China ha advertido a los aviones y barcos que eviten las áreas durante los ejercicios militares, que se extenderán hasta el domingo. Los simulacros parecen ser un ensayo para un posible bloqueo e invasión de la isla que seguramente atraería al principal partidario de Taiwán, Estados Unidos, junto con aliados estadounidenses, incluidos Japón y Australia.

El Ejército chino, de 2 millones de efectivos, es el más grande del mundo y su Armada tiene más barcos que los de EU. Las Fuerzas Armadas de Taiwán no pueden compararse en números, pero la isla ha prometido resistir los intentos de Beijing de imponer el Gobierno del Partido Comunista Chino sobre la isla autónoma.

Esto es lo que dicen los expertos sobre los objetivos de Beijing con los simulacros militares.

¿Cómo son las maniobras chinas?

Beijing inició los ejercicios que involucran aviones de guerra, barcos de la Armada y ataques con misiles en seis zonas que rodean a Taiwán.

Las maniobras se realizan a tan solo 20 kilómetros de la costa de la isla, lo que podría infringir las aguas territoriales de Taiwán.

Beijing ha dado pocos detalles, pero ha descrito los simulacros como un castigo por el hecho de que Estados Unidos permitió que la visita de Pelosi continuara, pese a las advertencias de que socavaba la soberanía de China.

Los ejercicios con fuego real son una prueba de la capacidad militar para realizar misiones en condiciones que se asemejan a una guerra real. En este caso, están diseñados para mostrar el nivel de fuerza que China podría desatar contra Taiwán si Beijing decidiera cumplir su promesa de tomar el control de la isla y castigar a quienes apoyan su independencia.

Hará falta una diplomacia dura para restablecer un equilibrio estable. No sé cómo se desarrollará finalmente esta confrontación, pero creo que nos esperan unas semanas difíciles”.

Kharis Templeman, politólogo de la Universidad de Stanford.

Se cree que los ejercicios son los más grandes y amenazantes para Taiwán desde que Beijing lanzó misiles en aguas del norte y sur de la isla en 1995 y 1996, en respuesta a una visita a Estados Unidos del entonces Presidente Lee Teng-hui.

China envía regularmente aviones de combate a la zona de identificación de defensa aérea de Taiwán y, en ocasiones, ha cruzado la línea media del Estrecho de Taiwán que divide los territorios, pero no ha realizado incursiones directas o ataques que podrían desencadenar un conflicto regional.

¿Qué espera lograr Beijing?

China ha declarado cada vez más enérgicamente que Taiwán debe estar bajo su control, e incluso ha advertido que puede utilizar la fuerza de ser necesario.

La visita de Pelosi se produjo en un momento particularmente delicado en el que el Presidente chino Xi Jinping, quien también es el comandante de las Fuerzas Armadas, busca un tercer mandato de cinco años como líder del gobernante Partido Comunista.

Xi ha dicho que el destino de Taiwán no puede permanecer indefinido y funcionarios estadounidenses han alertado que China podría buscar una solución militar en los próximos años.

La Constitución de China incorpora a Taiwán en su territorio nacional y una ley de 2005 contra la secesión amenaza con una invasión si “se agotan por completo las posibilidades de una reunificación pacífica”, lo que se considera aplicable en el caso de una declaración formal de independencia en la isla o una intervención extranjera.

China insiste en que Taiwán acepte su afirmación de que la isla es parte de China, cuyo único Gobierno legítimo se encuentra en Beijing.

Ante las amenazas militares de China y la campaña para aislar diplomáticamente a Taiwán, los residentes de la isla apoyan de manera abrumadora el estatus de autonomía actual. Ese sentimiento se ha visto reforzado aún más por la represión de Beijing contra opositores en Hong Kong.

De hecho, China ha promocionado el estatus de Hong Kong como un modelo futuro de Gobierno para Taiwán.

¿Cómo han respondido Taiwán y EU?

Tras el anuncio de los ejercicios militares chinos, Taiwán puso en alerta a su Ejército y recientemente realizó ejercicios de defensa civil.

Sus Fuerzas Armadas, incluyendo a la Fuerza Aérea y la Marina, están conformadas por 165 mil efectivos, una mínima fracción del tamaño de las de China, pero han sido reforzadas con armamento de alta tecnología y sistemas de alerta temprana destinados a dificultar al máximo una invasión china.

Taipei ha tomado como alerta la invasión de Rusia a Ucrania y ahora busca actualizar el entrenamiento y las tácticas de su Ejército.

Numerosos recursos navales y militares de Estados Unidos están actualmente desplegados en áreas cercanas a Taiwán, incluido el portaaviones USS Ronald Reagan y su grupo de batalla.

Washington ha rechazado por completo las afirmaciones de Beijing de que el Estrecho de Taiwán es territorio chino soberano y mantiene el derecho de navegar más allá de los puestos avanzados chinos en el Mar de China Meridional.

¿Cuáles son los riesgos de las tensiones?

No está claro si China buscará mantener las tensiones después de que termine la actual ronda de ejercicios militares.

Funcionarios de alto nivel en Beijing prometieron que el Gobierno de la Presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, y el Gobierno estadounidense de Joe Biden pagarán un precio por la visita de Pelosi, pero no dieron detalles sobre cómo y cuándo se logrará ese objetivo.

Después de la visita de la congresista, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, dijo a National Public Radio que “la posibilidad de algún tipo de incidente es real”, dada la escala de las maniobras chinas.

“Creemos que lo que China está haciendo aquí no es responsable. Creemos que está aumentando las tensiones innecesariamente”, dijo Sullivan.

La relación entre Washington y Beijing está siendo “seriamente desafiada” por ambas partes, consideró Templeman, politólogo de la Universidad de Stanford. Washington ha respondido a Beijing con visitas de alto nivel a Taiwán, una relajación de las restricciones de contacto oficial y venta de armas a la isla.

Washington en su conjunto se ha vuelto mucho menos preocupado por ofender a China y mucho menos respetuoso con las demandas de Beijing relacionadas con Taiwán”.

Kharis Templeman, politólogo de la Universidad de Stanford.