasileños de gran calidad; algunos como Evanivaldo Castro Cabinho o Ricardo Ferretti tienen un lugar especial en la historia del futbol mexicano, por todo lo que han aportado.

Este es un breve recuento de los que han llevado todo tipo de alegrías al equipo auriazul, con su “jogo bonito”.

EVANIVALDO CASTRO 'CABINHO'

Cabinho llegó a los Pumas en 1974, recomendado por Nicola Gravina, y desde su primera temporada mostró de qué estaba hecho: anotó 16 goles, convirtiéndose en titular indiscutible.

Con los auriazules jugó hasta 1979 y se afianzó como el mejor extranjero que ha llegado al club, ya que en 184 partidos, anotó 151 dianas, erigiéndose como el máximo goleador en la historia del cuadro universitario.

Se coronó campeón de Liga en la temporada 1976-77 bajo el mando de Jorge Marik y fue el mejor romperredes de los torneos 1975-76 (29 goles), 1976-77 (34), 1977-78 (33) y 1978-79 (26).

SPENCER COELHO

Arribó al futbol mexicano junto con Cabinho. En su natal Brasil jugó para clubes como Cruzeiro y Atlético Mineiro, teniendo campañas brillantes que lo llevaron a llamar la atención de equipos como Lazio de Italia y River Plate de Argentina, aunque finalmente se decidió por los Pumas.

En su país se convirtió en un histórico, pues fue el primero en conseguir su carta de jugador libre.

Con el conjunto universitario ganó el título de Liga en la temporada 1976-77.

JOSÉ GERALDO CÁNDIDO

Apareció con Pumas dentro de la oleada de refuerzos brasileños que se presentaron en la década de los 70.

Tenía un excelente toque de balón y la directiva lo llevó como respaldo para apoyar a Cabinho.

Originario de Minas Gerais, jugó para el Cruzeiro y llegó a dos Finales del Campeonato Brasileirao en 1974 y 1975.

Se enroló con los universitarios en la temporada 1975-76, donde fue suplente del “Cabo”, aun así logró marcar 5 goles en 13 encuentros.

Para la siguiente temporada, el técnico Jorge Marik lo colocó como extremo y clavó 12 tantos, para apoyar al equipo a la obtención de su primer título de Liga.

RICARDO 'TUCA' FERRETTI

Nació en Rio de Janeiro y antes de aterrizar en el cuadro universitario jugó para los equipos Botafogo, Vasco da Gama y Bonsucceso.

Para 1977 fichó con el Atlas y una temporada después, los Pumas lo contrataron como refuerzo de lujo. Con los auriazules jugó en una primera etapa hasta 1985, donde ganó el título de la campaña 80-81, regresó para la 90-91, donde prácticamente salió del retiro para anotar aquel histórico gol en la Final contra América, que le dio la tercera estrella al plantel felino, y que más tarde fue bautizado como el “Tucazo”.

Como entrenador de los Pumas los llevó a ganar el torneo Clausura 2009.

JOSÉ DAMASCENO ‘TIBA’

Pumas lo fichó en la temporada 1991-92, justo un año después de haber sido campeones.

Era un hombre joven que se fue haciendo al modo de los universitarios, bajo el mando de su compatriota, Ricardo Ferretti.

Pumas logró una de las ventas más productivas cuando lo traspasó al Atlante en 1996, en 11.7 millones de pesos, una de las transferencias más sonadas en la historia del extinto Draft de jugadores.

LEANDRO AUGUSTO

Uno de los brasileños más productivos para Pumas en la era de los torneos cortos. Llegó procedente del León y al lado de los universitarios formó parte del bicampeonato de 2004, convirtiéndose en una pieza fundamental para el equipo de Hugo Sánchez.

Se mantuvo con los felinos hasta el 2011, ganando dos torneos de Liga más, en el Clausura 2009 y Clausura 2011.

AÍLTON DA SILVA

Aílton era un hombre que sabía hacer grupo y cayó en los Pumas como anillo al dedo por su forma descarada de jugar.

Además de haber formado parte del equipo que le dio el bicampeonato en Pumas, anotando uno de los penales en la dramática serie frente a Chivas del Clausura 2004, sus irreverencias ante el dueño del Rebaño Sagrado, Jorge Vergara (q.e.p.d.) también fueron memorables, respondiendo a las provocaciones del dirigente Rojiblanco con una playera que decía “Gatitos ni Madres”, luego de que los habían degradado de Pumas a “lindos gatitos”.