Fue detenido el 23 de marzo de 1994 en Tijuana, Baja California, después del asesinato del candidato del PRI a la Presidencia, Luis Donaldo Colosio.

El 22 de diciembre de 1994 fue sentenciado a 45 años de cárcel y ha estado en diversos centros penitenciarios. Actualmente se encuentra recluido en el Centro Federal de Readaptación Social 12, en Guanajuato.

Según las investigaciones, portaba un arma calibre .38 con la que disparó dos balas contra Colosio: una directo a la cabeza y otra a la región abdominal.

Dos elementos de la escolta del candidato priista lo detuvieron después de que el sonorense cayó abatido en la Colonia Lomas Taurinas.

A Aburto se le practicó la prueba de radizonato de sodio para comprobar pericialmente si había accionado un arma de fuego, que resultó positiva.

En primeros interrogatorios, Aburto se declaró como una persona “pacifista’‘ que ha radicado en diferentes estados de la República, donde se ha “juntado” con personas de diversas ideas políticas.

Calificado de “coherente y sumamente consciente” por detectives, el acusado les dijo muy claro, sin tartamudear y en correcta pronunciación “… yo lo tenía que hacer”, cuando le preguntaron que si sabía a lo que se estaba arriesgando.

En una entrevista con un reportero del Semanario Zeta de Tijuana aseguró que actuó solo y todo fue un “accidente”.

“Eso fue un accidente como yo lo pude ya…. demostrar ¿no?, que fue un accidente nada más que no quieren aceptarlo así porque ya esto lo quieren manejar a su antojo de ellos. Ahora parece ser que quieren hacer una, este… con fines políticos esto o que estaba premeditado que no se que tantas cosas”.

Familiares y el propio Aburto denunciaron ante CNDH que desde 1994 hasta la fecha ha sido víctima de diversas conductas, como tratos crueles, inhumanos, degradantes, y de tortura, que vulneran su integridad física y psicológica.

Aburto es originario de Zamora, Michoacán, donde residió hasta los 15 años de edad. Antes de ser aprehendido era mecánico.

El expediente del caso Colosio tiene 68 mil 543 fojas y 296 anexos, que contienen mil 993 declaraciones, 551 informes de diversas autoridades, 982 investigaciones y 326 dictámenes periciales.

ASÍ LO DIJO

Yo creo que si la familia del señor Aburto y él mismo tienen algo que decir sobre su proceso que signifique otra versión sobre los hechos, y si él puede expresar, probar, que fue torturado, que está amenazado y que por eso ha guardado silencio, si es que existe otra versión, el Estado mexicano lo protegería".