Orgullo rural pero objeto de burlas

El accesorio de paja de palma es típico de los campesinos de Cajamarca, la región norteña donde nació y vivió este maestro rural antes de mudarse al Palacio de Gobierno en Lima, el pasado 28 de julio.

En 2017, cuando Castillo era dirigente del magisterio, y se hizo conocido en una huelga nacional, no usaba sombrero.

Durante la campaña presidencial, lo ayudó a forjar su identidad. No se lo quitaba nunca, salvo cuando entraba a la iglesia. Pero su sombrero también era motivo de burlas de adversarios y de parte de la prensa.

El legislador Guido Bellido, del partido oficialista Perú Libre, se atribuyó en 2021 haber sido quien propuso a Castillo usar el accesorio como identidad política.

Estos son usados históricamente por los pobladores de la zona rural de Chota en Cajamarca. Es conocido como sombrero “chotano” o “bambamarquino”. Una prenda habitual entre hombres y mujeres que trabajan en el campo al ser resistente,aunque las nuevas generaciones lo usan menos.

Su confección es completamente artesanal y demora entre tres semanas y dos meses. Últimamente se ha convertido en una prenda de lujo, pues su precio puede llegar a unos 4 mil soles (unos 20 mil pesos mexicanos).

Cambia imagen ante tropiezos

Los peruanos vieron por primera vez al Presidente sin su inseparable sombrero el martes 8 de febrero cuando juramentó a su nuevo Gabinete.

Un día antes había recibido en el Palacio presidencial a un asesor en liderazgo y superación personal, en momentos en que atraviesa su mayor índice de desaprobación desde que llegó al poder (60 por ciento) y su imagen se tambalea por errores y tropiezos, como la rotativa de Ministros.

“Tengo la sospecha de que el ‘coach’ de imagen le aconsejó que tenía que cambiar y debía empezar por el sombrero”, dijo el analista político Augusto Alvarez Rodrich. 

El problema es que se ha sacado el sombrero, pero no las ideas que estaban debajo de él".

Augusto Alvarez Rodrich, analista político

Compañero de Presidencia

El sombrero lo acompañaba en todas las sesiones con el Gabinete ministerial, en sus encuentros con otros mandatarios e incluso cuando habló ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York y en el Consejo Permanente de la OEA en Washington.

Hace una semana, el accesorio tuvo un papel estelar en el encuentro de Castillo con el Presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, en la localidad fronteriza brasileña de Porto Velho. Esta cita sirvió para que las diferencias entre ambos quedaran “superadas”.

En un arranque juvenil Bolsonaro arrebató el sombrero blanco a Castillo y se lo puso en la cabeza, riendo. Se tomaron fotos abrazados. La ocurrencia del presidente brasileño dio paso a bromas y memes.

En junio pasado, ante la inminente victoria de Castillo, Bolsonaro había afirmado que “sólo un milagro” impediría el triunfo del maestro rural. “Perdimos a Perú”, llegó a decir en esa ocasión.

Como candidato, Castillo recorrió todas las regiones de Perú, en ocasiones a caballo, llevando siempre su sombrero, lo mismo que en los debates electorales en televisión. Entonces el atuendo se volvió un ícono.

El 6 de junio de 2021, la mañana del balotaje ante Keiko Fujimori, el Mandatario desayunó en el patio de su casa en Cajamarca con el accesorio puesto. A su lado estaban sus padres, que son campesinos, quienes llevaban prendras similares al suyo.

Luego acudió a votar con el sombrero y lo siguió usando cuando juró como Presidente y en todas las ceremonias oficiales y actos públicos.

Eso ayudaba a que la gente lo reconociera desde lejos cuando llegaba a alguna parte.