Mario Lavista
Mario Lavista en una imagen tomada en 2011 en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario, previo al concierto en homenaje a su amigo Eugenio Toussaint.

Mario Lavista nació el 3 de abril de 1943, en la Ciudad de México, comenzó sus estudios musicales en el piano a los 10 años de edad. Sobrino del compositor Raúl Lavista, estudió composición con Carlos Chávez en su Taller en el Conservatorio Nacional de Música.

Becado por el Gobierno de Francia estudió en París con Jean Étienne Marie y Nadia Boulanger, además de tomar cursos con Karlheinz Stockhausen y György Ligeti en Alemania, un periodo que lo acercó a los nuevos lenguajes.

Estoy convencido de que la obra ha de ser fecundada por las resonancias de la existencia, nacer en la soledad y en el silencio, constituirse como un organismo cuya forma está destinada al mundo, recordando siempre que hay un oyente, es decir un hombre silencioso cuya atención conviene retener".

Mario Lavista
Mario al piano
A los 17 años fue rechazado en el Conservatorio Nacional de Música por el director Joaquín Amparán, por su edad, y sin siquiera escucharlo en el piano. Foto: Instituto Cultural Mexicano de Washington.

Fue un compositor prolífico, en cuyo catálogo figuran piezas orquestales, de cámara, escénicas, electrónicas y solistas, su obra se caracteriza por la interacción con las demás artes. Integró tendencias modernistas y de vanguardia.

Aura, ópera de Lavista
En septiembre de 2018 se reestrenó la ópera "Aura" con la Orquesta Filarmónica Mexiquense en homenaje al compositor en el Teatro de la Ciudad. Foto: Héctor García.

Con la beca de la Fundación Solomon R. Guggenheim escribió su ópera Aura, a partir de la novela homónima de Carlos Fuentes. Recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes y desde 1998 era miembro de El Colegio Nacional, al que ingresó con el discurso “El lenguaje del músico”.

Fundó en 1982 la revista Pauta y era consejero de Ediciones Mexicanas de Música, la editorial fundada en 1947 por músicos como Rodolfo Halffter, Blas Galindo, Carlos Chávez y José Pablo Moncayo.

Con el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma en 2014, durante su participación en la mesa "Fundadores de El Colegio Nacional, 70 Años Después" en el Palacio de Minería. Foto: Héctor García

También pianista y maestro, era además un hombre generoso; aficionado al beisbol, el billar y el dominó, y amigo de sus alumnos. Formó a varias generaciones de compositores en el Conservatorio Nacional de Música.

Me sentía en un salón de clases como en casa. Creo que dar clases no es algo muy alejado de la composición: ambas tienen que ver con la fantasía".

Mario Lavista

Pero no quería que sus alumnos fueran calcas de sí mismo; no enseñaba su propia música porque no quería "subLavistas". Bajo su tutela se formaron Ana Lara, Gabriela Ortiz, Javier Álvarez y Armando Luna, entre otros.

Su música destacaría por alejarse de los cánones tradicionales, por su relación con la literatura y su interés por el canto. Algunas de sus composiciones son:

  • Monólogo (1966), basada en Diario de un loco, de Nikolái Gógol y la primera en alejarse del Taller de composición de Chávez.
  • Kronos (1969), una obra para 15 relojes despertadores.
  • Jaula, Homenaje a John Cage (1976), una pieza libre para piano creada en colaboración con el pintor Arnaldo Coen.
  • Aura, ópera basada en la novela de Carlos Fuentes del mismo nombre.

Escena de "Cabeza de Vaca"

Su obra se extiende también a las artes escénicas y al cine; compuso música para varias obras del director de teatro Hugo Hiriart y para las películas Judea, Semana Santa entre los coras, El niño Fidencio, Cabeza de Vaca y Eco de la montaña, del director Nicolás Echevarría, amigo de la juventud.

 

 

Y en la danza, coreografías de Michel Descombey, Lidia Romero, Jaime Blanc y Gloria Contreras usaron su música.

La danza posibilitó también la mancuerna creativa con su hija Claudia Lavista, coreógrafa, bailarina y cofundadora del grupo Delfos.

"Manglar", coreografía interpretada por Delfos.

Una de las cosas que he aprendido desde que comencé a componer hasta ahora es que no hay que copiarse a uno mismo: siempre hay que tratar de imaginar y reinventar nuevas cosas".

Mario Lavista