Japón está en boga en la industria del turismo mundial y México, por supuesto, no escapa a la tendencia de programar una escapada a ese destino.

Tan sólo el año pasado, el número de visitantes mexicanos a ese país alcanzó un récord histórico de 151 mil 800 personas, según la Organización Nacional de Turismo de Japón (JNTO).

Sus experiencias culturales, actividades estacionales, destacada gastronomía y la conectividad aérea -hay que mencionar la reanudación de vuelos operados por Aeroméxico y All Nippon Airways (ANA)- seducen a todo tipo de viajeros.

Y si bien los trotamundos desean conocer Kioto, Osaka o Hiroshima, por mencionar algunas ciudades, la puerta de entrada es Tokio, vibrante capital con un fotogénico skyline. Por esta última razón ponemos sobre la mesa 10 pretextos que puedes incluir en tu itinerario.

  • Cruzar el Scramble Kousaten y luego ver este paso de cebra desde el Shibuya Sky, en el rascacielos Shibuya Scramble Square. En el área, hay que ver la estatua de Hachiko, el perro de raza akita que esperó por años, a su amo muerto, afuera de la estación.
  • Gozar del exquisito servicio, la decoración y los sabores inspirados en las estampas primaverales de Japón, en el Four Seasons Hotel Tokyo at Otemachi. Complementa tu experiencia paseando por el refinado distrito de Otemachi para observar los cerezos en flor.
  • Ir de compras al elegante distrito de Ginza, donde hay desde boutiques de firmas internacionales hasta famosos centros comerciales como Matsuya y Mitsukoshi. Imperdible es pasar por Itoya, enorme stationary store, con papelería de alta gama.
  • Visitar el tradicional barrio de Asakusa, para conocer el templo budista Sensoji. Además de comprar un kimono para tomarte una gran foto del recuerdo puedes adquirir otros souvenirs típicos como linternas, palillos y abanicos.
  • Gozar de las delicadas vistas, interesantes paseos, exquisitas cenas y rejuvenecedores tratamientos de spa que brindan los expertos del Four Seasons Hotel Tokyo at Marunouchi, ubicado en pleno distrito financiero de Tokio.
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  • Pasear por Takeshita-Street calle peatonal en el distrito de Harajuku, donde docenas de adolescentes, como las lolitas góticas y las fairy kei, muestran sus atuendos al tiempo que adquieren productos kawaii y se toman fotos mientras comen adictivas crepas.
  • Desconectar del trajín de una de las ciudades más pobladas del mundo y conectar con la naturaleza en Meiji Jingu, santuario sintoísta abrazado por la naturaleza. Ahí es posible palpar la espiritualidad y la refinada cultura de los japoneses.
  • Comprar con bastante antelación entradas para visitar TeamLab Planets Tokio, un llamativo espacio en el que los amantes de la ciencia y la tecnología asisten para disfrutar de experiencias inmersivas.
  • Tomar el pulso de la noche en el distrito de Shinjuku. Además de los karaokes, los salones de juego y los edificios tapizados con anuncios en luces de neón en Kabukicho, vale la pena meterse a los pequeños bares ubicados en la cercana zona llamada Golden Gai.
  • Pasar sí o sí por la Tokyo Station. La magnífica fachada de ladrillos rojos de la Estación de Tokio da paso a una activa vida subterránea llena de tiendas y restaurantes. Ahí puedes abordar el shinkansen (tren bala) para ir a otro fascinante destino como Kioto.
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Practica gastroturismo

Además de la refinada educación, la fascinación por la tecnología y el culto por el detalle y la miniatura; la exquisitez japonesa también se refleja en su gastronomía. No olvides incluir estas delicias en tu listado foodie:

  • Ramen

Aunque de origen chino, ocupa un importante papel en la escena culinaria japonesa y es un tipo de comida muy consumida. Varios sitios sirven distintos tipos; por lo general, los cuencos contienen un hirviente caldo de carne con fideos de trigo, rodajas de cerdo, huevo duro y bambú. Puedes probarlo en Soranoiro Nippon, una de las joyas de Tokyo Ramen Street, dentro de Tokyo Station.

  • Soba

Se trata de una pasta japonesa de trigo sarraceno. Los lugareños se deleitan con el zaru soba (fideos con algas y caldo) o el ten-zaru (igual, pero con tempura de camarón). La versión de invierno es kamo-nanban, fideos en caldo caliente, con pechuga de pato y puerros. Sarashina-Horii, en el distrito de Minato, es el lugar por tradición.

  • Sushi

Puede disfrutarse en algún restaurante sofisticado o en un tentador kaiten-zushi, sitio en que los platos dan vuelta sobre una cinta transportadora. Parte primordial de acomodarse en la barra es maravillarse con los cortes de pescado. Ginza Sushiko es una gran opción.

  • Yakitori

Brochetas de pollo a la parrilla. Los trozos, ensartados en pinchos de bambú, son sazonados con sal y se untan con salsa de soya. Ideales para compartir en un izakaya (taberna) mientras se dice kanpai (¡salud!) con cerveza o sake. Si se te antoja esta opción puedes ir a Kuuraku Ginza.

  • Tonkatsu

Trozos de chuleta de cerdo empanizados y fritos. Es una de las opciones más socorridas por los que no son fanáticos del pescado. Por lo general, se sirve con juliana de col, pero también suele acompañarse con arroz, una salsa espesa llamada tonkatsu sauce y sopa miso. Butagumi, en el distrito de Minato, es una alternativa.

  • Tempura

Muy socorridos son los mariscos y verduras capeados y fritos, que suelen mojarse en una salsa que contiene soya, sake y jengibre rallado. Se dice que el tempura fue introducido a Japón por los jesuitas portugueses. Ginza Tenkuni, en Ginza, es un sitio especializado en tempura.

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