Desinformación sobre elecciones

De cara a los comicios de 2022 y ante una caída en su popularidad, Bolsonaro se ha empeñado en denunciar fraude de forma anticipada, al sembrar dudas sobre el sistema de votación.

Los brasileños votan desde hace 25 años con un sistema de urna electrónica que se somete a la supervisión de los partidos e incluso a ataques simulados de hackers informáticos antes de cada elección.

Bolsonaro insiste desde hace años en que la urna debería generar un comprobante impreso del voto para que el elector tenga la garantía de a quién ha votado. Es un debate recurrente que en Brasil nunca ha tenido el apoyo necesario para traducirse en cambios y hasta la fecha no se han encontrado evidencias de un fraude masivo.

Los opositores alegan que Bolsonaro, retrasado en las encuestas de opinión, trata de sembrar la duda entre sus seguidores fanáticos acerca de los resultados electorales de 2022, preparando el escenario para conflictos similares a los provocados por el Presidente estadounidense Donald Trump con sus denuncias infundadas de fraude.

 

Según varias encuestas, el ex Presidente Luiz Inácio Lula da Silva ganaría en primera vuelta. La impopularidad del Mandatario llega mientras los números de desempleo se sitúan en cifras récord, él y sus cercanos ha sido acusado de numerosos casos de corrupción, y el Senado se prepara para retomar la comisión de investigación sobre la actuación del Gobierno Bolsonaro durante la pandemia. Con 550 mil fallecidos, Brasil es el segundo país más afectado por detrás de Estados Unidos.

A finales de julio, Bolsonaro realizó una transmisión a través de la de televisión gubernamental porque prometía “presentar pruebas” de fraude electoral. A la hora de la verdad, él mismo los calificó de meros indicios, como videos grabados en redes sociales de elecciones pasadas y los testimonios de un coronel y un supuesto programador informático, y admitió que “no se podía probar si las elecciones fueron o no fueron manipuladas”.

Presidente al banquillo

Hasta entonces, el Tribunal Superior Electoral había respondido con comunicados y notas aclaratorias para desmentir las acusaciones. Pero luego de la transmisión se tomaron medidas más drásticas: el Tribunal abrió una investigación contra el Mandatario por sus acusaciones falsas y el juez que preside el órgano, Luís Roberto Barroso, presentó una denuncia penal ante el Supremo Tribunal Federal, aprobada por el magistrado Alexandre de Moraes. En respuesta, Bolsonaro presentó una solicitud de juicio político contra Moraes. 

Además, la Policía Federal actuó contra dos aliados de Bolsonaro, Roberto Jefferson, presidente nacional del partido PTB y presuntamente ligado a una operación para atacar a órganos democráticos, y el cantante Sergio Reis, quien incitó a la violencia contra el tribunal.

'Insurrección'

Ante estos hechos, y aprovechando que el 7 de septiembre se celebra el día de la independencia en Brasil, los bolsonaristas convocaron a una marcha masiva para este martes.

Una carta firmada por ex líderes de 26 países alertó que este movimiento se trataba de un acto de “insurrección” del Mandatario contra los otros poderes en el país. Y es que, durante las marchas, se escucharon consignas y cánticos que incluían llamados a Bolsonaro para sacar a las fuerzas armadas, remover a los jueces electorales y a los del Tribunal Supremo.

No puedo participar en una farsa como la que patrocina el jefe del tribunal electoral... Solo saldré preso, muerto o victorioso".

Jair Bolsonaro, Presidente de Brasil