I. VIOLENCIA QUE ESCALA

El 14 de marzo, alumnos protestaron en el TecMilenio Las Torres para exigir a los directivos que actuaran por el presunto abuso sexual cometido en un baño de la institución por cinco estudiantes, el martes 11, contra un compañero.

El tema de la violencia entre jóvenes está en el ambiente con las denuncias recientes de jovencitas agredidas sexualmente por sus entrenadores en academias de gimnasia en el área metropolitana, así como el impacto que ha generado la serie de ficción Adolescencia.

El tema de la violencia escolar, pues, está en el ambiente.

Iván Chávez Peñaloza, autor del programa ABC Bullying y conferencista sobre el acoso en secundarias y preparatorias, comentó que una situación extrema de violencia escolar suele pasar por etapas de acoso que escalan, y que nadie denuncia.

“Hay un proceso repetitivo de agresión donde los alumnos ya vieron la agresión, decidieron no hacer nada; algunos hicieron algo, pero no lo solucionaron.

“¿Qué pasó con toda la red que debió de ser su apoyo, que no hizo nada para que esa persona no llegara a ese punto de quiebre en el que fue violentado de una manera ya irreversible? Los adultos no estuvieron presentes”.

Marina Pérez Martínez, psicoterapeuta con experiencia en programas escolares de autoestima y autocuidado, dijo que este tipo de crisis tiene un impacto en alumnos, padres de familia y personal: sentir que han dejado de estar en un lugar seguro.

Recomienda a las escuelas aplicar estrategias: los alumnos deben ser escuchados y observar sus comportamientos para detectar señales de alerta.

“Es importante validar sus sentimientos sin minimizar sus quejas, cerciorarse de todo lo que ellos comenten”.

Deben tener campañas sobre bullying y acoso, así como estrategias para enfrentarlos.

Formar comités (psicólogos, maestros, alumnos) que permitan que los alumnos tengan una instancia a la cual acudir.

“Es importante que el personal conozca a sus alumnos de manera que pueda identificar señales de alerta”, señaló.

Por su parte, los padres deben conocer a sus hijos, observar cambios de ánimo o actitudes y mantener una comunicación permanente; hablarles de los riesgos y darles sugerencias para actuar.

II. ALZAR LA VOZ

La SEP tiene su protocolo para casos de abuso, acoso y maltrato en escuelas públicas.

Pero, de acuerdo con el INEGI, el 28 por ciento de los estudiantes de 12 a 17 años en el País ha sido víctima de acoso, lo que extiende el problema a prepa.

La organización Bullying Sin Fronteras asegura que México es el primer lugar a nivel mundial en casos de acoso escolar.

ABC Bullying, el nombre del programa que Chávez Peñaloza ofrece de forma gratuita a las escuelas, significa “Actions that Break the Cycle of Bullying” (Acciones que rompen el ciclo del acoso).

El especialista en innovación educativa explica que, detrás del agresor, hay perfiles como el compañero que apoya el acoso, pero no toma parte activa; el que observa lo que sucede, pero no se opone, o el que desaprueba las agresiones, pero no pide ayuda. Está también el que desaprueba el acoso, y sí pide ayuda.

“Cuando alguien levanta la voz y dice: ‘Aquí alguien está siendo agredido y hay un agresor, los adultos deben entrar a apoyar’.

Porque el bullying es un problema típicamente entre adolescentes o niños, pero la solución está en manos de los adultos.

“Es muy difícil que un niño sumergido en bullying o acoso escolar vaya a poder encontrar una solución por sí solo”.

Sin embargo, muchas veces, por temor a la reacción de los padres o por trivializar el acoso, hay maestros y directivos que hacen caso omiso.

Frases como: “Todo mundo hemos pasado por bullying”, “El bullying es parte de la vida” o “Necesitas del bullying para que te fortalezcas” son formas en que los adultos restan importancia.

Chávez Peñaloza sugiere el diseño de protocolos que aborden abiertamente el bullying, en donde maestros, padres de familia, directivos y estudiantes tengan información de qué es, cómo se manifiesta y a quién acudir.

Y que firmen ese documento, lo que ayudará a agilizar los procedimientos ante un caso. En esta ocasión fue TecMilenio, dice, pero el acoso es una constante.

“A lo mejor uno o dos casos van a llegar a un nivel en el que tengan que intervenir autoridades, como lo que estamos viendo ahorita”, dijo, “pero eso no quiere decir que no la estén pasando mal muchos otros alumnos”.

III. CAPACITAR, ESCUCHAR, NOTIFICAR

La Preparatoria de la Universidad de la Arquidiócesis de Monterrey tiene un protocolo que establece la capacitación para que todo el personal sepa detectar y qué hacer al observar un abuso de cualquier tipo, explicó el Rector Martín Martínez Quiroga.

“El protocolo dice que lo primero que hay que hacer es escuchar y tener disposición, sin juzgar”, comentó.

“Lo segundo es que se tiene que dar aviso a sus papás inmediatamente”.

Tercero: se le sugiere a los papás que den aviso a las autoridades.

Si los hechos ocurren en la institución, ésta también avisa a las autoridades. Y cuarto, se sugiere un proceso terapéutico.

Esta universidad ofrece cursos sobre prevención de abusos y próximamente abrirá una maestría en el tema. Se apoya para ello en la Fundación El Roble, que realiza trabajo terapéutico con menores y adultos que han sido víctimas de abuso sexual.

“Si entre compañeros sucede un abuso, yo tengo que notificarle a ambos papás para que pongan la denuncia ante”, dijo.

“Si fue un tío, un primo o quien haya sido, yo le notifico al papá para que inmediatamente vaya y ponga la denuncia. Creemos que la notificación oportuna genera ambientes muy sanos”.

Otra de las indicaciones del protocolo es separar a la víctima de su agresor.

ABUSO EN ESCUELA, PASOS A SEGUIR

Ante una agresión en las instalaciones o fuera de ellas, todos tienen un papel:

Fuente: Iván Chávez Peñaloza, autor del programa ABC Bullying.

IMPORTANTE

Para prevenir una situación extrema es clave seguir estas recomendaciones:

Fuente: Marina Pérez Martínez, psicoterapeuta.