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Como una persona completa, el mejor marido y papá del mundo y un abogado exitoso, así recuerdan sus seres queridos a Antonio Obregón Barrena tras su sensible fallecimiento.

El único hijo de Antonio Obregón y Cristina Barrena nació el 1 de enero de 1930 en la Ciudad de México.

Aunque Antonio Obregón Barrena quedó huérfano a los 5 años, vivió una infancia muy feliz al lado de su perro, “Polo”, y su nana, María, con quien vivió en casa de su abuela, “Mamallane”, y quien lo educó para ser un hombre de bien. Cursó la primaria, secundaria y prepa en el Colegio México y la carrera de Leyes en la Universidad Autónoma de México.

Don Antonio con Gloria, Susana y Lola Obregón, Dolores Pérez Cícera y Cristy Obregón en la boda de su nieta, Alejandra Aguirre.

En su trayectoria profesional, Antonio Obregón Barrena destacó por ser un abogado corporativo exitoso.

Fue fundador del despacho Bremer, Quintana, Vaca, Rocha, Obregón y Mancera, el cual desapareció cuando fallecieron los demás socios.

Antonio Obregón Barrena trabajó hasta los años 90 en la firma Martínez del Campo, Obregón y Yamakasi.

En 1953 se casó en la Iglesia de Coyoacán con Dolores Pérez Cicera Salcedo, con quien el pasado octubre cumplió 69 años de casados y tuvo un matrimonio estupendo.

Le agradezco a Toño la oportunidad que me dio de ser parte de su foursome, pero más que me diera la oportunidad de ser su amigo; siempre estará con nosotros”.

Eduardo Sicilia, Miguel Rodríguez, don Antonio, Alberto Sepúlveda y Jesús González en el Club de Golf Churubusco

Junto a ella, Antonio Obregón Barrena tuvo a sus hijas, Lola, Cristy, Gloria y Susana, así como 13 nietos y 15 bisnietos, quienes lo recuerdan como un estupendo padre y abuelo, dedicado a consentir en todo momento a la familia.

El golf, el cual practicaba todos los fines de semana en el Club de Golf Churubusco; jugar bridge dos veces por semana, una con su esposa y otra pareja y el otro con sus amigos, y viajar eran sus grandes pasiones, así como la lectura, hobby por el que se ganó el apodo de “el devora libros”, pues leía en promedio de dos o tres ejemplares al mes.

A decir de sus allegados, su vida fue estupenda, nunca estuvo enfermo hasta un mes antes de morir; era muy ordenado y se pesaba todos los días para no subir de peso. Falleció el viernes 4 de noviembre en la madrugada en su casa, dejando entre sus seres queridos y todos aquellos que conoció el ejemplo de cómo ser un caballero íntegro. Descanse en paz.

Antonio Obregón Barrena, el día de su boda con Dolores Pérez Cícera
La familia en el cumple 90 de don Antonio. (Arriba) Alonso Pallares, Lola Obregón, Juan y Juan Gavito, Ale y Ale Orvañanos, Lorenza Gentry, Víctor y Víctor Serrano con Francisco Barroso. (En medio) Charly Suinaga, Isa Madero, Alonso Pallares, Fer Orvañanos, Antonio Pallares, Cristy, Susana y Gloria Obregón con Sofía Barroso y Eduardo Serrano. (Enfrente) Javier y Mayte Barroso, Fer Gavito, Ale Aguirre, Ale Pallares, don Antonio, Dolores Pérez Cícera, Diego y Rodrigo Serrano.
Antonio con sus bisnietos, Antonio, Alonso y Alejandra Pallares, en Valle de Bravo
Don Antonio con su hija. Lola Obregón, en la boda de su nieta, Ale.