En el estudio Protegiendo el océano global para la biodiversidad, los alimentos y el clima, publicado en la revista científica Nature, un grupo internacional de 26 autores identifica áreas que, de ser protegidas, podrían:

-Salvaguardar más del 80 por ciento de los hábitats de especies marinas en peligro de extinción.
-Aumentar las capturas de pesca en más de 8 millones de toneladas métricas.
-Proporcionar una solución barata y natural para ayudar a resolver el cambio climático. 

La protección inteligente de los océanos ayudará a proporcionar soluciones climáticas naturales económicas, hacer que los mariscos sean más abundantes y salvaguardar las especies marinas en peligro, todo al mismo tiempo. Los beneficios son claros. Si queremos resolver los tres desafíos más urgentes de nuestro siglo: la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la escasez de alimentos, debemos proteger nuestro océano”,

Dr. Boris Worm, coautor del estudio y profesor de investigación de Killam en la Universidad de Dalhousie en Halifax. Nueva Escocia.

El Doctor Enric Sala, explorador residente de la National Geographic Society y autor principal del estudio, aseguró que si los países trabajan juntos para proteger al menos el 30 por ciento de los océanos para 2030, habrá beneficios rápidamente.

¿CÓMO LO HICIERON?

El 30 por ciento del océano es la cantidad mínima a proteger para brindar múltiples beneficios a la humanidad.

Para identificar las áreas prioritarias, los autores -biólogos marinos destacados, expertos en clima y economistas- analizaron las aguas oceánicas desprotegidas del mundo en función del grado de amenaza a las que están expuestas a causa de las actividades humanas que reducen las áreas marinas protegidas (por ejemplo, la sobrepesca y destrucción del hábitat).

A partir de esta información, desarrollaron un algoritmo para identificar aquellas áreas donde las protecciones podrían brindar los mayores beneficios en los tres objetivos:

  • -Protección de la biodiversidad
  • -Producción de mariscos
  • -Mitigación del clima.

Los autores mapearon estos lugares para crear un plan práctico que los Gobiernos pueden utilizar para cumplir con sus compromisos de protección de la naturaleza.

Es decir, el estudio no proporciona un mapa único para la conservación de los océanos, pero ofrece un marco para que los países decidan qué áreas proteger en función de sus prioridades nacionales.

Ahora tenemos pruebas sólidas de que proteger completamente más del 30 por ciento del océano será excelente para conservar las poblaciones de peces, mejorar la producción pesquera y ayudar a abordar el cambio climático. El océano se beneficiará enormemente de un acuerdo internacional con claras ambiciones de protección, similar a tener el Acuerdo de París para establecer el objetivo de calentamiento global para las acciones climáticas"

Dr. William Chueng, profesor y Catedrático de Investigación de la Universidad de Columbia Británica, Canadá.

PROTEGER LA BIODIVERSIDAD

El informe ha identificado áreas marinas muy diversas en las que especies y ecosistemas enfrentan las mayores amenazas ligadas a las actividades humanas.

El establecimiento de áreas marinas protegidas (AMP) con protección estricta en esos lugares podría salvaguardar más del 80 por ciento de los rangos de especies en peligro de extinción, frente a una cobertura actual de menos del 2 por ciento.

Las ubicaciones prioritarias se encuentran distribuidas por todo el océano, y la gran mayoría de ellas se localizan dentro de las 200 millas de las Zonas Económicas Exclusivas (EEZ, por sus siglas en inglés).

Los objetivos de protección adicionales se encuentran en alta mar, en aquellas aguas que se rigen por el derecho internacional. Estos incluyen:

  • -La Cordillera del Atlántico Medio, una enorme cadena montañosa submarina
    -La Meseta Mascarena en el Océano Índico
    -La Cordillera de Nazca en la costa oeste de América del Sur
    -La Cordillera del Suroeste de la India, entre África y la Antártida.

Una prioridad notable para la conservación es la Antártida, que actualmente tiene poca protección, pero se proyecta que albergará muchas especies vulnerables en un futuro cercano debido al cambio climático"

Dr. David Mouillot, coautor del informe y profesor de la Université de Montpellier en Francia.

