Optimista, solidaria y empática: así es como se describe Rocío López, una zacatecana de 53 años de edad que se especializó en el Hospital de Gineco-Obstetricia No. 4 Luis Castelazo Ayala, ubicado en la Ciudad de México.
Tiene un posgrado en Colposcopía y Patologías del Tracto Genital Inferior, es jubilada del IMSS, madre de trillizos, y actualmente ejerce su profesión de manera particular dando consultas en el Hospital Puerta de Hierro.
Tenía 46 años cuando le diagnosticaron cáncer de mama, y luego de una lucha que le llevó año y medio, ahora se encuentra en un periodo libre de enfermedad, dispuesta a compartir su experiencia para acompañar a otras mujeres que atraviesan la misma prueba.

 

De viva voz

Eres ginecóloga-obstetra y viviste el cáncer en carne propia, ¿cómo te diste cuenta de que tenías esta enfermedad?

Fue en mi revisión de rutina, en un estudio de mastografía. Iba a mis revisiones anuales y ahí se detectó una lesión. Yo nunca la toqué porque estaba muy pequeñita, y solamente era visible por medio del estudio de mamografía.

¿Cuál fue el diagnóstico y cómo fue que lo confirmaste?

El diagnóstico por medio del estudio fue una lesión sospechosa de malignidad, a la cual tuve que someterme a una biopsia, y el reporte de la biopsia reportó un carcinoma ductal.

¿Cuáles fueron los sentimientos que te embargaron y cómo fue tu proceso de asimilación y tratamiento, a partir de entonces?

Al principio yo pienso que, como todo mundo, te dicen “cáncer” e inmediatamente piensas en la muerte. Pero después dije “bueno, lo que tenga que hacer para salir adelante”, porque sobre todo en ese entonces tenía a mis hijos más chicos, y dije “tengo que hacer todo lo que esté a mi alcance para salir adelante de esto”. Lo primero que me hizo pensar que tenía que echar toda la carne al asador fueron mis hijos, que en ese entonces apenas tenían 12 años.

De esta situación tan abrumadora, ¿qué fue lo más difícil?

El proceso de las quimioterapias. Afortunadamente, yo no recibí radioterapia por la etapa en la que me encontraba de cáncer, pero la quimioterapia siempre es un proceso pesado.
No nada más es el físicamente cómo te sientes con la quimioterapia, sino también implica otras situaciones, como la caída del cabello. Yo creo que aunque siempre sabemos que se nos va a caer el cabello con la quimio, a la hora que se te cae es una sensación muy extraña y diferente. Fue la única vez donde yo me doblé, cuando se te cae el cabello es un sentimiento muy fuerte.
Previo a la quimioterapia me sometí a una cirugía radical que fue mastectomía, y después vino la terapia adyuvante, que fue la quimioterapia.

¿Dónde encontraste las fuerzas para salir adelante? ¿En qué te apoyaste para llevar el tratamiento?

Primero dije “tengo que salir adelante por mí, y segundo por mi familia”, ellos fueron un factor muy importante para encontrar fuerzas: mis hijos, mi esposo y el resto de mi familia.

 

¿Cómo cambió tu vida, en sus diferentes facetas, a raíz del cáncer?

Empiezas a vivir la vida más consciente, pero también me di cuenta de que hay cosas a las que no debes darles tanta importancia, como a trabajar tanto, sino a vivir el día día, vivir el momento, darte cuenta de que estás bien, estás vivo, estás sano, y debes vivir ese momento y darle gracias a Dios de que estás. Siempre como médico creo que nos dedicamos mucho a trabajar, y dejamos de lado a veces a la familia por estar trabajando, y esta situación me hizo dar cuenta de que no todo es trabajo.

A lo largo de tu carrera has atendido a mujeres que han pasado por lo mismo, ¿cuáles enseñanzas te dejaron ellas?, ¿y cuáles enseñanzas te dejó a ti esta enfermedad?

Todo mundo vive su proceso diferente, pero cuando mencionas la palabra cáncer, la mayoría de las personas se deprimen, y te vas para abajo.
He tenido pacientes que me han dejado la enseñanza de que tenemos que ver más por nosotras, ya que como mujer siempre estamos al pendiente en general de los hijos, del marido y de la familia. Y muchas veces nos dejamos un poquito de lado, y cuando sucede una situación así, te das cuenta que como mujer debemos estar más al pendiente de nosotras mismas.
Yo no me dedico al área de oncología, pero cuando he tenido pacientes que van por algún nodulito o alguna lesión, y al tomar biopsia sale algún carcinoma, cuando les das la noticia siempre es una situación de asombro y mucha tristeza. Siempre la enseñanza que tengo es que como mujeres debemos estar más al pendiente de nosotras, porque muchas veces dejamos de lado esa revisión. Hay pacientes que dejan sus revisiones hasta por tres o cuatro años, y cuando van y hay alguna situación fuera de lo normal, siempre dicen “debí haber venido antes”, o “¿por qué no me revisé con tiempo?”

Como profesional y paciente, ¿qué tan importante es la prevención y qué recomendarías al respecto?

Que es súper importante como mujeres hacer nuestras revisiones de rutina cada mes, pero sobre todo tocarnos, conocer nuestro pecho, y si en algún momento tocas algo diferente, acudir inmediatamente a tu médico, y no olvidar hacer tus revisiones por lo menos anuales, donde a partir de los 40 años te hagas tus mamografías y tus chequeos ginecológicos. Porque la primera persona en darse cuenta que hay algo fuera de lo normal es uno mismo.

¿Qué consejos les darías a las personas que padecen esta enfermedad?

Que tengan mucha fe en Dios, que estén tranquilas, y que todo va a salir bien. Que siempre con la ayuda de la medicina, de tu tratamiento, y del apoyo emocional por parte de profesionales y tu familia, pueden salir adelante. Depende la etapa clínica en la que se detecte, pero siempre hay que estar optimistas pensando que vamos a salir bien. Tiene que ver mucho tu estado emocional para poder salir adelante.

¿Qué piensas sobre el Mes Rosa y el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama?

Hoy en día, mediante todos los programas de detección oportuna, creo que se ha logrado mucho, porque los índices de supervivencia han aumentado y el número de muertes se ha reducido, y en su mayor parte es por la detección oportuna. Son programas que han ayudado, porque con esto del Mes del Cáncer, y del Día Mundial del Cáncer, creo que muchas mujeres acuden a sus revisiones porque en algunos laboratorios hay promociones, y es diferente la detección a otros meses, porque la gente acude más. Es muy importante hacer conciencia, y estos programas deben permanecer, porque es cuando mucha gente hace conciencia sobre sus revisiones.

Información: Karen Rendón. Fotos: Rodolfo Lasso.