'¿Son los ucranianos mejores que nosotros?'

El día que estalló la guerra en Ucrania, Albagir, un refugiado sudanes de 22 años, yacía en el suelo helado del bosque a la entrada de Polonia, tratando de mantenerse con vida.

Los drones enviados por la patrulla fronteriza polaca lo estaban buscando. También los helicópteros. Era de noche, con temperaturas bajo cero y nieve por todas partes.

Albagir, un estudiante de pre-medicina, y un pequeño grupo de refugiados africanos intentaban colarse en Polonia.

“Estábamos perdiendo la esperanza”, dijo.

Esa misma noche en un pequeño pueblo cerca de Odesa, Ucrania, Katya Maslova, de 21 años, agarró una maleta y su tableta y saltó con su familia a su camioneta.

Salieron corriendo en un convoy de cuatro autos con ocho adultos y cinco niños, parte del éxodo frenético de personas que intentaban escapar de la Ucrania devastada por la guerra.

“En ese momento, no sabíamos a dónde íbamos”, dijo.

Ambos de aproximadamente la misma edad que cruzaron al mismo país al mismo tiempo, vivirían en las próximas dos semanas experiencias distintas.

Un guardia fronterizo golpeó a Albagir brutalmente y le dijo insultos raciales. “Parecía disfrutar haciéndolo”.

Katya se despierta todos los días con un refrigerador lleno y pan fresco en la mesa, gracias a un hombre al que llama ella santo.

Muestran experiencias desigualdades

Las experiencias dispares de ambos subrayan las desigualdades de la crisis de refugiados de Europa.

Los dos son víctimas de eventos geopolíticos muy diferentes, pero persiguen la misma misión: escapar de los estragos de la guerra.

Mientras Ucrania presenta a Europa su mayor oleada de refugiados en décadas, muchos conflictos continúan ardiendo en el Medio Oriente y África. Dependiendo de la guerra de la que huya una persona, la bienvenida será muy diferente.

Ayuda a los ucranianos

Los refugiados ucranianos como Maslova disfrutan:

  • Música de piano en vivo
  • Platos de comida
  • Una cama caliente
  • Vuelos gratis por Europa en Wizz Air de Hungría
  • Los alemanes los recibe con banderas ucranianas.
  • La UE ahora les permiten quedarse hasta tres años.

Albagir lo ve todo en un televisor en una casa de seguridad en el campo polaco y se pregunta “¿Son los ucranianos mejores que nosotros? No sé”.

Mundos distintos

Esta es la primera vez que vemos tal contraste entre el tratamiento de diferentes grupos de refugiados, dijo Camille Le Coz, analista de migración en Bruselas, quien agregó que los europeos ven a los ucranianos como “como nosotros”.


Lo que Albagir experimentó se ha repetido innumerables veces, desde el Mar Mediterráneo hasta el Canal de la Mancha, ya que los gobiernos europeos han dificultado que los inmigrantes de África y Medio Oriente ingresen a sus países, a veces usando fuerza excesiva para mantenerlos fuera.

19
personas, al menos, han muerto congeladas en los últimos meses tratando de ingresar a Polonia.


Los defensores de los derechos humanos dicen que los guardias polacos también son culpables de abusos. Un portavoz del Gobierno polaco se negó a hablar sobre el tratamiento de los refugiados.

Los guardias fronterizos los agarraron y los arrojaron a un garaje helado, dijo Albagir. Un enorme soldado bielorruso gritó insultos raciales y los agredió con ira.

“Nos golpeó, nos pateó, nos derribó, nos golpeó con palos”, dijo Albagir.

Dijo que había un kurdo de piel clara detenido en el garaje con ellos a quien el soldado no tocó.

Luego, el soldado los llevó al bosque y dijo: “Vete de Polonia. Si vuelves, te mataremos”.