Alexéi Navalny, abogado y político (2020)

Navalny, considerado actualmente el principal opositor de Putin, se encuentra en prisión debido a que el Comité de Investigación de Rusia lo declaró culpable en 2021 de supuestamente desviar 356 millones de rublos para fines personales. 

En 2020, el crítico ruso fue envenenado en Alemania, según las pruebas de toxicología realizadas en un laboratorio militar alemán, evento del que sobrevivió y despertó del coma inducido.  

Desde la cárcel ha pedido a los rusos que salgan a la calle para denunciar la guerra en Ucrania.

James Le Mesurier, defensor de derechos humanos (2019)

En noviembre de 2019 el cuerpo sin vida de Le Mesurier fue hallado cerca de su casa en Turquía. El ex militar británico tenía fracturas en ambas piernas y en la cabeza. 

Le Mesurier fue director ejecutivo de May Day Rescue, que fundó y capacitó a los Cascos Blancos, también conocidos como Defensa Civil de Siria, un grupo de voluntarios humanitarios locales que ayudó a rescatar civiles del régimen sirio y sus aliados, entre ellos Rusia.

Se dice que el Kremlin odiaba a Le Mesurier porque jugó un papel decisivo en el establecimiento del servicio de rescate civil de los Cascos Blancos.

Sergei Skripal, agente doble (2018)

Skripal y su hija sobrevivieron a un ataque con un agente nervioso en marzo de 2018. El ex agente doble había sido declarado culpable de revelar las identidades de los agentes de inteligencia rusos que trabajan de manera encubierta en Europa.

En 2006 fue encarcelado en Rusia, pero cuatro años después fue liberado a cambio de 10 espías rusos arrestados por el FBI. Tras el intercambio, Skripal viajó a Reino Unido, en donde vivió con el estatus de refugiado.

Denis Voronénkov, político (2017)

Voronénkov fue miembro del Partido Comunista de Rusia. En 2017, un hombre disparó un arma de fuego contra él y su guardaespaldas en distintas ocasiones.

El político había escapado a Ucrania al ser acusado de estafa a gran escala. El entonces Presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, calificó el asesinato como terrorismo de Estado y acusó al Kremlin de cometer el crimen.

 

Borís Nemtsov, político (2015)

Nemtsov era considerado uno de los políticos más influyentes de Rusia y uno de los principales detractores de Putin. En 2015 recibió cuatro disparos en la espalda desde un vehículo. 

Dos años después, un jurado de Moscú encontró a cinco chechenos culpables del asesinato del líder de la Oposición rusa. Sin embargo, aún se cree que se trató de una muerte relacionada directamente con el Kremlin.

Boris Berezovsky, empresario (2013)

El magnate ruso Berezovsky fue encontrado muerto dentro de un baño cerrado con llave en su casa en el Reino Unido. Tenía una soga alrededor del cuello y se creyó en un principio era un suicidio, pero la oficina forense no pudo determinar la causa de la muerte. 

Berezovsky fue un gran aliado de Putin, a quien ayudó a su ascenso al poder en Rusia. Sin embargo, huyó a Londres en el año 2000, después de una pelea con el líder ruso.

Gran Bretaña le dio asilo político con el argumento de que su vida estaría en peligro si regresaba a casa.

Stanislav Markelov y Anastasia Baburova (2009)

El abogado y defensor de derechos humanos, Markelov, y la periodista Baburova murieron en las calles de Moscú en 2009 cuando un hombre abrió fuego contra ambos. Markelov era conocido por representar a civiles chechenos en casos de derechos humanos contra el Ejército ruso. Baburova trabajaba en un periódico crítico al Kremlin.

Serguéi Magnitsky, abogado (2009)

El abogado Sergei Magnitsky murió bajo custodia policial en noviembre de 2009 después de que supuestamente lo golpearon brutalmente y le negaron atención médica.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró en 2019 que Rusia violó el derecho a la vida de Magnitsky, a quien le culparon de evasión fiscal cuando investigaba la corrupción del Estado. 

Magnitsky logró demostrar que 230 millones de dólares de una empresa estadounidense habían sido desviados para enriquecer a funcionarios rusos.

Natalia Estemírova, periodista (2009)

Estemírova investigaba los secuestros y asesinatos que se habían convertido en algo común en Chechenia, en donde las fuerzas de seguridad prorrusas emprendieron una campaña brutal para eliminar a los militantes islámicos radicales.

La periodista informó que a menudo civiles quedaban atrapados entre estas dos fuerzas violentas.

Estemírova fue secuestrada frente a su casa, le dispararon con un arma de fuego, incluido uno a quemarropa en la cabeza, y la arrojaron a un bosque cercano.

Anna Politkóvskaya, periodista (2006)

La reportera rusa acusó a Vladimir Putin de convertir al país en un estado policial. También escribió sobre los abusos en Chechenia. Le dispararon a quemarropa en un ascensor de su edificio.

Un juez determinó que se trataba de un asesinato por contrato de una persona cuya identidad nunca se descubrió. Cinco hombres fueron condenados por el homicidio.

Alexander Litvinenko, oficial de la KGB (2006)

Litvinenko, un decidido opositor al Kremlin, falleció el 23 de noviembre de 2006 en Moscú tras haber sido envenenado con polonio 210, una sustancia altamente radiactiva. 

El antiguo miembro de los servicios de inteligencia rusos bebió una taza de té en una cafetería de Reino Unido con dicha sustancia. 

El ex espía había estado investigando el asesinato de la periodista Anna Politkovskaya.

Sergei Yushenkov, político (2003)

Yushenkov murió a causa de las heridas que le dejó un arma de fuego en el pecho.

El legislador liberal ruso, crítico del Presidente Vladimir Putin, estaba en contra de la guerra en Chechenia en la que participan las tropas federales rusas. 

Yuri Shchekochikhin, periodista (2003)

Shchekochikhin murió 12 días después de ser hospitalizado en una clínica de Moscú con lo que los médicos calificaron como una reacción alérgica aguda.

Familiares y colegas del periodista aseguran que el editor fue envenenado para evitar que siguiera descubriendo la verdad sobre un caso de corrupción que involucra a altos funcionarios.