Fichas de búsqueda emitidas por el Gobierno de Michoacán.

Descalzas y con rastros graves de violencia fueron halladas este 11 de mayo las hermanas Laura Mateos Reyes, de 30 años de edad, y Claudia de 26 años, en la carretera Angangueo-San José del Rincón, Estado de México, tras ser plagiadas en Michoacán dos días antes.

Funcionarios de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) que acudieron ayer al paraje La Quebradora tras una llamada de vecinos.

El lugar donde fueron raptadas está a 62 kilómetros de donde las hallaron.

Luego de realizar indagatorias, las autoridades confirmaron este jueves que se trataba de las hermanas sustraídas, por lo que también se dio parte a esa entidad.

Ellas eran habitantes de Senguio, donde pobladores, amigos, feministas y familiares se movilizaron para buscarlas.

Así luce la Carretera Angangueo-San José del Rincón.

EL RAPTO VIOLENTO

Laura y su familia.

Alrededor de las 23:00 horas del 9 de mayo, en la comunidad de Carindapaz, el plagio de Laura fue presenciado por sus hijos, quienes también observaron cómo golpeaban a más familiares que intentaron evitar que se las llevaran.

'AMIGA, ESPOSA Y MADRE'

Laura solía colocar en su foto de perfil en redes sociales imágenes feministas y frases como “Yo sí te creo”. Era esposa, madre y también fue apoyo de sus amigas en sus pérdidas y sus logros.

Cuentas conmigo para lo que sea. Te deseo que cumplas todas tus metas”, 'Échale ganas, que allá arriba tienes a alguien a quien enorgullecer”.

Frases de Laura a sus conocidas

'SOY LA MEJOR'

Fotografía de Facebook de Claudia.

En tanto, su hermana Claudia solía subir fotos en las que sonreía y subía frases motivacionales.“Soy la mejor persona que puedas conocer, y no por mi físico, sino por mi forma de ser”.

LA EXIGENCIA DE JUSTICIA

Foto: Archivo.

Mujeres que se movilizaron para dar con su paradero ahora exigen justicia por el crimen en contra de las hermanas.

Búsqueda promovida por grupo feminista.

No podemos dar gracias por haberlas encontrado, es absurdo, las privaron de su libertad, les quitaron la vida. Las quería abrazar de nuevo. Las quiero por siempre, siempre en mi corazón. ¡Qué impotencia, qué coraje, qué miedo, qué asco de autoridades y seguridad…"

Susana Martínez, amiga de ambas