'NOS DA PARA COMER'

“Nosotros no podemos dejar de sembrar (la amapola) porque desde hace muchas décadas es lo que nos da para comer y vestir”, señala un campesino de la comunidad de Huerta Vieja, en el Municipio de San Miguel Totolapan, en la región de Tierra Caliente.

Muchos jóvenes de su pueblo, cuenta, están inscritos en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, pero a las personas de edad avanzada como él, que toda su vida se han dedicado a la siembra de amapola, no los han incluido en un programa social.

“Mucha gente tiene aquí siete u ocho hijos, y la verdad no alcanza para mantenerlos”, añade.

El campesino recuerda que durante el Gobierno de Enrique Peña Nieto, el kilo de opio empezó a bajar debido a los grupos de la delincuencia que operaban en la zona.

“Vendíamos el kilo hasta en 30 mil, 25 y 20 mil pesos, pero ahora apenas la pagan a 8 mil pesos”, lamenta.

Fue en esa época, señala, cuando el grupo de Raybel Jacobo Almonte, alías “El Tequilero, entró en varias ocasiones a esa comunidad, pero la gente lo rechazó.

LA PELEA CON EL EJÉRCITO

En enero de este año, campesinos de esa y de comunidades vecinas tuvieron un altercado con efectivos del Ejército mexicano, después de que los soldados les destruyeron, según ellos, 50 hectáreas de cultivos de amapola.

"Perdimos mucho dinero porque nos destruyeron muchas hectáreas".

Campesino amapolero

La mañana del 25 de enero, habitantes de nueve comunidades, incluida Huerta Vieja, se percataron de que el Ejército estaba destruyendo sus sembradíos y acudieron al lugar, donde se dio un enfrentamiento a golpes, sin que se registraran heridos.

“Ya no pudimos hacer nada”, dijo el campesino.

Para ellos, lo que sacan de esa actividad ilícita es lo que les permite sobrevivir. La siembra de maíz no les alcanza, pues la tonelada de ese grano la venden a 3 mil pesos.

“Tenemos que llevar nuestro maíz hasta San Miguel Totolapan (cabecera del Municipio), y de aquí hasta allá nos hacemos hasta cuatro horas y pagamos mil pesos para que nos lleve una camioneta”, indica.

Desde el año pasado, habitantes y autoridades de Huerta Vieja, San Nicolás del Oro, San Miguelito, Laguna Seca, Petlacala, Laguna de Ayahualco, San Bartolo y Coronilla, han estado pidiendo que las autoridades federales y estatales acudan a esa zona para comprometerse a resolver sus problemas y que les ofrezcan alternativas reales para dejar de sembrar la amapola.

Por ello, mientras el Gobierno no les resuelva sus demandas, solicitaron que el Ejército suspenda su programa de erradicación de plantíos de enervantes en esa parte de la Sierra.

EN EL OLVIDO

Según informes oficiales, en febrero de 2018, habitantes de la comunidad de Laguna de Huayanalco mataron a “El Tequilero” durante un enfrentamiento.

“Después de eso ya está tranquilo y ningún grupo nos ha venido a molestar”, asegura el campesino en su testimonio.

El pasado 18 de febrero, habitantes de la comunidad de Los Hoyos, Municipio de Heliodoro Castillo (Tlacotepec), lograron impedir que el Ejército destruyera sus sembradíos de amapola; sin embargo, al otro día los soldados irrumpieron en las calles del pueblo, catearon varias casas, atacaron a balazos varias viviendas y golpearon a dos campesinos.

Dos días después, los habitantes, tras mantener bloqueada la carretera Los Hoyos-Chicahuales, lograron que el Gobierno estatal se comprometiera a pagar los daños ocasionados por los militares.

“Estuvo muy feo esa vez, pero es que teníamos que impedir que nos destruyeran nuestra siembra; si el Gobierno no nos da, que cuando menos no nos quite”, dijo el campesino.

Desde hace más de 50 años, asegura, esa zona de la Sierra de Guerrero permanece en el olvido.

“No hay caminos, centros de salud, escuelas y fuentes de empleo”.

El hombre reclama por las promesas incumplidas del Gobierno federal, pues sostiene que el programa Sembrando Vida no ha llegado a esa zona.

LAS PROMESAS

El 16 de enero, en una gira del Presidente Andrés Manuel López Obrador por el Municipio de Petatlán, campesinos que se dedican a ese tipo de cultivos ilícitos protestaron durante el acto oficial y reclamaron apoyos para dejar de sembrar la amapola.

El Mandatario federal prometió que este 2021, su Gobierno ampliará el presupuesto de Sembrando Vida para que los campesinos de Guerrero dejen de sembrar cultivos ilícitos y anunció una ampliación de 50 mil hectáreas, que serían incluidas en el programa.

“A nosotros ni siquiera nos han venido a censar para que entremos a este programa”, reclamó un campesino amapolero de la comuniadad de Los Hoyos.

En el lanzamiento del “Proyecto Amapola: Las deudas del opio”, que presentaron organizaciones como México Unido contra la Delincuencia y Noria Research, se señaló que la siembra de la amapola en Guerrero lleva al menos 40 años.

Según el estudio, el Estado es el primer productor nacional, y el kilo de goma es pagado a los campesinos a 8 mil pesos en la región de la Montaña y 21 mil pesos en la Sierra.