El Presidente estadounidense, Joe Biden, anunció ayer una prohibición a las importaciones a Estados Unidos del gas y petróleo rusos, en respuesta a la guerra de Rusia en Ucrania, que ya ha dejado cientos de civiles muertos y más de dos millones de refugiados.

Los críticos de Rusia han dicho que imponer sanciones sobre sus exportaciones energéticas sería la mejor forma, y quizás la única, de obligar a Moscú a dar marcha atrás.

Un embargo total sería más efectivo si incluyera a los aliados europeos, que también están desesperados de poner fin a la violencia en Ucrania y al peligro que Moscú representa para el continente. Sin embargo, no está claro si toda Europa participaría en un embargo, aunque Gran Bretaña anunció el martes que eliminaría gradualmente las importaciones de petróleo ruso hasta finales de año.

A diferencia de Estados Unidos, Europa depende profundamente de los hidrocarburos que importa de Rusia, el segundo exportador de crudo más grande del mundo, detrás de Arabia Saudí. Mientras Estados Unidos puede remplazar la cantidad relativamente pequeña de petróleo que recibe de Moscú, Europa no podría hacerlo, al menos no al corto plazo.

Además, cualquier freno a las exportaciones rusas de petróleo podría hacer que los precios del petróleo y de la gasolina, ya altos, subieran aún más en ambos continentes, afectando aún más a los consumidores, las empresas, los mercados financieros y la economía mundial.

Este es un vistazo a la situación y a cómo impacta la decisión de Biden

¿EL BLOQUEO IMPACTA A RUSIA?

El impacto sobre Rusia probablemente será mínimo. Estados Unidos importa una pequeña cantidad de las exportaciones de crudo de Rusia y no compra nada de su gas natural.

El año pasado, aproximadamente el 8 por ciento de las importaciones estadounidenses de petróleo y productos petrolíferos procedieron de Rusia. En conjunto, las importaciones sumaron el equivalente a 245 millones de barriles en 2021, lo que suponía aproximadamente 672 mil barriles de petróleo y productos petrolíferos al día, pero las importaciones de petróleo ruso han ido disminuyendo rápidamente a medida que los compradores rechazaban el combustible.

La industria petrolera estadounidense ha manifestado que comparte el objetivo de reducir la dependencia de fuentes extranjeras de energía y se ha comprometido a colaborar con el Gobierno de Biden y el Congreso. Incluso sin sanciones, algunas refinerías estadounidenses han suspendido sus contratos con empresas rusas. Las importaciones de crudo y productos rusos se han reducido.

Los datos preliminares del Departamento de Energía de Estados Unidos muestran que las importaciones de crudo ruso se redujeron a cero en la última semana de febrero.

En ese sentido, dado que la cantidad de petróleo que Estados Unidos importa de Rusia es modesta, Rusia podría vender ese petróleo en otro lugar, quizás China o India. Sin embargo, probablemente tendría que venderlo con un descuento fuerte, porque cada vez menos compradores aceptan el petróleo ruso.

Si Rusia acabara por quedar fuera del mercado mundial, países como Irán y Venezuela podrían ser “bienvenidos de nuevo” como fuentes de petróleo, comentó Claudio Galimberti, analista de Rystad Energy. Estas fuentes adicionales podrían, a su vez, estabilizar los precios.

Un equipo de funcionarios del Gobierno de Biden estuvo en Venezuela durante el fin de semana para HABLAR sobre energía y otros temas, dijo la Secretaria de prensa de la Casa Blanca Jen Psaki. Añadió que los funcionarios analizaron una serie de temas, incluyendo la seguridad energética.

Al eliminar parte de la demanda, estamos forzando el precio del petróleo ruso a la baja y eso reduce los ingresos de Rusia. En teoría, es una forma de reducir lo que gana Rusia por cada barril que vende, quizá no mucho, pero sí algo. La cuestión más importante es si habrá más presión del otro lado del Atlántico".

Kevin Book, director gerente de Clearview Energy Partners.

¿AFECTARÁ A LOS PRECIOS?

Las noticias sobre la prohibición estadounidense al crudo ruso provocaron un aumento en los precios de la gasolina y el galón (3.7 litros) de gasolina normal se vendió por un promedio de 4.17 dólares el martes.

Hace un mes, el petróleo se vendía a unos 90 dólares el barril. Ahora, los precios se acercan a los 130 dólares por barril, ya que los compradores evitan el crudo ruso. Los refinadores ya temían quedarse con petróleo que no pudieran revender si se imponían las sanciones.

Shell anunció el martes que dejaría de comprar petróleo y gas natural rusos y que cerraría sus gasolineras, y las operaciones con combustible para aviación y otras en ese país, días después de que el Ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania criticara al gigante energético por seguir comprando petróleo ruso.

