Comunidad La Jacinta, Santiago

Escuela Emiliano Zapata, de Conafe

Previous
Next

A sacarla de las cenizas

Daniel Santiago

Con el incendio de marzo en la Sierra de Santiago, los habitantes de diferentes comunidades perdieron casas y fuentes de trabajo. Los niños de La Jacinta, en Santiago, también tuvieron su propia pérdida, su escuela, que quedó parcialmente calcinada e inservible.

El lunes, los 13 niños, la mayoría de preescolar, tuvieron su primer día de clases, bajo una palapa, contó Verónica Monsiváis, su maestra.

“Es duro esto que nos pasó”, comentó. “El techo se tiene que tumbar y volver a poner nuevo porque está en muy mal estado, porque sí es mucho peligro para los niños.

“Toda una pared se quemó por completo, tronaron los vidrios, todos los bancos y todo lo que estaba se calcinó por completo, el cableado de luz”.

El Gobierno del Estado se ha enfocado en la reconstrucción de casas, pero de la escuela Emiliano Zapata, que depende de Conafe, nadie.

Cáritas de Monterrey y asociaciones como Todos somos Santiago comenzaron a equiparla y a buscar ayuda para la reconstrucción del centro educativo que consta de un solo salón de clases. Esta semana lograron inscribir al plantel en la iniciativa Apadrina una Escuela, que integran empresarios y la próxima administración estatal.

“Ya se consiguieron vidrios, mangueras, cable ecléctico, pupitres, lijas, el escusado, lavabo”, dijo Pilar Sada, integrante del patronato de Cáritas. Pero aún falta ayuda para equipar el aula, con libreros, material educativo y el escritorio del maestro.

Esta escuela fue la única que resultó dañada de las pocas que hay dispersas en la sierra. Los estragos más fuertes también han sido la erosión, la falta de agua y los caminos devastados que se bloquean con grandes capas de lodo después de cualquier lluvia.

Los efectos también están en la salud mental de los niños, cuenta la maestra Verónica.

“Después del incendio los niños lloraban, platicaban, tenían miedo, cualquier ruidito que oían me decían ‘¡maestra! ¡ya viene la lumbre!’”.

Para apoyar

Iniciativa Juntos por Santiago de Cáritas de Monterrey

Cuenta: 0000000050

Clabe: 072580000000000503

Comunidad Loma Alta, Linares

Centro de Cómputo Comunitario

Previous
Next

Les urge internet veloz

Daniel Santiago

Niños y jóvenes del ejido Loma Alta, en Linares, están de estreno. Lo que por mucho tiempo fue un cuarto abandonado, hoy es un centro de cómputo comunitario que busca que los chicos de primaria y secundaria del lugar puedan hacer tareas y conectarse con sus maestros en este tiempo de pandemia.

Sin embargo, aunque ya cuenta con 12 computadoras, los estudiantes todavía no pueden aprovecharlo del todo. La señal de internet es muy baja, con un módem que permite que sólo hasta cinco o seis de los equipos instalados se conecten al mismo tiempo, y sin video.

“Hemos estado busque y busque, en Telmex, Infinitum”, contó Gerardo Bonilla, integrante de la agrupación ELA (Ejido Loma Alta), que desde 2005 trabaja para ayudar a las familias de esta comunidad con el tema educativo.

“Conseguí patrocinios de quien nos ponga la antena, pero no hemos llegado a alguien que nos dé la señal que se requiere. Necesitamos alguna compañía de telecomunicaciones que pueda ofrecer un servicio comunitario para una velocidad más alta, de internet rural”.

El año pasado, ante el cierre de escuelas por la pandemia, ELA y la asociación Lidea comenzaron a rehabilitar el pequeño cuarto de 20 metros cuadrados. Lo hicieron con ayuda de los jóvenes de la comunidad.

En abril estuvo listo con las computadoras y el lunes, 18 alumnos inscritos en secundarias de Linares y que por la pandemia no tienen clases presenciales, fueron los primeros en utilizar los equipos para realizar actividades que no requirieron conexión.

El centro representa una esperanza para un mejor año escolar de lo que fue el año pasado, dijo Leticia Aguirre, una de los dos maestros de la primaria multigrado Lázaro Cárdenas, a donde acuden unos 30 niños, de Loma Alta y otras rancherías cercanas.

Debido a que en la comunidad se han presentado casos de Covid-19, y a carencia de agua, la primaria comenzó el ciclo escolar a distancia, con llamadas telefónicas por celular entre los dos maestros y sus alumnos, y con materiales impresos.

“El centro de cómputo nos facilitaría el trabajo a los maestros para poder dar clases por Zoom o Google Meet”, comentó la docente. “El caso es que pueda haber mas interacción con ellos”.

Para apoyar

Teléfono: 818-179-6660

Correo: sinergia@lidea-ac.com