Para Tomás De la Hoz, ser coleccionista no es una casualidad, ya que desde niño vio cómo su padre y abuelo tenían compilaciones de numismática (monedas) y filatelia (timbres postales) y le inculcaron el gusto por generar algún tipo de acervo, que, en su caso, ha sido el whisky.

Hace varios años comenzó su gusto por este destilado, primero tomaba de los que son de tipo “blended” y, después, descubrió el “single malt” y quedó fascinado con el sabor.

“Un amigo mío, Carlos Pereira, gran conocedor de esta bebida, y mi hermano, Rafael De la Hoz, me introducen al mundo de Macallan y me vuelvo loco cuando lo pruebo, tan es así que empecé mi colección”, contó el economista.

“No sabía que existía este gran universo ni tanta variedad en esta marca; cada vez que estaba en el Duty Free, en algún viaje o en México y veía una botella diferente compraba tres, una la guardaba y las otras me las tomaba y, así, empecé esto hace como 11 años”.

Su esposa, la arquitecta y diseñadora de interiores Camila Segura, fue la encargada de acondicionar el espacio para guardar y proteger la colección.

"Recopilar todas las botellas es un tema de trabajo, de intentar localizarlas; hay piezas exclusivas de ciertos países, eso lo hace complicado, pero, a la vez, atractivo para el coleccionista”.

Tomás De la Hoz

Esta primera parte de su serie la hizo sin entrar de lleno al mundo de la firma escocesa, hasta que un día conoció una de las colaboraciones más emblemáticas de ésta, Master of Photography (MOP).

“Estas ediciones se hacen con los mejores fotógrafos del mundo, todas éstas tienen una fotografía original firmada por el autor, entonces ya empiezan a combinar su negocio con lo que es el arte”, mencionó el egresado de la Universidad Anáhuac México Norte.

Fue así que se adentró y conoció las gamas de las ediciones limitadas y quedó impactado porque, para él, la destilería fundada por Alexander Reid ha sabido involucrar a los amantes del whisky en un tema de promover las colecciones.

“ Esta industria es de las que más rentabilidad han tenido en los últimos 10 años, no como coleccionista sino como inversión”, platicó el empresario de 42 años, “me clavo mucho y me entero que existen casas de subastas, hoy lo hace Sotheby’s, pero las primeras dedicadas sólo a esta bebida estaban en Londres y así es como he conseguido varias de las piezas que tengo”.

En cuestión de los últimos cinco años, ha adquirido la gran mayoría de las botellas que tiene y de las que ya suma 280, trabajo que no ha sido sencillo, pues muchas de las colecciones son exclusivas de países asiáticos o europeos, por lo que en México tiene sólo 183 piezas y el resto repartidas en diferentes ciudades del mundo.

Otro de los puntos en los que pone especial atención es el cuidado, ya que entre mejor estado estén, más valen, por lo que además de evitar que le dé directo el sol, cubre las tapas con parafilm, una tira con un tipo de cera que sirve para sellar y no se evapore el alcohol y, además, no tiene pegamento para no maltratar.

También el espacio es muy importante y su esposa, la arquitecta e interiorista Camila Segura, a través de su taller Nido, fue la encargada de darle forma para que todo se mantenga bien resguardado.

“Fue hecho especialmente a la medida y fríamente calculado, porque es que cupiera todo lo que tengo y, en el caso de las que son en serie, que entraran juntas”, expresó.

Y con miras a seguir ampliando su acervo, Tomás espera abrir un club privado para amantes del whisky en enero próximo, el cual sólo será para socios y estarán 100 membresías al año disponibles.

“La idea es que quienes disfruten tanto esta bebida como yo pasen un rato ameno dedicado al destilado”, comentó.

La colección de Tomás asciende a 280 botellas, de las cuales tiene 183 en México y el resto repartidas en diferentes ciudades del mundo, que espera traer antes de abrir su club privado para tener completo su acervo y mostrarlo a los socios del mismo.

Con historia

Tomás destaca estas botellas por el valor histórico que tienen para la marca y los amantes del whisky.

Thirty Years Old Sherry Oak

+ Madurada íntegramente en barricas de roble de jerez. Ésta fue la última edición 30 años antes de que la marca renovara sus empaques, pues dejó de lado las cajas de madera para este tipo de versiones.

1946

+ Botella post Segunda Guerra Mundial que sobrevive a todo lo que pasó. La marca añejó y destiló un whisky que 52 años después embotelló. En 1998 salió a la venta

Edrington

+ Ejemplar conmemorativo, el cual sólo se les dio a los empleados al inaugurar las oficinas en 100 Queen Street, en Glasgow, Reino Unido.

Distil Your World New York y Distil Your World London

+ Ediciones limitadas para las cuales se hizo una destilación especial de barricas para tratar de dar los sabores de cada ciudad. Se esperan más destinos con esta misma esencia.