Travesías de 180 grados

Descubrir lugares nuevos y volver a enamorarse de los que ya conoce es uno de los hobbies de la publirrelacionista Beatriz Ibarra y, sin importar si son aventuras nacionales o en el extranjero, cada una es importante para ella.

Son historias que recopilo en mi memoria, conocer gente y culturas es algo que disfruto muchísimo, viajar significa salir de tu rutina para vivir”

Asegura que en sus travesías siempre hay una constante: sitios con nieve o con sol, arena y mar, sin embargo, confiesa que el clima que más goza es el frío, pues los rincones nevados son paisajes que le fascina contemplar todo el tiempo, además, ahí puede esquiar, una de sus actividades predilectas.

Los destinos que más frecuenta para realizar este pasatiempo son Aspen y Whistler, en Canadá, así como Vail, en Colorado, el más reciente que visitó en compañía de sus amigos, en febrero pasado y al que regresa anualmente, pues es en todas las ocasiones, las vistas la impactan y enamoran.

Me encanta ese sitio, soy fanática de ese deporte y ahí me pude deslizar a gusto.
Antes de ir y al regresar, nos hicimos la prueba para detectar Covid-19, así que nos sentimos
muy seguros en todo momento y a salvo”.

Por otro lado, cuando quiere pasar días más cálidos, los spots dentro de la República Mexicana son su primera opción a considerar, por ejemplo, la Riviera Maya, Riviera Nayarit y Guerrero, su estado consentido, pues, de un día para otro, se convirtió en su nuevo hogar.

Acapulco es la mejor bahía del mundo, somos muy afortunados de tenerla tan cerca. Toda mi vida, desde que tengo uso de razón, mis mejores momentos los he pasado ahí ¡no hay nada que no puedas hacer!”

Me gusta porque de las cosas más simples salen las más grandes diversiones y la playa siempre ayuda a relajarte, además, no hay nada que no cure el mar”.

Aunque ama el tiempo gélido, generalmente, está más en contacto con el tropical, pues, aunque es originaria de la Ciudad de México, en marzo de 2020 se mudó a ese puerto.

Viví ahí un año y se dio porque me fui a pasar un puente, nos avisaron que habían varias personas contagiadas, no entendíamos nada del coronavirus, pero la recomendación era que nos quedáramos, y así lo hicimos, no nos movimos”.

Y pese a que le fascinó radicar en esa zona junto a su prometido, Emilio Melgar, con quien deicidió esperar a que el impacto de la pandemia disminuyera, ahora la pareja divide su estancia entre ese estado y la Capital, lo cual también ha significado una aventura.