Desde épocas remotas los mexicanos siempre han cantado sus corridos, algunos inventados y otros son historias reales que se puede decir que son retratos escritos de personajes, sucesos o leyendas.

Con tan sólo 20 años de edad se convirtió en uno de los pistoleros más temidos y protector de uno de los capos más buscados.

Hablamos de Octavio Gonzalo Araujo Zazueta, “El Chalito”, quien se ganó el apodo de “El Terror de Culiacán”.

El grupo musical Calibre 50, cuando todavía era líder Edén Muñoz, compuso y sacó el corrido de “El Chalito” en su disco Mitad y Mitad,  donde narra parte de la vida del joven pistolero, allá por el año 2019.

Octavio Gonzalo Araujo Zazueta 'El Chalito'

Nacido un 29 de julio de 1989 en Culiacán, Sinaloa, cuyo padre Gonzalo Araujo Payán “El Chale” era jefe de pistoleros de los grandes capos de los 90, quien fue perseguido en vida por “El Mayo” Zambada y “El Chapo” Guzmán.

“El Chalito” creció viendo a su padre siempre manejando armas de fuego y en medio del mundo narcotráfico.

Sus familiares en diversas entrevistas siempre han asegurado que a “El Chalito” le apasionaban las armas y desde niño jugaba a los balazos con sus amigos.

Cuando tenía 18 años sufrió por la perdida de su padre, quien  decidió quitarse la vida en su domicilio en el 2006, eso lo marcó de por vida.

Siempre portaba su “chanate” , que no era otra cosa que su fusil AR-15, con el cual utilizó en sus actividades gangsteriles.

Por su efectividad y su adiestramiento para las armas,  “El Chalito” fue reclutado como escolta personal del capo Arturo Beltrán Leyva “El Barbas”.

Formó el círculo de pistoleros de confianza de éste capo y vivió en pocos años enfrentamientos encarnizados contra rivales.

Arturo Beltrán Leyva 'El Barbas'.

Murió intentando rescatar a su jefe

La corta vida de “El Chalito” terminó abruptamente aquel 16 de diciembre de 2009, cuando trató de defender a “El Barbas” de fatídico operativo de la Marina, en Cuernavaca, Morelos.

Ese día, los marinos acudieron al condominio Altitud, de la capital morelense para capturar a su jefe Arturo Beltrán Leyva.

Al momento de desatarse la balacera, “El Chalito” no estaba dentro del edificio, si no que llegó e intentó salvar a su patrón.

El chamaco junto con “El Barbas” y cuatro pistoleros mas ese día fueron abatidos por las fuerzas federales.

Las crónicas periodísticas detallaron que ese día, antes de morir, “El Chalito” brincó por la ventana recibiendo tres impactos de bala en cabeza, tórax y abdomen.

Si las balas no lo mataron la caída desde el segundo piso sí.

Así termino la vida del joven pistolero, quien quedó tendido en el jardín de aquel lujoso condominio y a su lado su “chanate”, su fúsil AR-15.

Información: Claudio Magallanes
Fotos: Archivo

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