EL INFIERNO MIGRATORIO

Rosmary llegó a la Ciudad de México el 13 de diciembre de 2019 con su pequeña hija. Antes se había informado sobre las leyes mexicanas en materia de refugio. Incluso, contactó a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que las canalizó con la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados y el Instituto de la Defensoría Pública.

Llego a México, paso por los filtros migratorios, me preguntan el motivo de visita y digo que vengo a solicitar refugio; me pasaron al denominado 'cuartito' y ahí me hicieron una especie de interrogatorio".

Rosmary

Nos hicieron esperar como seis horas y nos dicen que no nos iban a aceptar el refugio y me redactan una carta de rechazo aéreo y me dicen que la tengo que firmar obligatoriamente, pero les digo que no la voy a firmar porque vengo a solicitar refugio con los derechos que tengo".

A la venezolana la intentaron subir al avión de manera obligada, pero se negó. Sus abogados en México ya la esperaban, así que al notar que no salía de la terminal comenzaron a hacer presión legal.

VOCACIÓN QUE NO CONOCE FRONTERAS

El INM llevó a Vieras y a su hija a la estación migratoria Las Agujas, de la Ciudad de México, donde estuvo alrededor de 10 días y salió el 24 de diciembre de 2019.

Una vez que salí de todo este mal momento comencé mi legalización para ejercer mi profesión como médico".

Cuando estalla la pandemia, en marzo de 2020, se postuló como médico a través de la fundación Carlos Slim, donde es aceptada para trabajar en las Unidades Covid y fue asignada al Hospital General de Tláhuac.

Ahí comenzó a trabajar el 16 de diciembre de 2020, atendiendo a mexicanos con Covid-19. Internista de profesión, Vieras reconoce que al inicio tenía miedo y muchas dudas ante la pandemia.

En 2021 estuvo con contratos trimestrales, pero en este 2022 recibió su primer contrato anual, lo que le ha dado mayor tranquilidad al menos por este año.

PERMANENCIA QUE ANHELA

Con el tiempo inició un proceso de reunificación familiar, por lo que pudo traer a México a su madre y ahora las tres tienen sus formatos FM3 para una estancia legal temporal, pero pronto iniciarán el proceso para nacionalizarse como mexicanas. 

Aún me falta mucho por agradecerle a este País, tengo mucho por ofrecerles; deseo que la labor de apoyar a refugiados nunca desaparezca, porque no es fácil emigrar de tu país, dejarlo todo, meter tus sueños sólo en dos maletas".