Celebran la victoria: 'Muerte a EU'

Combatientes talibanes, algunos de ellos portando armas o las banderas blancas de su movimiento, organizaron pequeños desfiles de la victoria a pie, en bicicleta y en motocicleta por las calles de Kabul.

Algunos hombres dispararon al aire en la capital y unos cientos de personas, entre partidarios, combatientes y responsables, se reunieron en la plaza frente a la Embajada de Estados Unidos para conmemorar el día. Llevaban pancartas con el lema “Muerte a Estados Unidos”.

Coreaban también “Viva el Islam”.

En una ceremonia a la que asistieron Ministros del Gobierno talibán, el Ministro de Asuntos Exteriores en funciones, Amir Khan Muttaqi, dijo que su Gobierno había aportado seguridad ahí donde Estados Unidos había fracasado y afirmó que el grupo quería tener relaciones positivas con el mundo.

“Queremos tener una buena relación con todos los países, no dejaremos que el territorio de Afganistán se utilice contra nadie”, dijo, y añadió que querían abordar los retos actuales del país.

Este día es el día de la victoria de la verdad sobre la falsedad y el día de la salvación y la libertad de la nación afgana".

Zabihullah Mujahid, portavoz de los talibanes.

Entre pobreza y crisis

En los 12 meses transcurridos desde la caótica retirada de Estados Unidos, algunos afganos han acogido con satisfacción la mejora de la seguridad, pero han luchado contra la pobreza, la sequía, la desnutrición y la desvanecida esperanza entre las mujeres de tener un papel decisivo en el futuro del país.

El país es físicamente más seguro que cuando el movimiento islamista de línea dura luchaba contra las fuerzas extranjeras lideradas por Estados Unidos y sus aliados afganos, aunque una rama local del Estado Islámico ha perpetrado varios atentados.

Sin embargo, esa relativa seguridad no puede enmascarar la magnitud del reto al que se enfrentan los talibanes para encaminar a Afganistán por la senda del crecimiento económico y la estabilidad. La economía está sometida a enormes presiones, causadas en gran parte por el aislamiento del país, ya que los Gobiernos extranjeros se niegan a reconocer a sus gobernantes.

La ayuda al desarrollo, de la que tanto dependía el país, se ha recortado a medida que la comunidad internacional exige a los talibanes que respeten los derechos de los afganos, especialmente de las niñas y las mujeres, cuyo acceso al trabajo y a la educación se ha visto restringido.

Los talibanes exigen que se les devuelvan 9 mil millones de dólares de reservas del banco central que tienen en el extranjero, pero las conversaciones con Estados Unidos se enfrentan a obstáculos, como la exigencia estadounidense de que un dirigente talibán sujeto a sanciones abandone su puesto de segundo jefe del banco.

Los talibanes se niegan a ceder a estas exigencias, afirmando que respetan los derechos de todos los afganos en el marco de su interpretación de la ley islámica.

Y hasta que no se produzca un cambio importante en la postura de ninguno de los dos bandos, no se vislumbra una solución inmediata para la espiral de precios, el aumento del desempleo y el hambre, que se agravaría con la llegada del invierno.

Vuelven las restricciones a las mujeres

Pese a prometer que no volverían a imponer severas restricciones al acceso a la educación y al trabajo de niñas y mujeres, como hicieron en el pasado, la intransigencia se mantiene en el Gobierno de los talibanes.

Un año después de su regreso al poder, las adolescentes siguen sin poder ir a la escuela y las mujeres deben cubrirse de pies a cabeza en público, mostrando sólo los ojos.

Algunas intentan encontrar formas de evitar que la educación se estanque para una generación de mujeres jóvenes y han surgido escuelas clandestinas en los hogares.

“Todos nos dirigimos hacia la oscuridad y la desgracia”, dijo Amena Arezo, una doctora de la provincia sudoriental de Gazni. “La gente no tiene futuro, especialmente las mujeres”.

Natalia Kanem, directora general de la agencia de salud sexual y reproductiva de la ONU, dijo en un comunicado que no hay que olvidar a las mujeres afganas.

“Mientras el mundo se enfrenta a múltiples crisis superpuestas, no debemos olvidar a las mujeres y niñas de Afganistán. Cuando se niegan los derechos básicos de las mujeres y las niñas, todos salimos perjudicados”, afirmó.

Algunas restricciones y abusos contra las mujeres:

Estas políticas forman un sistema de represión que discrimina a las mujeres y niñas en casi todos los aspectos de su vida. Esta asfixiante represión contra la población femenina de Afganistán aumenta día a día".

Amnistía Internacional.