Sofía opina que desde la frontera argentina se aprecian mejor las Cataratas del Iguazú.

Brasil fue el destino seleccionado por Sofía Rivera Torres y Eduardo Videgaray para vacacionar el diciembre pasado, y después de las casi 10 horas de vuelo se quedaron varios días para descubrir todo tipo de spots turísticos, culturales y gastronómicos.

“Elegimos esta país porque no queríamos volar a Estados Unidos o Europa, pues el verano pasado estuvimos por allá”, comentó la conductora de televisión.

“Segundo, porque le platiqué sobre mi experiencia hace años cuando fui con mi mamá, Susana Martín del Campo, y mi hermana, Susana, y quedó maravillado, pero, lo principal, fue porque cuando lo planeamos, Ómicron no estaba tan avanzado como en otros lugares”.

Una de las ciudades que más les encantó fue São Paulo, gracias a su mezcla entre naturaleza y modernidad.

"Estos viajes dejan una convivencia familiar súper bonita, recuerdos que guardas toda la vida y que siempre atesoraré”.

Sofía Rivera Torres

Ciudades como São Paulo, Campo Grande, Mato Grosso, Fortaleza y Río de Janeiro formaron parte del itinerario de los esposos.

“Fue un viaje de aventura, nos gusta combinar el descanso y relajación con hacer deportes y la exploración, somos una familia que va a museos o zonas conocidas, prueba platillos típicos y descubre el medio ambiente”, dijo la comunicóloga egresada de la Universidad Iberoamericana.

“Nos enfocamos en eso por la situación actual, así que estuvimos al aire libre, en espacios abiertos y en hoteles que no tuvieran demasiada gente”.

Los esposos desayunaron de una original manera en el resort en el que se hospedaron.

Las Cataratas de Iguazú, situadas en la frontera con Argentina; un safari en el pantanal de Mato Grosso; subir al Cristo Redentor y al cerro del Pan de Azúcar en Río de Janeiro fueron algunos de los spots en su ruta.

“Aún recuerdo que en la expedición vimos jaguares; al día siguiente, hicimos una cabalgata y seguimos las huellas de los felinos porque están libres y acostumbrados a los humanos, pero no se acercan; los brasileños tienen una relación muy bonita con los animales”, contó la también actriz.

En el Gran Pantanal, en Mato Grosso, la pareja tomó un safari donde viven animales como jaguares, caimanes, nutrias gigantes, guacamayas y anacondas.

Cuando visitó el Cristo Redentor con 38 metros de altura, platicó que para ella fue como ver por primera vez la Torre Eiffel de París o la Estatua de la Libertad y el Empire State Building en Nueva York.

“A pesar de verlo en pantalla en películas, televisión y videos, nada se compara con contemplarlo con los propios ojos, es algo muy emocionante e indescriptible”, mencionó.

Una parada obligada en Río de Janeiro fue el ascenso a la estatua del Cristo Redentor, ubicada en la cima del Cerro Corcovado y cuya altura es de 38 metros sobre un pedestal de 8.

En cuanto a las medidas de sanidad, asegura que son muy responsables y que, a pesar de que el uso de cubrebocas en zonas cerradas, la toma de temperatura y uso de gel antibacterial constantemente a la entrada de cualquier establecimiento es obligatorio, tienen más conciencia para cuidarse.

“Para volar allá piden forzosamente el certificado de vacunación desde el aeropuerto y prueba negativa de Covid-19”, externó la joven de 28 años de edad.

Por seguridad, también se vacunaron contra la fiebre amarilla y llevaron pastillas para combatir la malaria, debido a que las especies endémicas en ciertas áreas del país, como en la selva, pueden transmitir esas enfermedades y, a pesar que no visitaron el Amazonas por los tiempos, quisieron prevenir para gozar de esta travesía memorable.