EL PRIMER MISIONERO

Cortesía ITESO

Los integrantes de la Compañía de Jesús llegaron a México en 1572. Estos católicos evangelizaron en un principio en tres estados: Guanajuato, San Luis Potosí y Coahuila. Posteriormente, se extendieron a otras entidades.

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Veintinueve años después de su llegada al País, en 1601, a región tarahumara llegó el primer misionero jesuita de nombre Pedro Méndez, relató el padre Enrique Mireles en la Revista de la Compañía de Jesús en el 2012.

Méndez, de acuerdo con el texto del jesuita, ingresó por la región de los chínipas, al occidente de Chihuahua, pero las misiones de sacerdotes entre las comunidades indígenas de este territorio se verían interrumpidas por cinco rebeliones ocurridas entre 1616 y 1698, en las que murieron 14 misioneros a manos de los rarámuri y de tribus vecinas.

DE MEDIADORES A LA MUERTE

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Fueron también estos curas quienes intentaron mediar el conflicto entre las tribus, pero dos de ellos fueron martirizados. En la revuelta, murieron otros seis y se tienen datos que indígenas también torturaron a otros dos en 1632.

Hasta 1638 fue que se reanudó la misión entre los tarahumaras. En 1650 a manos de los rarámuri murió otro prelado en Papigochi y, dos años más tarde, el pueblo arremetió contra uno más. En 1690, los padres Juan Ortiz Foronda y Manuel Sánchez fueron asesinados por conchos, jovas y tarahumaras del noroeste de la sierra.

LA EXPULSIÓN

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Tras esta serie de atentados, fue hasta el siglo 18 que instalaron 22 misiones jesuitas en la Tarahumara. Los rarámuri se reconocían como bautizados, es decir, como rarámuri-pagótuame.

Sin embargo, los jesuitas fueron expulsados de los territorios de la Nueva España en 1767. La Misión fue atendida entonces por los padres franciscanos.

En 1857 estuvieron a cargo los sacerdotes diocesanos de Durango y a finales del siglo XIX llegaron a la sierra los padres josefinos. Los jesuitas regresaron a la Misión en 1900.

En 1958 la Misión se erigió como Vicariato Apostólico de la Tarahumara con Salvador Martínez Aguirre como primer Obispo jesuita. En 1971 se ordenó el primer sacerdote diocesano.

Somos pastores, maestros y capellanes. También somos médicos, abogados y astrónomos, entre otras muchas funciones en la Iglesia y la sociedad".

Jesuitas de México

LA COMPAÑÍA DE JESÚS

La Compañía de Jesús es una orden religiosa de la Iglesia Católica fundada por San Ignacio de Loyola en 1540.

  • Está extendida por 127 países en los que 19 mil 564 integrantes
  • Trabajan por la evangelización, en defensa de la fe y la promoción de la justicia, en permanente diálogo cultural e interreligioso.

Aparte de los tres votos normales de cualquier religioso (pobreza, castidad y obediencia), emiten un cuarto voto de obediencia al Papa en lo que se refiere a las misiones específicas a las que éste les pueda destinar.

En la actualidad, los jesuitas en México desarrollan su misión:

  • Tijuana
  • Nogales
  • Chihuahua
  • Sierra
  • Tarahumara
  • Torreón
  • Parras
  • Monterrey
  • Tampico
  • Guadalajara
  • Ciudad Guzmán
  • León
  • Ciudad de México
  • Puebla
  • Oaxaca
  • Jaltepec (Oaxaca)
  • Tatahuicapan (Veracruz)
  • Huayacocotla (Veracruz)
  • Mérida
  • Arena (Chiapas)
  • Bachajón (Chiapas)
  • Frontera Comalapa (Chiapas)

LA MISIÓN CON TARAHUMARAS

En la región Tarahumara, los jesuitas han enseñado religión, han alfabetizado y también asesorado sobre la defensa de sus derechos. 

“El proyecto de los jesuitas de la Tarahumara busca privilegiar el acompañamiento y el servicio al pueblo rarámuri. Tenemos claro que nos toca apoyar todo lo que tenga relación con el mundo indígena”, señaló el jesuita Enrique Mireles en 2012 sobre el trabajo en esa zona. 

Nos sentimos invitados a acompañar a este pueblo en la defensa y promoción de sus derechos desde la riqueza de su cultura. Esto nos pide un acercamiento a su cultura y a su lengua desde el acompañamiento cotidiano, afectivo y efectivo, en las comunidades; reconocimiento de que son pueblos originarios con sus propios sistemas de vida; respeto de sus tradiciones, ritos y mitos; fortalecimiento de su identidad; y recuperación de sus recursos y defensa de su territorio".

Tomada de Centros Culturales Jesuitas de la Tarahumara