Maria Ressa: perseguida por Duterte

La veterana periodista filipina Maria Ressa, que ganó este viernes el premio Nobel de la Paz, se ha convertido en un símbolo de la libertad de expresión en una época en que proliferan los líderes autoritarios.

La periodista creó en 2012 el portal Rappler, en que publicaba investigaciones multimedia y sociales que informaban de manera inconformista sobre Filipinas y con una visión crítica sobre el presidente Rodrigo Duterte.

Ressa y su medio se confrontaron a múltiples procesos judiciales tras haber publicado informaciones críticas con el Mandatario y su sangrienta lucha contra el narcotráfico.

Este es el mejor momento para ser periodista. Un mundo sin hechos significa un mundo sin verdad y sin confianza... Debemos seguir haciendo un periodismo que exija rendición de cuentas".

Ressa en una entrevista online retransmitida por Rappler poco después del anuncio del Nobel.

La periodista de 58 años estudió en la universidad de Princeton y también ganó el premio Mundial de la Libertad de Prensa Unesco/Guillermo Cano 2021 y fue una de las personas del año en 2018 por la revista Time

Durante dos décadas al frente de las oficinas de la CNN en Manila y Yakarta, se especializó en el terrorismo, investigando los vínculos entre las redes mundiales de Al Qaida y activistas del Sudeste asiático. Además, dirigió el servicio de informaciones de ABS-CBN, la principal cadena de Filipinas.

Debido a su trabajo periodístico exigente con el poder la arrestaron dos veces, se confrontó a varias investigaciones judiciales y también sufrió un intenso ciberacoso.

Su medio digital tuvo que luchar por su supervivencia ante los constantes ataques del gobierno de Duterte, que le acusaba de evadir impuestos y de financiamiento ilegal a través de fondos extranjeros.

Duterte calificó a Rappler de “tienda de fake news (noticias falsas)”, tras la publicación de un reportaje sobre uno de sus asistentes más cercanos. Aunque el ejecutivo dijo que el presidente no tenía nada que ver con las causas judiciales contra Rappler, abogados defensores de la libertad de expresión discrepan con eso.

Pese a todas las presiones recibidas, Ressa siguió trabajando desde Filipinas e informando de manera crítica sobre el Gobierno de su país.

Las amenazas en internet empezaron pocos meses después de la investidura de Duterte como presidente en 2016 y el inicio de su “guerra contra la droga”, que causó miles de muertos y ahora está en el punto de mira de la Corte Penal Internacional (CPI).

Ressa calculó que a finales de 2016 recibía más de 90 mensajes agresivos por hora en las redes.

Rappler es uno de los medios que publicaron imágenes chocantes de las ejecuciones y que cuestionaron los principios legales de la polémica ofensiva contra el narcotráfico.

La Policía filipina detuvo a Ressa por primera vez en febrero de 2019 por un caso de difamación. Dos meses más tarde su portal fue acusado de violar la ley que prohíbe a los medios disponer de un propietario extranjero.

 

Dimitri Muratov: periodismo frente a Putin

Dimitri Muratov, jefe de redacción del principal periódico independiente ruso, Novaya Gazeta, dedicó el viernes su premio Nobel de la Paz a su medio y a sus seis periodistas y colaboradores que fueron asesinados desde 2000.

El periódico es uno de los medios de investigación que subsisten en Rusia, un compromiso que ha costado la vida a varios de sus periodistas.

La entrega del premio a Muratov, de 59 años, coincide con el 15º aniversario del asesinato de su emblemática periodista Anna Politkovskaya, cuyo crimen prescribió el jueves sin que sus autores intelectuales hayan rendido cuentas ante la justicia.

El Nobel llega también cuando la ola de represión a la oposición rusa arrecia y los medios independientes y las ONGs críticas con el Kremlin son acusados de extremismo o de trabajar a sueldo de países extranjeros.

No puedo atribuirme el mérito. Es de Novaya Gazeta. Es de los que murieron defendiendo el derecho de la gente a la libertad de expresión. Como no están con nosotros, (el Comité Nobel) decidió visiblemente que yo lo dijera a todo el mundo (...) Esta es la verdad, es para ellos", dijo.

Dimitri Muratov, en un mensaje tras recibir el Nobel

Los otros periodistas asesinados de Novaya Gazeta fueron Igor Domnikov, ejecutado tras haber investigado sobre un empresario ruso; Yuri Schekochijin, muerto envenenado tras escribir sobre la corrupción en Chechenia; y el abogado Stanislav Markelov y la colaboradora Anastasia Baburova, asesinados por un militante de extrema derecha.

Novaya Gazeta ha publicado en los últimos años artículos sobre corrupción, informaciones sobre las ejecuciones extrajudiciales y persecuciones contra homosexuales en Chechenia y también participó en la investigación internacional de los “Panama Papers” o “Papeles de Panamá”, sobre blanqueo de capital en paraísos fiscales.

La historia de Novaya Gazeta comenzó cuando los periodistas del diario Komsomolskaya Pravda decidieron crear un nuevo medio de comunicación.

El último dirigente de la era soviética, Mijaíl Gorbachov, les ayudó a lanzarlo invirtiendo para ello el dinero recibido justamente cuando ganó el Nobel de la Paz en 1980, explicó en su momento el redactor jefe de la época, Serguéi Kojeurov.

Actualmente, Gorbachov sigue poseyendo, junto al empresario Alexander Lebedev, muy crítico con el Kremlin, partes minoritarias del periódico. El resto pertenece a la redacción.

El primer número de esta publicación salió de imprenta el 1 de abril de 1993.  “Estábamos divididos en tres equipos: un día éramos periodistas, otro día tipógrafos y otro, diseñadores”, cuenta la redacción en su página web, ironizando sobre los escasos medios que poseían en aquel momento.

El diario comenzó rápidamente a destacar por la calidad de sus trabajos de investigación.

Novaya Gazeta ahondó en temas delicados, incluyendo aquellos que, desde la llegada al poder de Vladimir Putin en 2000, resultaban inabordables para otros medios, comenzando por la guerra en Chechenia.

Hasta hoy, el diario, que se publica tres veces por semana, sigue ofreciendo largos artículos de investigación, profundos y mordaces, aún sabiendo que eso les sitúa en el punto de mira de las autoridades.

En 2016, Novaya Gazeta denunció la existencia de un complejo sistema de sociedades offshore vinculadas al presidente ruso, analizando el material destapado por los “Papeles de Panamá” divulgados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ).

En abril de 2017, el periódico también publicó la existencia de “campos de detención secretos” para homosexuales en Chechenia. 

Muy respetado en el extranjero, Novaya Gazeta sigue siendo un medio aún marginal en Rusia, donde lo lee una minoría.