Me pregunto: ¿Cuándo el futbol mexicano comenzó a ocuparse y a preocuparse por una convocatoria para enfrentar a Surinam y a Jamaica?  La respuesta es simple: cuando perdió toda confianza en su juego y en sus posibilidades de trascender.

Y esa será, indudablemente, la primera gran tarea de Diego Cocca: restablecer la seguridad en el futbolista mexicano cuando se vista con la camiseta de la Selección Nacional. Los nombres importan poco, porque tampoco cambiarán demasiado. Lo que hay, hay y es evidente que no sobra el talento.

Lo que debe hacer el nuevo entrenador de la Selección y que no pudo lograr plenamente Gerardo Martino es optimizar mejor los recursos con los que contaba.

Sacar el mayor provecho de cada futbolista y ponerlo al servicio de un juego colectivo eficiente con las características propias del futbolista mexicano. Se escucha fácil, pero esa es la única forma en que México puede tratar de competir y dejar atrás, lo que muchos expertos consideran, la peor época en la historia de las Selecciones Mexicanas.

Creo que Cocca debe terminar por rejuvenecer todas las líneas del equipo; es el momento adecuado para darle las gracias y decirle adiós a los futbolistas más experimentados de una generación que ha ganado poco o nada. Para poner nombres y apellidos sobre la mesa: es tiempo de que Guillermo Ochoa, Héctor Moreno, Néstor Araujo, Andrés Guardado, Héctor Herrera y Javier Hernández, entre otros, dejen su sitio para futbolistas con otra vitalidad, condiciones, fuerza y velocidad.

Terminemos de una vez y para siempre con “las vacas sagradas” de una generación de futbolistas que, sí, si usted quiere con la estrecha colaboración de Martino, llevaron a México hasta uno de sus peores escenarios. Porque, al final del día, está claro que quienes fallan y aciertan en el campo, más allá de las decisiones técnicas de un entrenador y de los muchos factores que rodean al juego, son los futbolistas y nadie más que ellos. Y en el panorama hay, como siempre, nombres por demás interesantes que, hoy, son promesas y que mañana deben terminar de desarrollarse al máximo nivel posible. Y candidatos, existen: Acevedo, Álvarez, Montes, Beltrán, Chávez, Giménez, Guzmán, Sánchez y otros más.

Sigo pensando que México posee un mayor talento que el expuesto en el último ciclo mundialista. También, sigo pensando que el futbol mexicano no es lo que nos vende la mercadotecnia y el negocio implicado en él. Lo que reina hoy es la desconfianza absoluta. Lo primero que debe hacer Cocca es recuperarla, pero la única forma de hacerlo es empezando “desde cero” y, “limpiando” el vestidor de los vestigios de un pasado poco ilustre y ganador. Para ello, hay que tomar decisiones poco populares y en apariencia no totalmente justas.

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