
Cada segundo, la carga de un camión de basura repleto de ropa es enviada a vertederos o incinerada debido al consumo y producción insostenible de la moda, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Ante tal panorama, el tema de 2025 del Día Internacional de Cero Desechos es “Hacia cero desechos en la moda y los textiles”. La efeméride, celebrada el 30 de marzo, promueve la adopción de prácticas como la reutilización, la reparación y el reciclaje de prendas para aminorar el daño ambiental del sector.
A través de cinco pasos ideados por la Universidad de Queensland (UQ) es posible encaminarse a tener clósets con cero desechos o “zero waste”.
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'Congelar' el clóset

Un punto de partida es evitar o reducir al mínimo la compra de ropa nueva para que, durante esa pausa, sea posible determinar exactamente con cuáles prendas se cuenta y con qué frecuencia son utilizadas, señala la UQ.
Idealmente, un guardarropa debe contener piezas que cubran las necesidades de quien las usa y disfrute vestirlas, señala Choose To Reuse.
Una persona cercana puede dar sus opiniones acerca de qué tan bien se ven puestos los artículos y si se ajustan a quien los usa, por ejemplo.
Mantener “congelado” el armario también permite reencontrar ropa en desuso y enamorarse de nuevo de ella.
Si alguna prenda resulta innecesaria, no se usa o ya no se desea en el clóset, hay varias alternativas: donarla, regalarla o venderla.
2
Ahorrar en ropa

Al comprar prendas de segunda mano no sólo se ahorra dinero, sino que se extiende su vida útil y es una forma de contribuir a reducir la cantidad de recursos necesarios para fabricar nuevos artículos, indica Choose To Reuse.
A diferencia de adquirir ropa por internet, que llega a casa empacada en cartón y/o plástico, la que ha sido usada antes suele prescindir de empaques.
Un beneficio más es que se apoya a los negocios locales encargados de la venta de piezas de segunda mano, lo cual contribuye a mitigar la contaminación asociada al transporte y a los envíos.
3
Reparar prendas

Aprender a hacer reparaciones sencillas es una vía para prolongar la vida útil de los artículos de vestir, plantea la UQ, que aconseja consultar tutoriales en internet. Asimismo, es útil saber cómo revitalizarla con colorante para telas, por ejemplo.
Coser botones de forma correcta, parchar prendas con pedazos de tela o parches y zurcir las imperfecciones de la ropa son acciones de baja complejidad que requieren herramientas como aguja, hilos y tijeras, apunta Sierra Club.
Si se requieren trabajos más elaborados es posible contratar servicios de sastrería o reparación de ropa.
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Considerar las telas

Un factor a tomar en cuenta cuando se elige ropa es su tela o tejido. Cuanto más tiempo puedab usarse las prendas, son más sostenibles, establece la UQ.
La casa de estudios australiana recomienda optar por fibras naturales, como bambú, cachemir, cáñamo, lana, lino y tencel (fibra semi sintética hecha a partir de árboles de eucalipto) porque su impacto ambiental suele ser más bajo que el del algodón y las sintéticas.
Otras fibras a buscar son las orgánicas (en su producción no se utilizan pesticidas tóxicos ni fertilizantes sintéticos), las recicladas (creadas con materiales reciclados de artículos como botellas y redes de pesca) y las certificadas (cumplen estándares de sustentabilidad).
La guía de compra sustentable de ropa de la UQ también exhorta a preferir las telas sin blanquear o que emplearon tintes naturales.
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Vender piezas en desuso

Hay varios destinos para la ropa que ya no se usa. Aparte de venderla a tiendas de segunda mano, la UQ insta a ponerla a la venta en mercados locales e incluso en línea, aunque esta última opción es la menos aconsejada para evitar empaques y envíos.
Organizar un intercambio de prendas es otra idea mediante la cual se puede renovar el armario sin abonar al desperdicio de textiles.
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Fuentes: Choose To Reuse, Sierra Club, “Sustainable Purchasing Apparel” de UQ, UN Environment Programme, United Nations y University of Queensland
Edición: Tonatiúh Rubín
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