Luchadora incansable

Desde hace cinco meses, la vida de Toni Camil tomó un rumbo diferente, la melancolía y tristeza se hicieron presentes en sus días, sin embargo, cada momento lo ha tomado como una oportunidad para salir adelante y honrar las experiencias que tuvo con su esposo, Jaime Camil, quien falleció en diciembre de 2020.

Despedir a su compañero de vida durante 42 años no fue sencillo, sobre todo, porque su partida fue sorpresiva para toda la familia, de manera que, para luchar contra el sufrimiento de su ausencia, se vale de sus hijos, nietos y los recuerdos.

 

Todo ha sido terrible, difícil y duro, mi marido no estaba enfermo aparentemente, estaba en Acapulco porque le daba pánico el Covid-19, así que se la pasaba todo el tiempo allá. Yo iba cada semana a estar unos días con él, pero la tarde del 4 de diciembre se puso muy mal"

Toni Camil, filántropa

“Me habló su doctor y pensaba que era una infección intestinal, pude hablar con él y me comentó que se iba a acostar, pero en la mañana siguiente dos amigos lo llevaron al hospital. No quiso quedarse ahí, se fue a la casa con una enfermera, pero en la madrugada perdió el conocimiento”, reveló.

Tras la noticia, ella decidió regresar al Puerto guerrerense e hizo todo para trasladar al empresario a la Ciudad de México y, aunque varias ambulancias aéreas se negaron a llevarlo, fue hasta el cuarto intento que lograron transportarlo.

“Llegamos al ABC de Santa Fe, su equipo de doctores ya lo estaba esperando, limpiaron su sangre y se compuso alrededor de 15 minutos, después volvió a estar mal. Lo que pasó fue que tenía piedras en la vesícula, se movieron y envenenaron su sangre, riñón e hígado dejaron de funcionar y le dio septicemia, no hubo chance de que se recuperara”, platicó.

En las horas que tanto ella como sus familiares pudieron estar a su lado, le cantaron, lo acompañaron y le expresaron todo su amor, pero, los días posteriores a la sensible partida, han estado llenos de retos a vencer.

Era el corazón de nuestra familia y el vacío tan grande en el que estamos sumergidos, no se puede llenar con nada, diario lo extrañamos. Fue un hombre sensacional, el ancla de todos, el amor de mi vida, tuve un matrimonio de película de Hollywood con él".

Es así que, para sanar, la fundadora de Defensoría Animal agradece las vivencias que tuvo a su lado, además, la compañía de sus seres queridos le hace mucho bien y asegura que cuando uno se enfrenta al dolor, los otros apoyan con cariño y comprensión.

Toni y Jaime compartieron diferentes pasiones que los unieron aún más en su matrimonio, como la filantropía, pues ambos disfrutaban de apoyar a los más necesitados y, para continuar el legado que él dejó, ella planea no parar con sus proyectos en pro de los animales y otros que tiene en puerta.

“Una vez que cambie el semáforo epidemiológico, volveremos con más programas, ahora no puedo arriesgar la salud de los trabajadores de mi Fundación. Mi marido, con sus proyectos, también dedicó mucho tiempo a la humanidad y no dejó ningún plan a futuro, así que en un tiempo, veremos cuáles eran los más importantes y los trabajaremos”, dijo.

 

Pasar el tiempo en su santuario, donde resguarda animales rescatados, también la llena de vitalidad y ésta ha sido una de sus más grandes medicinas, pues afirma que estar en contacto con los seres vivos y activarse le ha cambiado el panorama.

“Acostumbro conectar mucho con la naturaleza, me da paz interior y siento la presencia de Dios. Sé que suena raro, pero hay un intercambio de energía, lo cual me consuela mucho y me ayuda a resolver, poco a poco, la falta de Jaime”, declaró.

Del mismo modo, recordó todos los desafíos a los que se ha enfrentado, como hace 15 años cuando fue diagnosticada con cáncer de garganta; hace siete, que se rompió un fémur y le pusieron una prótesis, problemas de salud que venció y, aunque tuvo altas y bajas, los superó.

De esta forma, al preguntarle sobre sus fortaleza para vencer cada complicación, afirma que es su esencia de guerrera la que se activa para no derrotarse.

Así es mi naturaleza, siento una gran responsabilidad de salir y cuidar a mi familia, tengo esa capacidad. No sé de dónde viene, supongo que de la luz, lo importante es ir para arriba, estoy acostumbrada a no dejar de hacer cosas y hasta mis hijos dicen que tengo más energía que ellos".

Pareja altruista

Jaime y Toni Camil también disfrutaron de su relación a través de la ayuda comunitaria, con acciones para el bienestar de las personas desfavorecidas
o de los animales.
  • Entre 1984 y 1990 la Madre Teresa de Calcuta realizó varios viajes a Tijuana, en los que la pareja la acompañó para colaborar en sus proyectos.
  • El amor del empresario por el Puerto guerrerense estacó de tal forma que, como labor altruista, construyó una serie de casas en la comunidad La Pintada.
  • Jaime también estuvo comprometido con los niños huérfanos del DIF acapulqueño, a quienes protegió en diversas ocasiones.
Junto a su hija, Melissa Camil, Toni creó la asociación Defensoría Animal. Issabela Camil y Óscar Garfias las apoyaron durante una jornada de la organización en 2019.
  • El hombre de negocios también colaboró en la creación de un hospital, en la región de La Montaña, en Guerrero, junto a Bijan Pakzad, afamado diseñador de modas de Los Ángeles.
  • Toni fundó el santuario El Camino Malta Cleyton, donde resguarda más de 75 animales rescatados. Cuando falleció Jaime Camil, a través de Instastories, Issabela Camil publicó esta imagen con la Madre Teresa de Calcuta, como muestra del apoyo que su padre le ofrecía.
Cuando falleció Jaime Camil, a través de Instastories, Issabela Camil publicó esta imagen con la Madre Teresa de Calcuta, como muestra del apoyo que su padre le ofrecía.
Cortesía @issabelacamil

Un amor para recordar

Estos son algunos de los momentos más memorables de la pareja, que inició su historia de amor en 1976.
  • El 10 de julio de 1978 se casaron durante una ceremonia india.
  • Jaime tuvo a su hijo, Jaime Camil, de su matrimonio anterior con Cecilia Saldaña, mientras que Toni procreó a Érika, Kali y Melissa con su ex esposo, los cuatro crecieron en un núcleo unido al lado de los hijos de ambos, Alexia y Jorge Camil.
  • Tanto Érika como Melissa adoptaron el apellido Camil, incluso, la primera es reconocida artísticamente como Issabela Camil. Las hermanas quisieron al empresario como su padre.
  • Junto a sus 10 nietos, el matrimonio disfrutó de fiestas, viajes y compromisos familiares.