LITIGABA SIN CÉDULA... PERO CON PISTOLA EN MANO

Durante años, Hernández Alcocer ejerció como abogado en los tribunales de la Ciudad de México, pero sin contar con cédula profesional. Fue hasta 2017, cuando tenía 74 años, que el presunto feminicida se tituló como licenciado en Derecho por la Universidad del Distrito Federal. Para ese entonces, sumaba décadas involucrado en asuntos jurídicos.

La falta de un título universitario no fue impedimento para que Hernández Alcocer llevara a cabo negociaciones legales a las que acudía armado, algo que hacía notar. De acuerdo con testimonios, al tratar algún tema delicado, colocaba sobre la mesa una pistola escuadra calibre .380 chapada en oro.

"Cuando ibas a una junta con él, para tratar de arreglar un asunto, lo primero que hacía este señor era poner su pistola en la mesa, en lugar de su cédula profesional. Te intimidaba, por eso era temido como un gángster con sus tirantes y su pistola".

Abogado consultado

Fuentes coinciden en que es un comensal frecuente de los restaurantes Suntory y de Plaza Artz. Los salones privados son sus despachos, y en ellos se le suele encontrar acompañado por botellas de vino de 10 mil o 20 mil pesos. En 2019, dos abogados acudieron precisamente al restaurante de la Colonia Del Valle para hablar sobre la custodia de los hijos de un cliente de Hernández Alcocer. Este los amenazó. “Por las buenas o por las malas”, fue el amago enunciado por el litigante mientras tocaba el arma (lee la historia completa aquí).

LA VIDA DE LUJOS DEL ABOGADO

Hernández Alcocer tenía afecto a los vehículos de lujo, principalmente a los Mercedes-Benz y los BMW. Era el caso del carro deportivo en el que últimamente se le veía, un BMW i8 Protonic Froze, modelo 2017, con valor de 1.8 millones de pesos, el mismo que permaneció estacionado al frente del Suntory, tras la detención de Hernandez Alcocer.

Además, suele jactarse de poseer una colección de obras de arte, con ejemplares de arte barroco y novohispano que permanecían resguardadas en su casa de Jardines del Pedregal. Incluso, en un encuentro con un periodista en 2013, el hombre lo invitó a vender alguna de las piezas con las que contaba, a cambio de una comisión.

"Vende mi colección de arte y quédate con una comisión. Tengo un Rubens pequeñito, una pieza de marfil. Y un Bernini, un fauno metiéndole el dedo a una mujer".

Jesús Hernández Alcocer durante una entrevista en 2013.

RELACIONES OSTENTOSAS

Hernández Alcocer no sólo hace alarde de sus posesiones, sino también de sus relaciones e influencias, pues se ostenta como amigo de generales del Ejército, como Audomaro Martínez, jefe del Centro Nacional de Inteligencia, y magistrados como Rafael Guerra Álvarez, presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.

Su contacto en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) es Prudencio Jorge González Tenorio, asesor y operador de Guerra Álvarez. Hernández Alcocer y González Tenorio mantenían un trato fuera de oficina.

Imágenes obtenidas por REFORMA muestran a ambos saliendo del restaurante Suntory de la Colonia Del Valle (da clic aquí para leer la historia sobre la relación entre González Tenorio y el presidente del TSJ).  

SU CERCANÍA CON ONÉSIMO CEPEDA

En 2011, el abogado Xavier Olea acusó a Hernández Alcocer de ser parte de una trama para librar al Obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda, de un supuesto fraude procesal por 130 millones de dólares.

De acuerdo con la querella, el abogado habría cabildeado con los magistrados de un tribunal colegiado para conseguir el fallo que archivó la investigación contra el Obispo.

Sin embargo, el 16 de junio de 2011, la PGR archivó la investigación por tráfico de influencias, cohecho, abuso de autoridad, usurpación de profesión y extorsión. Ese día, Hernández Alcocer fue fotografiado con Cepeda festejando el fallo de la Procuraduría. La escena fue captada, como tenía que ser, en el Suntory de la Colonia Del Valle.