“Me gustaría que Adrián fuera piloto, si lo quiere realmente, si le gustara, fuera bueno y tuviera esa hambre que yo tenía, me encantaría poderlo apoyar, definitivamente, porque sigue siendo mi pasión”.

Adrián Fernández

Cuando estaba en la cima de su carrera, Adrián Fernández siempre tuvo claro que no era el momento de ser padre, porque sabía que no les iba a poder dedicar el tiempo que él quería, pues, para él, es muy importante poder educarlos, estar con ellos y apoyarlos.


“Ahora, ya no corro, y ya no no es un problema, porque realmente ellos tienen mi prioridad ante cualquier cosa y el trabajo ya pasó a ser secundario”, expresó el ex piloto.

El padre de Valentina, Niko y el más pequeño, Adrián, a quien el deportista llama “Junior”, describe esta faceta como el amor más puro que existe en la vida.


“Todo me gusta de ser papá, poderlos cuidar, atenderlos, guiarlos, educarlos, darles el ejemplo y poder hacer cosas con ellos, son como tu ‘little me’”, comentó el esposo de la ex reina de belleza Priscila Perales.

Actualmente, su hija mayor tiene 14, Niko, 13, y en esta etapa con su tercer hijo, de casi 7 meses, lo que ha aprendido es que es la bendición más grande que existe el mundo y en la que ha experimentado el amor más puro.


“Extraño mucho cuando eran pequeñitos y, ahora, ver a Adrián chiquito, me recuerda mucho los momentos tan bonitos que viví con los mayores; es la parte más linda que podemos disfrutar como padres”.

El ex piloto con sus hijos, Niko, Valentina y Adrían, y su esposa, Priscila Perales, en diciembre pasado.

Cuando pasa tiempo con ellos, disfruta todos los momentos como cuando le platican sus cosas, ver cómo van creciendo y desarrollándose y que estén atentos a lo que él hace.


“Por ejemplo, de Adrián, su mirada; me encanta caminar con Priscila y él, y llevarlo a distintos lados, nada más lo hemos llevado una vez a la piscina, pero fue una experiencia muy bonita. Creo que vienen meses bien bonitos ahora que está creciendo, como poderlo llevar a andar en bicicleta y a la montaña”, contó el deportista de 58 años de edad.

Priscila Perales, Adrián Fernández y el pequeño Adrián convivieron con los pilotos Michel Jourdain Jr. y Mario Domínguez.

Además de esto, el ganador de 11 victorias, 25 podios y 4 poles es feliz sacándole una sonrisa a su bebé al jugar con él.


“Creo que es el regalo más hermoso, me encanta hacerle como si estuviera manejando un volante y cambiándole las velocidades; cargarlo en mis hombros, hacerle peek-a-boo, que no sabe dónde estás y luego te apareces y se ríe, o cuando llegas a casa y no te ha visto, y te recibe con esa emoción que mueve la cabecita de un lado para otro”.

Además de esto, el ganador de 11 victorias, 25 podios y 4 poles es feliz sacándole una sonrisa a su bebé al jugar con él.


“Creo que es el regalo más hermoso, me encanta hacerle como si estuviera manejando un volante y cambiándole las velocidades; cargarlo en mis hombros, hacerle peek-a-boo, que no sabe dónde estás y luego te apareces y se ríe, o cuando llegas a casa y no te ha visto, y te recibe con esa emoción que mueve la cabecita de un lado para otro”.

Adrián con su hijo, Niko

Aunque le gustaría que siguiera sus pasos en el mundo de las pistas, Adrián afirma que lo apoyará si tiene el entusiasmo como el que él tuvo.

“A Niko, por ejemplo, nunca le gustó, obviamente tuvo el contacto, lo llevé, pero nunca fue su pasión, le gusta el soccer y lo apoyo en esa área; a Adrián, cuando lo subimos a los cochecitos, siempre es bonito, le mandamos a hacer uno que tiene su nombre, ahorita no entiende mucho y es difícil saber si le van a gustar los coches de carreras, pero es bonito verlo ahí y con el nombre de Adrián Fernández, aunque le digo que ese soy yo y él es ‘Junior’”.

Una buena educación, valorar las cosas por más pequeñas que sean, saludar y ver a todo el mundo a los ojos, trabajar por sus sueños, luchar por lo que quieren, respetar y, sobre todo, ser humildes, son los valores que Adrián, de la mano de su esposa, inculca a la familia.

“‘Junior’ es un bebé muy activo, precioso, lo vemos con amor de papás y eso es lo más bonito de ser padre; le gusta salir de la casa, es muy risueño, aunque tiene sus momentos; cuando no le gusta algo patalea, y tiene su carácter, lo cual nos gusta mucho”.