El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma fotografiado unas horas después de saberse ganador del Premio Princesa de Asturias en Ciencias Sociales 2022. Foto REFORMA / Héctor García

VOCACIONES

Eduardo Matos Moctezuma nació en la Ciudad de México el 11 de diciembre de 1940. Hijo de un diplomático dominicano y de madre poblana, pasó su niñez entre culturas.

Pensó en consagrarse como religioso, pero ha contado que la lectura de libros como La metamorfosis de Franz Kafka o El lobo estepario de Hermann Hesse le abrieron caminos que lo hicieron romper con esa idea.

La lectura, también, lo haría más tarde definir su vocación: un amigo le prestó el libro Dioses, tumbas y sabios, de C. W. Ceram; el primer capítulo, dedicado al antiguo Egipto, lo cautivó de tal forma que decidió dedicarse a la arqueología.

 

"Eduardo, si quieres estudiar arqueología está muy bien, pero... ¿no sería bueno que estudiaras también en la Escuela Bancaria y Comercial?".

Se graduó como arqueólogo en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y cursó la maestría y el doctorado en Ciencias Antropológicas con especialidad en Arqueología en la UNAM. Román Piña Chan e Ignacio Bernal, pilares de la disciplina en México, fueron sus maestros.

Durante más de tres décadas se desempeñó como profesor de la ENAH, donde impartió las asignaturas de Arqueología General, Desarrollo de las Sociedades, Mesoamérica e Historia de la Arqueología, además de dirigir el Seminario Regional Mexica y el Laboratorio de Materiales e Historia de México.

 

"A sus alumnos nos ha inculcado la puntualidad, la persistencia, la devoción y el gozo por nuestro trabajo, tanto en el campo y el laboratorio como en el escritorio".

SUS CARGOS

Ha sido director de instituciones y museos como:

  • El Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas)
  • El Museo Nacional de Antropología
  • El Museo del Templo Mayor
Matos Moctezuma es investigador emérito del INAH, institución de la que forma parte desde hace 62 años. Foto INAH / Mauricio Marat

"Yo calificaría a Eduardo como un individuo 'todo terreno', alguien que ha destacado en una gran diversidad de campos siempre relacionados a la ciencia y la cultura de México: es un investigador de clase mundial, un divulgador carismático que cautiva a las audiencias, un hombre institucional, un funcionario con una ética a toda prueba, un maestro generoso y un gestor cultural cuya huella quedará indeleble por generaciones. Eduardo nos ha legado un mundo mejor".

INVESTIGACIÓN

Sus estudios del mundo prehispánico lo han llevado a desarrollar importantes trabajos de investigación de campo en zonas arqueológicas como:

  • Comalcalco, Tabasco
  • Tepeapulco y Tula, Hidalgo
  • Bonampak, Chiapas
  • Teotihuacán, Estado de México
  • Cholula, Puebla
  • Tlatelolco, Ciudad de México

De todos ellos, es el estudio de Tenochtitlan y su centro ceremonial, el Templo Mayor, el descubrimiento que quizá más le ha redituado. Una de las imágenes más perdurables para Matos es el hallazgo del monolito de la diosa Coyolxauhqui en pleno Centro Histórico, el 21 de febrero de 1978, que inauguró el Proyecto Templo Mayor y se ha vuelto un hallazgo emblemático en la historia de la arqueología mundial.

 

Imagen tomada de www.inah.gob.mx

PUBLICACIONES

Entre artículos, catálogos y guías, el investigador suma más de 500 publicaciones y varios de sus libros son ya clásicos para los estudiantes y lectores apasionados de las culturas antiguas. Entre ellos:

  • Muerte a filo de obsidiana (1975)
  • Vida y muerte en el Templo Mayor (1986)
  • Los aztecas (1989)
  • La metrópoli de los dioses (1990)
  • Teotihuacán (1994)
  • La muerte entre los mexicas (2010)
  • Tlatelolco. La última ciudad, la primera resistencia (2021)

DIVULGACIÓN

En el terreno de la divulgación, Matos Moctezuma ha pugnado por acercar la historia a la niñez y a las personas con capacidades diferentes en los museos y ha dirigido exposiciones como:

  • Aztecs para la Royal Academy of Arts de Londres
  • Isis y Quetzalcóatl, montada en el Fórum de las Culturas de Monterrey
  • Tenochtitlán y Tlatelolco. A 500 años de su caída, en el Museo del Templo Mayor

RECONOCIMIENTOS

El arqueólogo forma parte además de diversas instancias académicas internacionales y acumula reconocimientos, entre ellos:

  • Oficial de la Orden de las Artes y las Letras de Francia
  • Medalla Henry B. Nicholson de la Universidad de Harvard, institución que instauró una cátedra con su nombre en 2017
  • Premio Nacional de Ciencias y Artes (2007)
  • Orden Andrés Bello de Venezuela
  • Miembro honorario del Instituto Arqueológico Alemán y del Instituto Arqueológico de América
  • Miembro de la Society of Antiquaries of London
  • Miembro de El Colegio Nacional, las academias Mexicana de la Lengua, Mexicana de la Historia, Nacional de Historia y Geografía y de la Sociedad Mexicana para el Estudio de las Religiones

"Este premio reviste un significado muy especial porque es un galardón reconocido internacionalmente y, como siempre he dicho, cuando se gana un premio de esta magnitud, en realidad se hace extensivo a muchas otras instancias".

FUENTES: Grupo REFORMA / www.fpa.es  / www.jstor.org