Lucha 20 horas contra el fuego

Con un equipo que pesa 30 kilos, el bombero Andrés Gutiérrez enfrentó el incendio en el Parque Industrial Kalos, en San Nicolás, sumando él más de 20 horas de labores para sofocar el siniestro.

El trabajo en equipo entre diferentes corporaciones ha sido clave para controlar el fuego, señaló el voluntario del grupo Nuevo León Búsqueda y Rescate.

“Hemos tenido contratiempos por el tema del aire que nos ha afectado un poquito, pero al final de todo se ha ido sofocando poco a poco (el incendio)”, señaló Gutiérrez.

“Trabajando todos en conjunto, tanto con el apoyo de la pipas, voluntarios, dependencias, ha sido un trabajo bastante favorable para el tema de la extinción del fuego”.

El voluntario de 28 años dijo que desde el domingo a las 14:00 horas arribó al sinistro para apoyar a elementos de Bomberos de Nuevo León en los trabajos para mitigar el fuego generado a la altura de las Colonias Jardines del Mezquital y Albaterra Residencial.

Desde entonces no pararon sino hasta la madrugada del lunes, cuando finalmente el siniestro cedió.

“Nosotros estamos desde el día de ayer (domingo), llegamos ayer a las dos de la tarde y terminamos a las cuatro y media de la mañana, nos fuimos a descansar un rato y volvimos por la mañana para apoyar de este lado”.

Con el rostro manchado de negro por las cenizas, Gutiérrez seguía ayer a las 18:00 horas trabajando al interior de una de las bodegas consumida por las llamas.

“Estamos aquí para servir y evitar que pueda ser una afectación más (grande) para la ciudad”, añadió el bombero.

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Agradecen vecinos labor de rescatistas

Tras ser controlado el incendio en el Parque Industrial Kalos, en San Nicolás, vecinos de la Colonia Jardines del Mezquital elogiaron ayer el trabajo incansable de bomberos y rescatistas.

José de Jesús Mendoza, quien vive a unos metros de las bodegas siniestradas, destacó el trabajo de los elementos que arriesgaron su vida para contener el fuego y proteger las propiedades de los vecinos.

“Mis respetos, porque se la fletaron”, expuso Mendoza, “ahí es donde nos damos cuenta de que gente equivocada gana más salario que los que andan arriesgando su vida para apagar un incendio.

“Qué les puedo decir, me quito el sombrero ante ellos… controlaron todo y gracias a Dios no pasaron cosas mayores”.

Para apoyarlos de alguna forma, los vecinos se organizaron para dotar a los bomberos con agua embotellada.

“Toda la noche ahí estuvieron (trabajando)… pero mucha gente estuvo ahí llevando agua, pero sí se veían muy cansados (los bomberos)”, comentó Anahí Valdés, que vive desde hace 20 años en el sector.

Arturo Guevara, quien reside a un costado del baldío que se incendió, agradeció el apoyo de policías de San Nicolás, que lo asistieron para humedecer los pastizales a un costado de su barda perimetral.

“Agradecer a todas las personas que trabajaron y apoyaron para controlar el incendio y el tiempo que dedicaron para apagarlo completamente, gracias por su esfuerzo”, añadió Guevara.

‘Las ráfagas no te dejaban’

Para el teniente de Bomberos, Reynaldo Lugo, la magnitud del incendio del domingo en una fábrica y bodegas en el interior del Parque Industrial Kalos, en San Nicolás, tuvo dos factores determinantes: el viento y el plástico.

A las 14:00 horas del domingo, el mando recibió una llamada de Alejandro Zúñiga, comandante de Bomberos de Nuevo León, para dar apoyo a los rescatistas, por lo que se dirigió al lugar con un equipo de 15 apagafuegos.

“Era puro plástico”, comentó Lugo, “el plástico se prende, lo apagas y se hace compacto, se hace duro, pero haz de cuenta que es una cápsula y por dentro todavía sigue prendido.

“Lo apagas por arriba, pero le entra algo de aire y empieza otra vez, de adentro hacia afuera de nuevo, por eso se batalló mucho”.

Las ráfagas de viento extendieron el fuego, que habría empezado en un baldío.

Por la combinación de ambos factores, el incendio tardó más de 24 horas en ser controlado, pero las maniobras para extinguirlo continuarían, posiblemente hasta las primeras horas de hoy.

“Las ráfagas de aire no te dejaban”, compartió, “incluso teníamos la posibilidad de que con las mismas ráfagas de aire prendieran todavía bodegas de enfrente, por eso se estuvo trabajando por el lado principal, en contra y también a favor del aire”.

El equipo del teniente Lugo permaneció 12 horas combatiendo las llamas que provocaron una columna de humo negro que oscureció el cielo del área metropolitana.

“Hasta las 2:00 de la mañana (laboraron), y de ahí se hizo relevo y hasta ahorita están todavía”, dijo, “no sientes porque estás activo, estás activo, nada más no te sientes poquito porque ya valió, ya es cuando sientes el cansancio”.