Los analistas del mercado energético advirtieron que los precios podrían subir hasta 160 o incluso 200 dólares por barril si los compradores siguen rechazando el crudo ruso. Esa tendencia podría hacer que los precios de la gasolina en Estados Unidos superen los 5 dólares por galón, un escenario que Biden y otras figuras políticas están desesperados por evitar.

¿EUROPA SEGUIRÁ LOS PASOS DE EU?

Una prohibición contra el petróleo y el gas natural rusos sería dolorosa para la propia Europa.

Rusia suministra alrededor del 40 por ciento del gas natural que usa Europa para la calefacción de los hogares, la electricidad y los usos industriales, y aproximadamente una cuarta parte del petróleo que necesita Europa. Los funcionarios europeos están buscando formas de reducir su dependencia, pero llevará tiempo.

El Secretario de Negocios británico, Kwasi Kwarteng, dijo que su país utilizará el resto del año para reducir gradualmente sus importaciones de petróleo y productos derivados para “dar al mercado, a las empresas y a las cadenas de suministro tiempo más que suficiente para sustituir las importaciones rusas”, que representan el 8 por ciento de la demanda de Gran Bretaña.

El Ministro de Economía de Alemania, Robert Habeck, defendió el martes la decisión de Europa de eximir hasta ahora a la industria rusa de la energía de las sanciones. Reconoció, no obstante, que durante los últimos 20 años su país y toda Europa se han hecho dependientes de la energía fósil de Rusia, algo que, dijo, “no es una buena situación”.

Las sanciones han sido elegidas deliberadamente para que impacten gravemente la economía rusa y al régimen de Putin, pero también han sido elegidas deliberadamente para que nosotros, como economía y nación, podamos mantenerlas durante mucho tiempo. Un comportamiento poco meditado podría llevarnos exactamente a lo contrario".

Robert Habeck, Ministro de Economía de Alemania.

¿QUÉ DICE RUSIA?

Esta semana, el Viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, dijo esta semana que Moscú tendría “todo el derecho” de detener los envíos de gas natural a Europa a través del gasoducto Nord Stream 1 al tomar represalias contra Alemania por haber suspendido el proyecto para el gasoducto paralelo Nord Stream 2, que aún no está en funcionamiento.

Novak añadió: “no hemos tomado esta decisión” y “nadie se beneficiaría de ello”. Su declaración supuso un cambio respecto a las anteriores garantías de Rusia de que no tenía intención de cortar el suministro de gas a Europa.

Y este miércoles, Moscú subió el tono al condenar la prohibición de EU a las importaciones de petróleo y gas ruso. El Kremlin acusó a Washington de declarar una guerra económica contra Rusia y aseguró que estaba preparando su respuesta..

El portavoz del Kremlin sostuvo que Rusia ha sido, es y será un proveedor fiable de energía y señaló que los flujos energéticos continúan.

Pero se ve la bacanal, la bacanal hostil, que ha sembrado Occidente, y eso, por supuesto, hace la situación muy difícil y nos obliga a pensar seriamente. Estados Unidos ha declarado la guerra económica a Rusia y está librando esta guerra".

Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin.

¿PUEDE EUROPA RENUNCIAR AL GAS RUSO?

El Viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, dijo esta semana que Moscú tendría “todo el derecho” de detener los envíos de gas natural a Europa a través del gasoducto Nord Stream 1 al tomar represalias contra Alemania por haber suspendido el proyecto para el gasoducto paralelo Nord Stream 2, que aún no está en funcionamiento.

Novak añadió: “no hemos tomado esta decisión” y “nadie se beneficiaría de ello”. Su declaración supuso un cambio respecto a las anteriores garantías de Rusia de que no tenía intención de cortar el suministro de gas a Europa.

El petróleo es más fácil de sustituir que el gas natural. Otros países podrían aumentar la producción de petróleo y enviarlo a Europa, pero habría que sustituir mucho petróleo, lo que haría subir aún más los precios porque el crudo tendría que viajar más lejos.

Sustituir el gas natural que Rusia suministra a Europa es probablemente imposible a corto plazo. La mayor parte del gas natural que Rusia suministra a Europa viaja a través de gasoductos. Para sustituirlo, Europa tendría que importar sobre todo gas natural licuado, conocido como GNL. El continente no dispone de suficientes gasoductos para distribuir el gas desde las instalaciones de importación costeras hasta las zonas más alejadas del continente.

En enero, dos tercios de las exportaciones estadounidenses de GNL se dirigieron a Europa, según S&P Global Platts.

Aunque los productores de petróleo y gas estadounidenses podrían perforar para obtener más gas natural, sus instalaciones de exportación ya funcionan a capacidad máxima. Ampliar esas instalaciones tomaría años y miles de millones de dólares.