Las conversaciones entre Rusia y Ucrania hacia un posible cese al fuego, luego de tres semanas de intensos combates continúan.

Los negociadores están explorando las perspectivas de una posible “neutralidad” de Ucrania, una ex república soviética que se ha estado acercando más a la OTAN en ansias de ser integrada, lo que ha enfurecido a Moscú.

Las discusiones de esta semana trajeron un rayo de esperanza de una posible salida de la sangrienta crisis en Ucrania, aunado al reconocimiento del Presidente Volodymyr Zelensky, en los términos más explícitos, de que es poco probable que Ucrania logre su objetivo de unirse a la alianza atlántica.

¿DE QUÉ HAN HABLADO?

De acuerdo con un funcionario de la oficina de Zelensky, las pláticas se han centrando en si las tropas rusas permanecerán en las regiones separatistas del este de Ucrania cuando termine la guerra y dónde se establecerán las fronteras.

Ucrania ha pedido un documento legalmente vinculante sobre garantías de seguridad, y que al menos una potencia nuclear de Occidente participe en las conversaciones.

A cambio de eso, Ucrania estaba lista para discutir un estatus militar de neutralidad, según dijo un funcionario a la AP en condición de anonimato.

El Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y el jefe de negociación por parte de Rusia, Vladimir Medinsky, confirmaron el miércoles que el asunto de un estatus “neutral” para Ucrania estaba sobre la mesa.

¿HAY GARANTÍAS?

Aunque se alcance un acuerdo, no hay garantías de que se mantenga: Rusia, dicen sus críticos, ha violado gravemente el derecho internacional y sus propios compromisos al invadir Ucrania en primer lugar.

Desde la óptica del Presidente ruso, Vladimir Putin, Occidente ha incumplido lo que él consideraba su obligación de no expandir la OTAN hacia Europa del Este.

¿QUÉ SIGNIFICA EL ESTATUS DE NEUTRALIDAD?

Se trata de no tomar partido, mantenerse al margen de alianzas vinculantes y tratar de mantenerse al margen de un conflicto, pero incluso las naciones supuestamente “neutrales” tienen sus límites.

Los países europeos que se mencionan cuando se habla del concepto de neutralidad son Suiza –que como Austria ha codificado la neutralidad en su Constitución– al igual que Suecia, Finlandia, Irlanda y, alguna vez, Bélgica, que hoy es sede de la OTAN.

Suiza generalmente ha resonado como el principal emblema de la neutralidad. Los suizos han rechazado las alianzas, han rehusado unirse a la Unión Europea, han actuado como intermediarios entre países opuestos, y se unieron a Naciones Unidas apenas hace 20 años, pese a que han sido sede de las oficinas centrales de la ONU en Europa por décadas. Pero los suizos se alinearon con las sanciones de la Unión Europea en contra de Rusia luego de la invasión a Ucrania.

Otros países también se han desviado de la neutralidad en el sentido más estricto: las fuerzas suecas están participando en los ejercicios de la OTAN en Noruega; Finlandia se ha resistido a unirse a la OTAN, pero las acciones de Moscú en Ucrania han cambiado la dinámica.

Algunos países, particularmente aquellos cerca de Rusia en Europa Central o del Este, se han acercado a la OTAN y se han convertido en miembros, evitando la neutralidad por temor a que transmita debilidad y vulnerabilidad, y que Moscú pueda aprovechar eso.

¿QUÉ ALTERNATIVAS ESTÁN SOBRE LA MESA?

De acuerdo con el historiador Leos Muller, autor del libro “Neutralidad en la Historia Mundial”, Austria –que ha mantenido su distancia de la OTAN– podría ser un modelo concebible para Ucrania.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, Austria –que antes de la guerra se había unido a la Alemania Nazi– fue ocupada por fuerzas de las cuatro potencias aliadas: Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y la Unión Soviética. 

En 1955, esas cuatro potencias decidieron retirar sus fuerzas de ocupación y dejar a Austria ser independiente, pero solo después de que Moscú insistió que el Parlamento austriaco escribiera en su Constitución una garantía de neutralidad.

Pienso que esa es la solución que están pensando en este momento, porque funcionó para Austria".

Leos Muller, profesor de historia en la Universidad de Estocolmo.

Aún así, Muller duda de que, por el momento, se pueda encontrar una rampa de salida diplomática, después de que tanta sangre se derramara en ambos lados del conflicto.

¿PODRÍA LA 'NEUTRALIDAD' OFRECER UNA SALIDA A LA CRISIS?

Consagrar la “neutralidad” de Ucrania en cualquier acuerdo podría ayudar a disminuir la amenaza militar que Rusia percibe de ella, especialmente como un posible miembro de la OTAN. Ucrania insiste que no tiene ninguna intención hostil hacia Rusia, pero se ha acercado sigilosamente a la alianza para garantizar su seguridad.

Por años, las autoridades rusas, desde Putin para abajo, se han enfadado por el avance gradual de la OTAN hacia el Este tras la Guerra Fría, cuando desapareció la alianza del Pacto de Varsovia liderada por los soviéticos. Estonia, Letonia y Lituania son las ex repúblicas soviéticas que forman para de la OTAN.

Una breve guerra en 2008 entre Rusia y Georgia, que condujo a la eliminación de facto de dos territorios georgianos de su mapa nacional, congeló profundamente las propias ambiciones de Georgia de unirse a la OTAN.

A medida que Ucrania se acercaba más a Occidente, en 2014, Rusia anexó la península de Crimea, en el Mar Negro, y los separatistas prorrusos tomaron el control de partes del este, lo que impulsó el deseo de Kiev de unirse a la OTAN.

Después de un acercamiento continuo entre la OTAN y Ucrania, incluso con armas y asesores, Rusia llegó a un punto de ebullición el año pasado.

¿QUÉ TAN ANTIGUA ES LA IDEA DE NEUTRALIDAD?

Si bien el concepto se remonta a milenios atrás, como cuando algunas ciudades-Estado griegas intentaron evitar enredarse en la Guerra del Peloponeso en el Siglo 5 a. C., la neutralidad en el sentido moderno en Europa data del siglo 18, después del Tratado de Westfalia, que puso fin a la Guerra de los Treinta Años y ejemplificó el surgimiento del derecho internacional, explicó Muller.

Algunos países empiezan a elegir la neutralidad por interés propio, pero también como una opción moral, agregó.

Cuando no está claro cómo escoger “quién es el bueno y quién es el malo”, apuntó Muller, “entonces es moralmente aceptado quedarse en el medio”.