EL ÚLTIMO GRITO

“¡Déjenme!” y “¡Auxilio!”, fueron los últimos gritos del niño Iván Francisco el pasado 10 de mayo.

En el Fraccionamiento Lagos del Sol, en Mexicali, autoridades lo encontraron muerto en la sala de su casa con cadenas en los pies.

La autopsia realizada por el Servicio Médico Forense (Semefo) reveló que el pequeño tenía 33 lesiones, entre ellas un edema cerebral con hemorragia, un hematoma en el prepucio, una luxación de cadera, entre otros.

El niño presentaba diversos tipos de maltrato, entre heridas, contusiones, moretones; algunos recientes, otros antiguos y se manifestaban en forma de cicatrices.

Una vez que tuvimos el cuerpo a la vista era evidente una desnutrición severa. Tuvo un peso de 12 kilogramos. Esto cobra trascendencia porque tiene seis kilos por debajo del peso ideal y para su estatura".

César Raúl González Vaca, director estatal del Semefo

ENCADENADO

En la necropsia se supo que el infante solía estar atado porque tenía huellas de sujeción en muñecas, axilas y en la región inguinal.

El niño fue golpeado con altos niveles de violencia, pues además tenía hemorragia en la base del cráneo; 11 costillas fracturadas (siete de lado izquierdo y cuatro de lado derecho); y en el abdomen una laceración del hígado.

Los exámenes arrojaron que de forma reciente había sido abusado sexualmente y también en los genitales presentaba lesiones antiguas.

 

Iván sufrió un choque séptico, producto de una infección generalizada que le ocasionó insuficiencia orgánica por el estado de descuido y debilidad que se encontraba.

La abuelita y la tía acudieron al Semefo. La segunda, de nombre Sandra Rocha, solicitó los restos para darles sepultura. Testificó que la madre no solía cuidar a sus hijos y decidió llevarlos a vivir a casa de su nueva pareja.

Se obtiene como causa determinante del fallecimiento un traumatismo craneal, torácico y abdominal (…) y sí, en este caso se pudo encuadrar como un síndrome de niño maltratado".

César Raúl González Vaca, director estatal del Semefo

LOS CHOQUES ELÉCTRICOS

En total, siete niños estaban al cuidado de la pareja. Tres eran del anterior matrimonio de Nancy; 3 eran de Omar con una pareja anterior; y uno era de ambos.

En la casa, autoridades hallaron un aparato de choques eléctricos, un cinturón con picos y cadenas con candados.

La niñera, Lizbeth de sólo 7 años, informó que los actos violentos eran principalmente en contra de Iván y Megan, de 5 años, ambos sólo hijos de Nancy.

Según una investigación de la Fiscalía General del Estado, los dos menores estuvieron encadenados entre las 11 de la noche del 9 de mayo y las 4:35 horas del 10 de mayo. Este último día, Iván habría sido golpeado con una cadena hasta perder la vida.

En la pared de su casa, el padrastro colocaba ganchos, colocaba las cadenas para sujetar y castigar a los niños; los colgaba de las muñecas y en ocasiones de los pies.

De acuerdo con la niñera, el hombre les daba choques eléctricos en diversas partes del cuerpo. Aunque era consciente de la violencia y maltrato, dijo que no habló antes por miedo a ser castigada y a perder su trabajo.

EL JUICIO

Con trajes naranja, la madre y el padrastro fueron presentados este 12 de mayo ante el juez. En la audiencia inicial, dos de sus hijos y la niñera testificaron en su contra.

Melanie, de 7 años, coincidió en que Iván y Megan solían estar encadenados día y noche. Al preguntar las causas por la que los padres los castigaban, mencionó que su hermano no quería comer y decía groserías.

En tanto, Amber, de 6 años, coincidió en el maltrato que recibía Iván de sus padres.

La última noche que Iván estuvo con vida, gritó “¡Déjenme!” y “¡Auxilio!, relató.

Por estos hechos, los agresores fueron vinculados a proceso. Ella, por homicidio agravado por parentesco; él, por homicidio calificado con ventaja.

La defensa de los acusados no presentó ninguna prueba que los favoreciera ni objeción alguna a lo expuesto por la Fiscalía estatal.

Al considerar que existían suficientes elementos en contra de la pareja, un juez les dictó prisión preventiva como medida cautelar. La investigación complementaria tendrá un lapso de cuatro meses.