MANOS A LA OBRA

De no haber estudiado la licenciatura de Arquitectura, Aldo Franco hubiera sido chef, pero, gracias a su gusto a corta edad por el diseño, encaminó sus pasos a construir edificaciones.
“Cuando era niño conocí la obra de Miguel Ángel Aragonés porque su hijo estudiaba conmigo, entonces tuve la oportunidad de recorrer sus casas y, a partir de ahí, empecé a dibujar cosas de arquitectura en los cuadernos de la escuela”, explicó Aldo, de 35 años de edad.
“Mi papá es ingeniero civil y tenía una constructora que hacía vivienda de interés social y a veces me tocaba ir con él a las obras”.

Cuando cursaba el segundo semestre de la carrera obtuvo su primer trabajo en el despacho de Humberto Artigas; después de un año, entró a CEMEX y, luego, vino su primer reto profesional.
“Ya había hecho cositas yo solo como impermeabilizaciones o hacer baños en residencias de mis tíos, pero un cliente me pidió construir su casa y lo logré”, compartió el egresado de la Universidad Anáhuac México Norte.
Esto fue el parteaguas para que en 2010 y con tan sólo 21 años, el joven abriera su firma Aldo Franco Arquitectos, la cual está integrada por un equipo de trabajo con el que comparte los mismos valores y objetivos laborales.
“En nuestros proyectos procuramos crear algo jamás antes visto, ninguno se parece mucho al otro; además, tengo mucho influencia en la arquitectura japonesas y australiana, son de las que más me gustan”, dijo el admirador del artífice Kenzo Tange.
SUS PROYECTOS
Conoce algunos de los trabajos innovadores de Aldo Franco, quien también ha creado salones de belleza, áreas en escuelas y empresas, showrooms, entre otros.


