El 21 de marzo, la plataforma digital Vix estrenó Con esa misma mirada con el regreso de la ex Primera Dama mexicana Angélica Rivera a la actuación. A su manera, esta nueva versión de Mirada de Mujer, reinterpreta a los personajes con un giro moderno en la realidad actual.
Mirada de Mujer, en su primera versión (1996), fue uno de los fenómenos televisivos más progresistas del tiempo.
La historia tenía un principio sencillo: después de 27 años de un matrimonio en donde se sentía constantemente menospreciada, María Inés, una mujer de 50 años es abandonada por su marido Ignacio San Millán. Él ha decidido divorciarse y empezar una nueva vida con su joven amante. Con su vida en jaque y en retrospectiva a todos los sueños que dejó por ese matrimonio, María Inés debe buscar el nuevo sentido de su vida en una sociedad que espera de ella que haga todo lo posible por regresar con su marido infiel y maltratador.
En ese tiempo la telenovela abrió para la audiencia mexicana la posibilidad de ver una historia diferente y realista en un tiempo —los años 90— en el que las preocupaciones femeninas estaban cambiando y se estaba normalizando un poco más en México el divorcio y la conversación sobre el placer femenino.
La novela fue, en primer lugar, una versión de la serie colombiana “Señora Isabel”, de Bernardo Romero Pereiro y Mónica Agudelo, el mismo Romero Pereiro la adaptó junto con Jimena Romero para Tv Azteca.
En ese entonces las novelas hechas, sobre todo por la televisora mexicana Televisa, reafirmaban en sus historias estereotipos de género en donde el varón rico o en posiciones sociales favorables salvaba a la protagonista casi siempre pobre o en condiciones adversas, de su destino fatal a través del amor y el matrimonio.
“Mirada de Mujer” desafió tabúes sociales al incluir en televisión nacional temas como el placer femenino, el VIH, el cáncer de mama, las relaciones interraciales y el racismo en México, los trastornos alimenticios, las tensiones de clase, la violencia doméstica, la infidelidad, el divorcio, el suicidio, la corrupción gubernamental y la prostitución.

Epigmenio Ibarra, uno de los productores de la novela, declaró en varias entrevistas de la época que la serie tuvo libertad creativa sin censura significativa, aunque reconoció que el exceso de temas delicados afectó sus índices de audiencia en algunos momentos.
Aún así la novela, según los registros de sus audiencias, alcanzó a segmentos los melodramas solían alcanzar: amas de casa, profesionistas, y señoras de alta sociedad se sentían identificadas con el personaje de María Inés, interpretado por la primera actriz mexicana Angélica Aragón, una mujer que había dedicado toda su vida a su marido e hijos que con el tiempo dejaron de reconocerla como un individuo con deseos, sueños y virtudes, para además enterarse de que su esposo quería el divorcio para irse con una mujer joven.
En el elenco también participaban Ari Telch, Fernando Luján, Margarita Gralia y Evangelina Elizondo.
Mirada de mujer fue producida por Argos Televisión y fue la primera que le permitió a Tv Azteca competir de verdad con Televisa. Según datos oficiales de la telenovela, la novela logró 30 puntos de rating en su momento más popular. Fue la primera de sus producciones en alcanzar ese nivel.
Luego en su retransmisión de 2021 Mirada de Mujer registró alrededor de 705 mil espectadores diarios.
Durante el estreno de su secuela, Mirada de Mujer, El Regreso, en 2003, la telenovela alcanzó 22.8 puntos de rating a nivel nacional y 30.5 puntos en el área metropolitana de la Ciudad de México. Hoy la novela se puede ver en streaming en Prime Video.
En el artículo “Hacia una nueva cultura televisiva: análisis de los públicos de la telenovela Mirada de Mujer“, escrito por Karla Y. Covarrubias Cuéllar y Ana B. Uribe Alvarado, profesoras-investigadoras del Programa Cultura del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad de Colima, en 1998, las investigadoras señalan que Mirada de Mujer presenta un retrato distinto del papel de la mujer en la sociedad mexicana. La protagonista, María Inés, se cuestiona su rol como madre, esposa y mujer profesional, lo que invita a las espectadoras a replantearse sus propios roles sociales.
“Con la telenovela Mirada de Mujer, por ejemplo, nos percatamos que el rol social de la mujer se escenifica de manera diferente al papel tradicional que juega la figura femenina en las telenovelas producidas por Televisa. Esta telenovela puede ser un pretexto para que muchas mujeres de este país (el público cautivo de las telenovelas en México) se cuestionen sobre el papel que desempeñan como madres y como esposas (sobre la posición subordinada con respecto al marido y sobre la posibilidad de conquistar su vida profesional), lo que les permitiría plantearse la vida de otra manera.
En la investigación titulada “La incursión de Azteca América en los medios latinos de Estados Unidos” escrita por Juan de Dios Piñón López en 2007 en la Universidad de Texas, el autor, doctor en Filosofía, señaló que en 1997 fue el año en que TV Azteca tuvo éxito en las telenovelas que, en gran medida, definieron el estilo y el futuro de la cadena hasta ahora.
La televisora transmitió, entre los ejemplos más destacados, Al Norte del Corazón producida por Elisa Salinas y Mirada de Mujer y Demasiado Corazón producidas por Argos.
“Mirada de Mujer fue la primera en amenazar el monopolio de Televisa en las preferencias del público por las telenovelas. Con la entrada de TV Azteca, Televisa vio caer su dominio de más del 90% de la audiencia a un supuesto “mero” 75%”.

El investigador Omar Hernández, profesor del Tec de Monterrey investigador en medios y comunicación clasifica los formatos de telenovelas entre blandas y duras. Las blandas se desenvuelven alrededor del amor y los obstáculos de la pareja en la búsqueda del amor.
Las duras van “más allá de la composición psicológica individual de los personajes” al integrar eventos políticos y sociales como una parte esencial de la trama, que se vuelven relevantes para las culturas locales o nacionales”.
Mirada de mujer, cae en la segunda categoría.
En su investigación “Un caso de amor global: Telenovelas en tiempos transnacionales” en la Universidad de Texas señala que Murada de Mujer también causó descontento alrededor de grupos conservadores mexicanos de la época pero al mismo tiempo “fascinó a sectores más progresistas mexicanos. Mirada de Mujer fue considerada por muchos como la primera telenovela feminista”, dice la investigación publicada originalmente en inglés.
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Información: Alejandra Carrillo
Fotos: Especial
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