35 AÑOS DE AMISTAD

Alrededor de unos 30 invitados asistieron a la cita que agendan cada dos años desde que se titularon para contar anécdotas de su juventud.

“Tengo muchos recuerdos de esa época, la convivencia que había, las reuniones en la cafetería, el dominó que jugábamos entre clase y clase, los hot dogs del ‘Galán’, que en ese entonces era sólo un carrito, y la amistad entrañable entre muchos de los compañeros que están aquí, que sigo viendo muy frecuentemente”, contó Alejandro Rodríguez, empresario y uno de los organizadores.

“Éramos un grupo muy chiquito porque la Anáhuac en ese entonces era muy pequeña, entonces teníamos una convivencia muy cercana entre todos. Los sigo viendo mucho, hasta mi esposa se lleva con las de ellos y, mis hijos con sus hijos, y eso ha formado una comunidad muy bonita”.

Alejandro Saenz y Mauricio Domenge

Ángel Losada, Alejandro Rodríguez y Javier Mitrani

Íbamos al Caballo Bayo después de los exámenes a comer tacos sudados y cantar”.

ALEJANDRO RODRÍGUEZ, organizador

La mayoría de los presentes eligió el instituto como alma máter por su prestigio, pero también, porque en ese entonces se encontraba cerca de sus hogares.

“Yo decidí estudiar ahí porque era la más respetada y también estaba por mi casa, entonces me inscribí para la licenciatura”, comentó Rodolfo Valdés, que se dedica al diseño de proyectos de iluminación.

Paulo Zapata y Vicente Yáñez

Durante la tarde, los amigos compartieron la emoción de volverse a ver y de cultivar su relación.

“Sigo viendo a muchas de mis compañeras y siempre nos acordamos de las carreritas que echábamos en coche cerca de la escuela, yo tenía un Volkswagen, un vochito amarillo”, platicó Gabriela Antón, quien tiene tres hijos y cuatro nietos.

Mario Adler, Arturo Torres, Gabriela Antón y Rodolfo Valdés

Para la próxima reunión, se cumplirán los 45 años de que estos amigos se graduaron de su alma máter, situación que los tiene demasiado emocionados y con muchas ganas de volver a compartir una velada nostálgica.