Desde diciembre, Ignacio Sánchez Cordero, Secretario de Desarrollo Social del Ayuntamiento de Puerto Morelos, Quintana Roo, y precandidato del PVEM a esa Alcaldía, había recibido las primeras amenazas para quitarse del camino.

A SANGRE FRÍA

El miércoles 24 de febrero, Sánchez Cordero citó a uno de los líderes de taxistas con dos mujeres más a conversar temas políticos en el café La Eneida, ubicado en la Calle de Caoba, a unas cuadras de la Presidencia Municipal.

Sobre las 9 con 30 minutos, le pidió a su chofer, quien hacía las veces de escolta, que fuera al cajero automático a sacar dinero porque no traía efectivo. Iba a pagar la cuenta.

Al salir su escolta, entró un sujeto moreno de playera azul y pantalón de mezclilla, con una gorra puesta; irrumpió sorpresivamente y descargó las balas sobre el funcionario municipal ante la sorpresa de todos los comensales. Los disparos en el torso fueron letales. Ignacio quedó tendido con su camisa también azul teñida de sangre. 

Pistoleros que vigilaban cerca del lugar protegieron la huída del asesino. El Secretario de Desarrollo Social fue trasladado a un hospital, pero los esfuerzos por salvarlo fueron inútiles.   

'ESTA MUERTE NO LA MERECE NACHO'

Doña Maura alzó su índice derecho, señaló a la tumba de su hijo, Ignacio Josafalt Sánchez Cordero, y levantó la voz ante el tumulto: “Siento como madre que esta muerte no la merece Nacho. Todo el tiempo que ha estado en Puerto nos ha ayudado aún lesionando la bolsa de su mamá”.  

Cubierta con un suéter rosa con el cierre abierto, su blusa de manta con flores bordadas en azul, cabellera plateada y parada sobre una barda, la mujer dijo con aplomo y voz grave: “Nacho no llegó a ser presidente, pero en nuestros corazones llevamos al presidente. ¡Nacho presidente!” y la muchedumbre coreó seis veces lo mismo. Después  rompieron las trompetas, la tuba y la tambora con las notas de “Hasta la miel amarga”, la canción hecha famosa por “Los Tiranos del Norte”, mientras el féretro descendía entre la tierra.   

LA PRIMERA ADVERTENCIA

La Alcaldesa de Puerto Morelos, Laura Fernández, recuerda a Ignacio pálido y sudoroso cuando una tarde a mediados de diciembre pasado llegó a su oficina a decirle que en un retén de la Guardia Nacional lo habían detenido. Estaba en una gira y topó con las patrullas; fue obligado a bajar de su auto que traía las identidades de la Alcaldía.

Él mismo portaba su camisola blanca y su nombre y cargo impreso que le identificaban inequívocamente como funcionario de la Presidencia Municipal.

Los soldados de la Guardia lo pusieron contra el auto; lo esculcaron e interrogaron. Tras unos minutos de intimidación lo dejaron ir, pero le espetaron la frase amenazante: “Ándate con cuidado”.   

Aquello fue una semana antes de Navidad. Ya Nacho había confiado a sus amigos que en la calle recibía recomendaciones de cuidarse. “Andan buscando al que te mate”, le decían. Él desestimaba los dichos. Pero lo de la Guardia era otro tipo de aviso.  

Era diciembre. Semanas antes la Guardia Nacional empezó a hacer presencia en Puerto Morelos. Extrañamente el anuncio público de la llegada de los gendarmes lo hizo el Secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, Tirso Esquivel Ávila, y no el Secretario de Seguridad o la propia Alcaldesa.

El 17 de noviembre, Esquivel publicó en su página de Facebook el anuncio de que la Guardia Nacional llegaba a Puerto Morelos y fotografías de un desayuno que sostuvo con el Almirante Ricardo Gutiérrez Ruvalcaba, Comisionado Estatal de la Guardia en Quintana Roo.

TIRSO, EL RIVAL POLÍTICO

Tirso Esquivel, un abogado que militó en el PRI, fue diputado local, participó en la configuración del decreto para crear en 2015 el Municipio de Puerto Morelos, y ya en el Ayuntamiento, como Secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, apresuraba su protagonismo público.    

Buscaba la Alcaldía y acudió con la jefa política del Municipio para pedirle que le impulsara como candidato del Partido Verde y Morena.

Laura Fernández, quien ya ha sido diputada local, Secretaria de Turismo en el Gobierno de Roberto Borge y la primera Alcaldesa de Puerto Morelos con una reelección, le dijo que eso no sería posible: “Entiende. Nacho es el perfilado. Él nació aquí, lo quiere mucho la gente. Lo merece. Tú eres de Chetumal. No eres de aquí”.   

Esquivel acrecentó dentro del Gobierno su tensión con Ignacio Sánchez, y ostentó su cercanía con la Guardia Nacional.  

El 21 de diciembre, fue notificada su baja como titular de Desarrollo Urbano.

El 23 de febrero, Tirso fue anunciado como precandidato de Puerto Morelos por el Partido Fuerza por México, creado por Pedro Haces, el controvertido líder de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM). 

SU VIDA VALÍA 5 MILLONES DE PESOS

A finales de enero, Ignacio Sánchez se apersonó con su jefa Laura Fernández y le dijo preocupado: “Me he enterado que Tirso está ofreciendo 5 millones de pesos para que me maten. Dice que si me registro para competir de Alcalde me van a matar”.   

El 18 de febrero, el funcionario municipal acudió a las oficinas de la Fiscalía estatal en Cancún. Conversó con algunos conocidos, a quienes les notificó las sucesivas amenazas que había recibido desde diciembre. Se apersonó para pedir seguridad. Su petición fue registrada, pero seis días después lo mataron.

Tirso posteó en su página de Facebook, apenas unos minutos después del crimen, un mensaje que decía: “Lamento el fallecimiento del señor Ignacio Sánchez. Descanse en paz”, y colocó una esquela en negro con letras blancas expresando condolencias a la esposa del occiso y un mensaje adicional: “¡URGE seguridad y defensa en Puerto Morelos!”.   

La noche del  miércoles 24 de febrero, el cuerpo de Nacho Sánchez fue recibido por una multitud en las oficinas del Ayuntamiento, donde se montaron guardias por una hora.