Demasiado pronto

Ya que la variante se detectó apenas en noviembre, es muy pronto para saber los efectos a largo plazo del Ómicron con certeza, pero muchos doctores creen que es posible sufrir los efectos a largo plazo también con esta variante del coronavirus.

El Covid persistente suele diagnosticarse varias semanas después de contraer el Covid-19. Cualquier efecto a largo plazo suele aparecer alrededor de 90 días después de que hayan desaparecido los síntomas de la infección inicial, afirmó Maria Van Kerkhove, de la Organización Mundial de la Salud, esta semana.

Los síntomas de Covid persistente

  • Fatiga

  • Confusión

  • Dificultad para respirar

  • Ansiedad

  • Dolor de articulaciones

¿Qué tan comunes son los casos?

En general, algunas estimaciones sugieren que más de un tercio de los sobrevivientes de Covid-19 desarrollarán algunos síntomas de Covid persistente.

Es más probable que aparezcan si se ha estado hospitalizado en la infección inicial, pero las investigaciones muestran que puede ocurrir incluso con un cuadro leve.

Ómicron comenzó a expandirse por todo el mundo a finales del año pasado. Esta variante suele provocar síntomas más leves que la Delta, pero aún así ha saturado los hospitales.

La OMS apunta que no ha visto ninguna investigación que indique que el porcentaje de sobrevivientes del Covid-19 que desarrollan el persistente cambie con Ómicron.

La doctora Linda Geng, de la Universidad de Stanford y que codirige una de las muchas clínicas especializadas en esta dolencia, dijo que aunque no lo puede asegurarlo, cree que es posible que se produzca una nueva ola de pacientes.

Tenemos que ser muy cautelosos y estar muy preparados".

Linda Geng, doctora de la Universidad de Stanford

¿Algunas teorías?

Mientras tanto, los científicos se apresuran a determinar qué hay detrás de esta misteriosa enfermedad. Puede ser un trastorno autoinmune. Puede estar causada por pequeños microcoágulos. O quizás se hayan reactivado virus latentes en el organismo.

Los científicos están estudiando también si las vacunas podrían ser parte de la respuesta. Un equipo de la Universidad de Yale está analizando la posibilidad de que la vacunación reduzca los síntomas del Covid persistente. Y otros dos estudios ofrecen evidencias tempranas de que estar vacunado antes de contraer el Covid-19 podría ayudar a prevenirlo o al menos reduce su gravedad. 

¿Qué tanto ayudan las vacunas?

Aún no está claro. Algunos estudios preliminares dan buenas señales sobre los síntomas de personas vacunadas, pero es pronto para saberlo.

Un gran estudio, que se publicó en la revista The Lancet Infectious Diseases, se basó en informes a una aplicación de teléfono de más de 1.2 millones de adultos británicos que habían recibido al menos una dosis de una vacuna contra el coronavirus entre diciembre de 2020 y julio de 2021. Encontró que las personas que habían recibido dos dosis de vacunas y contraído infecciones avanzadas tenían aproximadamente la mitad de probabilidades que las personas que no habían sido vacunadas de informar síntomas que duraban al menos 28 días después de la infección.

Otro gran estudio, que se publicó sin haber sido revisado por pares, encontró un resultado igualmente alentador. El estudio, producido por Arcadia, una firma estadounidense de datos de atención médica, y Covid Patient Recovery Alliance, una colaboración de líderes con experiencia en salud en el Gobierno y el sector privado, analizó registros de alrededor de 240 mil pacientes infectados con el coronavirus hasta mayo de 2021.

Pero los resultados de otro estudio de Reino Unido, que aún no ha sido revisado por pares, fueron más desalentadores sobre la capacidad de las vacunas para prevenir el covid por mucho tiempo. Comparó a unas 10 mil personas que habían recibido vacunas contra el Covid con una cantidad similar de personas que sólo tenían una vacuna contra la gripe. El estudio encontró que no se redujo el riesgo de la mayoría de los síntomas de Covid prolongado. Los datos sugirieron que las personas vacunadas podrían tener un menor riesgo de problemas a largo plazo, como respiración anormal y síntomas cognitivos, escribieron los autores, pero esos resultados no fueron estadísticamente concluyentes.