APUNTALAR LA PESCA

Proteger los lugares correctos podría aumentar la captura de mariscos en más de 8 millones de toneladas métricas en relación con las operaciones habituales.

El estudio encontró que las áreas marinas protegidas, en las que la pesca está prohibida, ubicadas de manera inteligente en realidad impulsarían la producción pesquera, en un momento en que los suministros de pescado capturado en la naturaleza están disminuyendo y la demanda está aumentando.

Así, el estudio refuta la visión antigua respecto a que la protección de los océanos daña la pesca, y abre nuevas oportunidades para reactivar la industria justo cuando está sufriendo una recesión debido a la sobrepesca y los impactos del calentamiento global.

Es simple: cuando cesa la sobrepesca y otras actividades dañinas, la vida marina se recupera. Después de que se implementan las protecciones, la diversidad y abundancia de vida marina aumenta con el tiempo, con una recuperación medible que ocurre en tan sólo tres años".

Dr. Reniel Cabral, coautor del informe e investigador asistente de la Escuela Bren de Ciencias y Gestión Ambiental y el Instituto de Ciencias Marinas de la Universidad de California en Santa Bárbara.

ABSORBER EL CARBONO

El estudio es el primero en calcular los impactos climáticos de la pesca de arrastre, un método dañino utilizado en todo el mundo, basado precisamente en arrastrar pesadas redes por el fondo del océano.

Además, encuentra que la cantidad de dióxido de carbono liberado al océano por esta práctica es mayor que las emisiones anuales de carbono de la mayoría de los países y similar a las emisiones anuales de dióxido de carbono de la aviación global.

El fondo del océano es el depósito de carbono más grande del mundo. Si queremos tener éxito en detener el calentamiento global, debemos dejar intacto el lecho marino rico en carbono. Sin embargo, todos los días, estamos arrastrando el fondo marino, agotando su biodiversidad y movilizando carbono milenario y, por lo tanto, exacerbando el cambio climático"

Dra. Trisha Atwood, coautora del artículo e investigadora de la Universidad Estatal de Utah.

Los países con el mayor potencial para contribuir a la mitigación del cambio climático a través de la protección de las reservas de carbono son aquellos con:

-Grandes aguas nacionales
-Grandes pesquerías de arrastre industrial.

Eliminar el 90 por ciento del riesgo actual de alteración del carbono debido a la pesca de arrastre requeriría proteger sólo alrededor del 4 por ciento del océano, principalmente dentro de las aguas nacionales.

LAS OPORTUNIDADES PARA MÉXICO

Actualmente, México protege más del 20 por ciento de sus áreas oceánicas, pero sólo el 4.7 por ciento de las aguas del País están totalmente protegidas.

De acuerdo con las proyecciones del estudio, los beneficios para México podrían ser del siguiente orden:

-Con 6 por ciento de sus aguas totalmente protegidas, registraría 372 mil 811 toneladas métricas de ganancia potencial de captura de peces.

HACIA UNA AGENDA 30x30

El recién publicado estudio se adelanta a la 15 Conferencia de las Partes del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, que se espera tenga lugar este año en Kunming, China.

El evento reunirá a representantes de 190 países, quienes construirán un acuerdo para poner fin a la crisis mundial de la biodiversidad. Se espera que el objetivo de proteger el 30 por ciento de la tierra y los océanos del planeta para 2030 -el objetivo “30×30”- sea un pilar del tratado.

Así, mientras el mundo se prepara para establecer la agenda global de políticas climáticas y de biodiversidad para la próxima década, esta investigación proporciona la base sobre la cual los tomadores de decisiones pueden mapear y planificar las interacciones con el océano, para brindar múltiples beneficios para las personas y la biodiversidad.

“Nuestra investigación proporciona evidencia de que ha llegado el momento de retirar la narrativa de que la conservación está reñida con la prosperidad económica. Este debe ser el momento de construir economías oceánicas prósperas y sostenibles y esta investigación señala cómo hacerlo”, expresó la Doctra Jennifer McGowan, Centro para la Biodiversidad y el Cambio Global, Universidad de Yale.