Dos años y medio después de su aplastante victoria electoral, Boris Johnson enfrenta una avalancha de renuncias y la pérdida de apoyos en sus propias filas conservadoras.

El Primer Ministro británico ha rechazado tajantemente dimitir y convocar a elecciones, pese a las renuncias de más de 30 funcionarios de su Gobierno, incluyendo dos Ministros de alto nivel, y el llamado directo de varios Ministros para que deje el poder.

Cada vez más amenazado en su cargo, ve acumularse los escándalos y el descontento social. Estas son las razones por las que ha perdido el apoyo dentro de su Partido Conservador.

No voy a dimitir y lo último que necesita este país, francamente, son elecciones".

Boris Johnson ante una comisión parlamentaria.

'PARTYGATE'

Mientras los británicos estaban obligados por el Gobierno a quedarse en casa, sin ver a familiares ni amigos debido al Covid-19, en Downing Street, donde vive y trabaja Johnson, sucedían todo tipo de eventos, desde fiestas de Navidad, despedidas, cumpleaños y hasta celebraciones en el jardín para disfrutar del buen tiempo, en un escándalo bautizado como “partygate“.

La Policía británica investigó e impuso 126 multas, entre ellas una al Primer Ministro, primer jefe de Gobierno en ejercicio sancionado por infringir le ley.

La alta funcionaria Sue Gray también elaboró un informe muy crítico con los “altos cargos” de la Administración. En las reuniones, señaló el informe, hubo excesos de alcohol, altercados, salidas por puertas traseras a altas horas de la madrugada y, en ocasiones, falta de respeto al personal de seguridad y limpieza.

Johnson afirmó asumir “toda la responsabilidad” pero se negó a dimitir.

CONFLICTO DE INTERESES

Las lucrativas actividades de cabildeo de algunos diputados conservadores provocaron indignación.

El diputado Owen Paterson fue acusado de ejercer presión sobre el Gobierno en nombre de dos empresas que le pagaban. Johnson intentó cambiar las reglas para evitar que fuera suspendido del Parlamento, ganándose una avalancha de críticas que le obligaron a dar marcha atrás.

Este, entre otros casos de amiguismo y adjudicaciones arbitrarias, alimentó las acusaciones de corrupción por parte de la Oposición.

Por otro lado, el Primer Ministro aseguró haber pagado de su bolsillo la lujosa renovación del apartamento oficial que ocupa con su familia en Downing Street. Pero había recibido una donación, que posteriormente tuvo que devolver, de un rico simpatizante del Partido Conservador, que fue multado por la comisión electoral por no declararla.

GESTIÓN DE LA PANDEMIA

Al inicio de la pandemia, Johnson fue duramente criticado por su errática gestión, acusado de no actuar lo suficientemente rápido y no proteger al personal sanitario ni a los ancianos en asilos.

Buena parte de sus propios diputados conservadores se rebelaron, votando contra de la introducción de un pasaporte sanitario para acceder a grandes eventos, el cual finalmente se aprobó gracias a los votos de la Oposición laborista.

Sin embargo, logró hacer olvidar las críticas sobre su manejo del Covid-19 apoyándose en una exitosa campaña de vacunación.

ALTA INFLACIÓN

La descontrolada inflación, que en el Reino Unido alcanzó un récord en 40 años, al superar el 9 por ciento interanual en mayo, hizo mella en la popularidad del Gobierno, acusado de no hacer lo suficiente para ayudar a las familias que no logran llegar a fin de mes.

El alza del precio de los alimentos y la energía, exacerbada desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, podría emperorar en octubre, cuando está prevista una brusca subida del precio máximo de la energía en el Reino Unido.

Nadhim Zahawi, que heredó el Ministerio de Finanzas tras la dimisión el martes de Rishi Sunak, tendrá la difícil tarea de hacer frente a esta crisis del coste de la vida.

EL ESCÁNDALO DE PINCHER

Johnson ha admitido que cometió un “error” al nombrar en febrero a Chris Pincher como subjefe del grupo parlamentario conservador, encargado de la disciplina de sus diputados.

Pincher dimitió la semana pasada tras ser acusado de realizar tocamientos, en estado de ebriedad, a dos hombres.

Tras afirmar lo contrario, Downing Street reconoció el martes que el Primer Ministro había sido informado de acusaciones previas contra Pincher en 2019, asegurando que las había “olvidado”.

Este último escándalo fue la gota que colmó el vaso para Sunak y para el Ministro de Sanidad, Sajid Javid, que el martes retiraron su apoyo a Johnson dimitiendo del Gobierno y desencadenando la renuncia de una docena de miembros menores del Ejecutivo.