Los hombres y mujeres de cultura que nacieron en Guadalajara fueron pioneros en sus ramas, formaron parte de movimientos y generaciones literarias, algunos políticos, otros poetas o novelistas, los literatos que han desfilado por la Perla tapatía le han impreso un halo de inmortalidad y de capital de cultura a Guadalajara.

Es por esta razón que, además del nombramiento de Guadalajara como Capital Mundial del Libro, se presentan 5 literatos tapatíos, aunque la lista, corta sin intención, sea injusta al bagaje cultural de la Perla.

José María Vigil

Periodista, poeta, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, José María Vigil nació en Guadalajara en 1829 y murió en la Ciudad de México en 1909.

Entre sus obras destacan Realidades y quimeras (1857), Flores de Anáhuac (1866), Antología de poetisas mexicanas (1893), Antología de poetas mexicanos (1894), entre otros.

Durante la intervención francesa y el Imperio de Maximiliano de Habsburgo se exilió en Estados Unidos, y sólo regresó en 1867 tras el triunfo de la República.

También se desempeñó como Diputado Federal, Magistrado de la Suprema Corte de Justicia, Director de la Biblioteca Nacional y Presidente de la Academia Mexicana de la Lengua hasta su muerte.

Colaboró en periódicos como La Aurora Poética de Jalisco, La Prensa, El Siglo Diez y Nueve, El Monitor Republicano, entre otros.

En la actualidad se entrega la condecoración ‘José María Vigil’ a ciudadanos destacados en las artes y el periodismo en Jalisco. 

Enrique González Martínez

Poeta, nació en Guadalajara en 1871 y ya en 1885 publicó sus primeros versos en el periódico The Sun de la capital del estado.

En 1893 se tituló de médico cirujano y partero y desde ese momento combinó su profesión con la poesía.

En 1911 se trasladó a la Ciudad de México donde fue presidente de la Asociación Ateneo de la Juventud e ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua, además de ser fundador de diversas revistas y editor en varios periódicos.

Durante de década de 1920 se inició en la diplomacia, pues fue nombrado ministro plenipotenciario en Chile (1920-1922), Argentina (1922-1924), España y Portugal (1924-1931). 

En 1949 fue candidato al Premio Nobel de Literatura, postulado por el escritor Antonio Castro Leal, sin embargo, el reconocimiento le fue otorgado al estadounidense William Faulkner. 

Entre sus obras representativas destacan Los senderos ocultos (1911), Parábolas y otros poemas (1918), Señales furtivas (1925), El diluvio de fuego (1938), Bajo el signo mortal (1942), y Babel (1949). 

Murió en la Ciudad de México en 1952 y fue sepultado en la Rotonda de las Personas Ilustres.

Griselda Álvarez Ponce de León

La primera gobernadora en un estado de la República, Colima, (1979-1985), Griselda Álvarez nació en Guadalajara en 1913, proveniente de una familia de gran abolengo político pues su bisabuelo, Manuel Álvarez, fue el primer gobernador de Colima en 1857, y su padre Miguel Álvarez, también ocupó el ejecutivo estatal de 1919 a 1923.

Álvarez Ponce de León fue electa senadora en 1976 y gobernadora en 1979 por el PRI y el Partido Popular Socialista. 

“Vivimos un tiempo nuevo de plena igualdad con los hombres; sin privilegios que no requerimos, pero sin desventajas que no merecemos”, dijo durante su toma de posesión del gobierno de Colima.

Pero antes de su carrera política, ya había destacado en los círculos literarios nacionales.

Fue poetisa, novelista y narradora destacada, directora del Museo Nacional de Arte, asesora del Conaculta, dictaminadora del Fondo de Cultura Económica y editorialista, miembro del Colegio de Literatura y de la Alianza de Mujeres de México Escritoras y Periodistas de Colima.

Recibió la Medalla al Mérito en Letras Benito Juárez en 1993, la Medalla Belisario Domínguez 1996, la Presea Torre de Plata en 1998, entre muchos más reconocimientos.

La obra de Álvarez Ponce de León es vasta, sin embargo, destacan Cementerio de pájaros (1956), Letanía erótica para la paz (1963) y Glosa de la Constitución en sonetos (1999).

Falleció en la Ciudad de México en el 2009.

Guadalupe Dueñas

Semblanza | Senderos Filológicos

La noche tiene un árbol, y en su fronda / se ensortija la luz desamparada; / el roce de la sombra es quieta espada / que vida y muerte con el filo ahonda son versos del Soneto a Lupita Dueñas que José Emilio Pacheco escribió para Guadalupe Dueñas, quien nació en Guadalajara en 1920 -aunque hay un gran debate entre los críticos literarios sobre su fecha de nacimiento exacta-.

Narradora, novelista, poetisa, estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, perteneció al grupo de becarios del Centro Mexicano de Escritores, junto con Inés Arredondo, Vicente Leñero y Miguel Sabido. 

Es considerada por la crítica literaria mexicana como una de las mejores cuentistas del siglo XX.

También, forma parte de la Generación del Medio Siglo, al lado de Rosario Castellanos, Salvador Elizondo, Elena Poniatowska, Carlos Fuentes, entre otros.

Entre sus obras más representativas destacan Las ratas y otros cuentos (1954), Tiene la noche un árbol (1958), por la que recibió el premio José María Vigil y numerosas críticas positivas de escritores de la talla de Alfonso Reyes, José Luis Martínez y Emmanuel Carballo.

También sobresalen No moriré del todo (1976), Imaginaciones (1977) y Antes del silencio (1991).

Murió recluida y apartada de la vida social en su casa en la Colonia del Valle en la Ciudad de México, en 2002.


Falleció en lo que sería, tal vez, su último recurso literario: sola, como la araña que visitaba a la niña en el cuento La araña: “Mientras vaga en los espejos mi desnudez desamparada y en mis entrañas secas anida la fatiga, su pupila me descubre y me afrenta con su risa: risa de la congoja de mis labios de plomo, sola como mi lecho, sola con mis palabras”.

Vicente Leñero

Vicente Leñero, el maestro de la narración | Proceso

Dramaturgo, narrador, ingeniero y periodista, Vicente Leñero nació en Guadalajara en 1933 y murió en la Ciudad de México en 2014.

Fue director de Revista de Revistas, subdirector y miembro fundador de Proceso, directivo de Excélsior y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 2010. 

Recibió el Premio Biblioteca Breve en 1963 por Los albañiles, Premio Juan Ruiz Alarcón a la mejor obra estrenada en México en 1979 por La mudanza, Premio Mazatlán de Literatura en 1987 por Puros cuentos, Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez en 1997, y un largo etcétera.

Entre sus obras más representativas destacan Estudio Q (1965), Los periodistas (1978), El evangelio de Lucas Gavilán (1979), entre otros.

“Un escribidor en el mejor sentido de la palabra, porque se trataba de un hombre que empleaba la palabra escrita para contar en diferentes técnicas narrativas. Era el periodista. Leñero permaneció vivo muchas veces en el centro de lo mejor de la literatura nacional”, dijo el escritor Paco Ignacio Taibo II sobre la muerte de Vicente Leñero en 2014.

Imágenes tomadas de internet.