La constructora se ha centrado en el desarrollo de alianzas con otras firmas, para sumar experiencias y ofrecer las mejores soluciones en obras de infraestructura pública, federales y estatales. Recientemente rebasó las fronteras, específicamente con una obra en Colombia, por lo que ahora su visión es internacional.

La empresa Regiomontana de Construcción y Servicios (RECSA) cumple 28 años de operaciones, tiempo en el que pasó de ser una constructora local a una empresa que compite en las grandes ligas de la infraestructura del país.

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La historia de RECSA empezó con proyectos urbanos, entre ellos algunos de vivienda en Monterrey, hasta conseguir su primera obra pública federal: la Biblioteca José Vasconcelos en la Ciudad de México.

Posteriormente, la compañía dio el salto y desarrolló el Túnel Emisor Poniente II -construido para resolver problemas de inundaciones en temporada de lluvias en el Valle de México- y ahora participa en diversas obras de gran magnitud como son: el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT), el rompeolas de Salina Cruz, las líneas de conducción y planta potabilizadora en La Laguna y el acueducto TIBITOC en Bogotá, Colombia, entre otras.

“RECSA basa su estrategia en calidad, costos y tiempos de entrega. La trayectoria de estos años nos ha posicionado como una de las empresas de infraestructura más importantes, por lo que nos consideran para participar en la construcción de grandes obras. Además, hemos sabido crecer de manera gradual y mantendremos esta línea en cuanto a nivel de ventas se refiere.”

Andrés Alanís
Director general de RECSA

Hemos estado evolucionando año con año tanto en complejidad como en el tamaño de las obras. Cada año eso ha sido una constante y pues este no es una excepción. Ya puede decirse que RECSA juega en las grandes ligas de la infraestructura en México, compitiendo con los principales actores tanto en calidad como en precio y en plazos de obras terminadas.”

Humberto Armenta
Presidente de RECSA